«La ciudadanía tiene el deber y el derecho de cuidar la democracia, salir al paso de cualquier posibilidad de extremos que pongan en peligro las libertades públicas. Digamos nó a la amenaza de fascismo en Chile , votar y votar bien, es nuestra responsabilidad.«

Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

DRAMA DE EXILIADOS

Miguel Ángel San Martín

Periodista. Especial para La Ventana Ciudadana, desde Madrid, España.

Especial para La Ventana Ciudadana
Desde Madrid, España

Uno de los dramas más terribles que he conocido, lo estamos viviendo en España desde hace unos pocos años. Es el de la inmigración africana clandestina.

Seguramente ustedes habrán conocido noticias relacionadas con las “pateras”, que son esas embarcaciones pequeñas, botes a motor fuera de borda, con capacidad para unas 15 a 20 personas. Pues, esas embarcaciones son utilizadas por desaprensivos que trafican con la vida humana, aprovechando la desesperación de la gente que vive en África y que sufre las consecuencias de una pobreza extrema. Y les ofrecen traerlas a Europa clandestinamente, especialmente a España,  cruzando el Estrecho de Gibraltar para llegar a la península o el Atlántico, hacia las Islas Canarias.  Por supuesto que cobran por ello cantidades significativas.

Si para nosotros esas cantidades son “significativas”, para que los desesperados africanos las consigan deben realizar enormes esfuerzos familiares. Entre todos reúnen el dinero para que intente cruzar uno de ellos, generalmente el muchacho joven, fuerte y sano. Si logra llegar a España u otro país de Europa, ese joven trabaja en lo que sea y comienza a enviar algún dinero para el sustento familiar. Les reitero, son cantidades menores, pero para la realidad de aquel continente, muy “significativas”.

Lo dramático radica ahora en dos hechos muy destacados. Están cruzando los mares hombres y mujeres, embarazadas muchas, otras con niños. La mayoría lo consigue, pero los hay que se quedan en medio del mar, porque suben 40, 50 o 60 personas en esas pateras que son un verdadero juguete en un embravecido mar de invierno. Como son viajes clandestinos, nadie sabe cuántos son los que perecen ahogados. Y menos aún, quiénes son…

Este es un drama cotidiano. Las autoridades españolas buscan soluciones reuniéndose con las de los países originarios de la salida de las pateras. Pero el control costero de aquellos es muy difícil y poco efectivo, fundamentalmente porque las embarcaciones son menores y salen desde cualquier punto de la costa y a diversas horas de la noche. Las fuerzas armadas  y policiales hispanas ejercen mayor control, previendo los desembarcos y deteniendo a quienes llegan de esa forma. Se les hace un registro, se les investiga y, una vez comprobadas identidad y motivación, unos son repatriados y otros acogidos como exiliados. En este sentido, la Ley es clara.

Mientras unos reclaman –en forma racista- por la “permisividad” legislativa, otros piden mayor solidaridad, recordando que España fue un país de emigrantes tras la guerra civil.

Leo las noticias que llegan desde Chile en un sentido similar. Me sorprendo al saber que Chile está recibiendo miles y miles de inmigrantes que proceden de otros países de nuestra sufriente América. Y me sorprendo porque conozco las enormes bolsas de pobreza que existen en nuestro país y las profundas desigualdades que sufrimos. Por lo mismo, Chile es un país en una creciente ebullición social.

Entonces pienso que hay otros países que están peor que nosotros y que debemos acoger a quienes nos piden cobijo, aplicando la ley, obviamente.

No debemos olvidar que también hemos sido país de exiliados y emigrantes, que hemos recibido solidaridad en los lugares a los cuales hemos llegado y que nos han acogido fraternalmente. La gran mayoría de quienes hemos salido de Chile por razones políticas, económicas y sociales, nos hemos esforzado por integrarnos y rendir al mayor nivel posible, con el fin de devolver esa solidaridad y acrecentar la imagen de nuestro país en el exterior.

En consecuencia creo, con el corazón en la mano, que debemos también dar oportunidades a quienes no las han tenido en sus países de origen.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl