«Las democracias modernas mueren principalmente a causa de lideres electos que erosionan las normas democráticas desde adentro, no por golpes de Estado. La polarización extrema, el rechazo a las reglas del juego y la deslegitimación del adversario político, son alertas claves de una tendencia autoritaria».

Steven Lepitskig

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DERECHO A LA CIUDAD (Parte I)

Carlos Bonifetti Dietert

Ingeniero C. Mecánico UdeC. Ambientalista.

Vivir en una ciudad armónica, funcional, ordenada, sana, limpia, silenciosa, con cuidadas áreas verdes de parques y lagunas -como es el caso de Concepción-, y con espacios para practicar deportes en todos los barrios, es un derecho y podemos decir: un derecho humano.

Como era el Concepción de antaño, antes del terremoto de Chillán de 1939. Para saberlo están los testimonios fotográficos, los libros, las publicaciones y los diarios de la época. Aquel potente terremoto destruyó gran parte de la ciudad y se perdieron muchas construcciones, la mayoría de adobe y ladrillos. La reconstrucción se hizo con casas y edificios de baja altura, de hormigón armado, con los estilos arquitectónicos de la escuela del modernismo, con esquinas curvas muchas veces y las típicas ventanas ‘ojos de buey’. El edificio más alto de Concepción, post terremoto, fue el del Hotel Biobío, diseñado y construido en 1940 por la arquitecto Luz Sobrino, para el señor Torregrosa, ¡de 6 pisos!, una verdadera audacia arquitectónica para aquellos años. Luego la ciudad sufrió otro gran terremoto, coletazo del terremoto de 1960 de la ciudad de Valdivia, que derribó practicamente todas las construcciones que había quedado en pie despues del terremoto del ’39.    

Conocí ese Concepción post terremoto en 1961, al llegar a estudiar a la “U” desde mi ciudad, Punta Arenas. Pude apreciar varios edificios emblemáticos que quedaron en pie, antes de sus demoliciones, como la antigua Municipalidad en la esquina de Aníbal Pinto y Barros Arana y el Liceo Enrique Molina, en Víctor Lamas frente al Parque Ecuador, entre otros. El Barrio Universitario se extendía desde la Escuela de Medicina y su icónico arco, hasta el Tecnológico Mecánico de la Facultad de Ingeniería. Mantenía su pulcro y buen diseño urbano con edificios de 3 pisos de excelente arquitectura. La ciudad era agradable y apacible, con buen comercio, cafés y restaurantes, con pocos automóviles que no tenían problemas para estacionar porque sobraban los espacios. No se conocían los ‘tacos’.   

Los edificios de departamentos construidos desde 1961 en adelante, eran típicante de 4 pisos, sin ascensor, la superficie de los departamentos en el rango de 80 hasta 140 m2, regulados por la Ley Pereira, primero, y luego por el D.F.L. 2, muy cómodos y funcionales para la vida familiar. Las estructuras de hormigón armado se diseñaban con buenos planos de cálculo debidamente revisados por arquitectos e ingenieros calificados, de la Corporación de la Vivienda (CORVI) y luego visados por el Departanto de Obras de la Municipalidad. Tanto es así, que prácticamente ninguno de ellos sufrió daños estructurales con el siguiente terremoto de 2010. Las construcciones se mantuvieron con esa calidad y control desde el Estado, por la calidad, vocación y nivel profesional de arquitectos e ingenieros, tal como relatan el arquitecto Miguel Lawner -Premio Nacional de Arquitectura 2019- y otros co-autores en un reciente libro [1]. Los planos reguladores eran estudiados y desarrollados por arquitectos de gran nivel profesional y experiencia, en coordinación con las entidades del rubro del Estado.      

La CORVI funcionó hasta 1976, cuando la dictadura militar puso fin a una serie de entidades, junto con la COU y la CORHABIT, creando los Servicios de Vivienda y Urbanismo (SERVIU). Desde ese año en adelante, el Estado pierde protagonismo en cuanto a urbanismo y  vivienda, actividades que comienzan a ser controladas por entes y gremios empresariales, como la CChC, y entregadas a la regulación del mercado -con muy poca ingerencia del Estado-, cumpliéndose los dictados del neoliberalismo de Milton Friedman y su aplicación en Chile por los economistas conocidos como “Los Chicago Boys”.

Así comienza, poco a poco primero y con más fuerza después, la debacle, el desorden y el crecimiento caótico de Concepción y sus comunas aledañas, hasta llegar al estado de extensión descontrolada, postración y colapso que estamos sufriendo hoy con la poderosa intromisión de las empresas inmobiliarias que hacen y deshacen prácticamente a su amaño. De este modo nos hemos ido llenando de enormes torres de departamentos, de hasta 25 pisos, que se disemiman en una trama aleatoria por todos los barrios, haciendo caso omiso a las recomendaciones de  la Carta-manifiesto de Atenas [2], de Le Corbusier y Jeanne de Villeneuve, de 1942.

De este modo se modificaron ordenanzas urbanas, dejado alturas muy elevadas en algunos y altura libre en otros, impuestas en los planos reguladores comunal y metropolitano por un arquitecto-urbanista asesor de urbanismo de la Municipalidad de Concepción, hoy alejado de la ciudad.

Dicha Carta-manifiesto, en materia de vivienda, dice lo siguiente:

  • Que los barrios ocupen vivienda en lo sucesivo, en el espacio urbano, en los mejores emplazamientos, aprovechando la topografía, tomando en cuenta el clima, la luz solar y las áreas verdes que sean posibles.
  • Que la elección de las zonas de vivienda venga dictada por razones higiénicas.
  • Que se impongan densidades razonables, según las formas de vivienda impuestas por la naturaleza misma del terreno.
  • Que se prohíba la alineación de las viviendas a lo largo de las vías de comunicación.
  • Que se tomen en cuenta los recursos de la técnica moderna para levantar construcciones altas y que, construidas a gran distancia unas de otras, liberen el suelo en favor de grandes áreas verdes.

Como la ciudadanía se ha sentido agredida y abandonada por las acciones y omisones del Estado y sus instituciones -municipios incluidos- en lo concerniente a participación ciudadana en el diseño del espacio urbano, se ha organizado uniéndose Juntas de Vecinos con vecinos y miembros de otras organizaciones de voluntarios de la sociedad civil en torno a la Campaña Derecho a la Ciudad.

Luego de numerosos y fallidos intentos de ser recibidos y escuchados por la Municipalidad, se logró reunir ca. 500 firmas de vecinos para solicitar una Audiencia Pública Municipal, la que por mandato de la ley, fue otorgada y realizada el pasado jueves 12 de enero, en el Salón de Honor municipal, con la presencia del Alcalde, Concejales, funcionarios municipales y vecinos.

Por ‘Derecho a la Ciudad’, expusieron en representación de los vecinos la periodista Mimi Cavalerie y los arquitectos Miguel Bonifetti y Bruno Betanzo, con contundentes y bien respaldadas intervenciones las que recibieron aplausos de los vecinos y concejales presentes. Desde el lado municipal, las intervenciones de los funcionarios de los departamentos legal, de urbanismo y de obras, carecieron de enfoques relacionados con los emplazamientos hechos por los representantes de ‘Derecho a la Ciudad’, intentando justificar sus exposiciones con menciones reglamentarias confusas, desarticuladas y evasivas. En conclusión la respuesta desde la autoridad municipal representada por el Alcalde, se puede resumir con la frase cliché que se viene escuchando desde hace años: “No podemos hacer nada porque debemos atenernos al pie de la letra de la Ordenanza y de la Ley”. Los puntos principales de las ponencias de ‘Derecho a la Ciudad’ serán entregadas en la Parte II.

(La Parte II de este artículo se publicará en la edición del 22.01.2023)

Referencias:

[1] LAWNER y otros autores, Editor: Ricardo Green. Editorial Bifurcaciones, 2022

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Carta_de_Atenas

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6 Comentarios en DERECHO A LA CIUDAD (Parte I)

  1. Bien Carlos. Buena y aclaradora publicación sobre el verdadero crimen urbanístico que se comete en Chile, Brasil y otras partes del mundo, siempre provocado por la especulación inmobiliaria mafiosa, respaldada por medidas y legislaciones neoliberales que desmontan cualquier reglamentación racional que proteja a la ciudadanía.
    Sin reglamentación ( o con seudo reglamentación permisiva) , hay «chipe libre» para abusos en todas las áreas, incluso en las áreas de la salud, la agricultura, la plantación de árboles, etc. Las dictaduras criminales y corruptas que han asolado América del Sur, con destaque para el pinochetismo, en la boca de sus seguidores siempre tienen el argumento de «cumplir lo establecido en ley», por eso defienden leyes y constituciones espúreas establecidas por sus propias dictaduras y se oponen fanáticamente a cualquier alteración de leyes y Cartas Magnas, con apoyo de su prensa mercenaria, con engaños y con mentiras contra toda nueva propuesta, engañando a gran parte del pueblo, ignorante y manipuleable.

    • Gracias Augusto, nos gusta hablar con la verdad, aunque duela. Las corruptas dictaduras y varios gobiernos neoliberales de corte dictatorial posteriores, han seguido operando a sus anchas y destruyendo a mansalva, ciudades, cuencas y ecosistemas como se estuviesen urgidos en alcanzar los 2°C (y, en los posible, superarlos) de sobre temperatura media sobre la hubo en la Tierra en los comienzos de la Revolución Industrial.

  2. MUY BUENO TÚ INFORME, CON LOS ANTECEDENTES DE LOS TERREMOTOS PADECIDOS Y NO DEBIDAMENTE TENIDOS EN CUENTA EN LAS NUEVAS OBRAS QUE SE REALIZARON, PONIENDO EN RIESGO A SUS HABITANTES ANTE NUEVOS MOVIMIENTOS SÍSMICOS…..!

    • Gracias querido primo, tienes razón. El problema es que la ambición del homo sapiens (no tan sapiens) es tan grande, que muchos ejemplares (demasiados en verdad) no escarmientan. En el próximo terremoto «se verá quienes son los gallos».

  3. Buen resumen, gracias. A mi parecer la Carta de Atenas es imprecisa y está un poco obsoleta. Pareciera que lo que realmente se debe modificar es la OGUC.

    • Gracias Javiera. Sin embargo, debemos reconocer que la Carta de Atenas tuvo la visión de proponer los lineamientos generales básicos para un buen diseño de desarrollo urbano. La OGUC debería haberla tenido en cuenta, pero nunca es tarde para intentarlo, aunque ya prácticamente no hay lugar que no se haya intervenido, … ¡hasta en las cajas de los ríos! Lo de no construir en las vías de interconexión es primordial y de ‘perogrullo’, sin embargo acá se ha cometido la aberración de hacerlo en todas las vías, v.g.: Concepción-Chiguayante, Concepción-Penco, San Pedro de la Paz-Coronel

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