
EDITORIAL. El mundo de Bilz y Trump.
Se ha hecho un lugar común, hablar de la civilización cristiana occidental para identificar a los numerosos países cuya historia ha estado marcada por la fuerte presencia de los valores fundamentales de la religión judeo – cristiana. Como toda generalización esta no se ajusta a la realidad de las cosas, ya que los derechos de la persona humana, la justicia, la paz, frecuentemente no son reconocidos ni respetados en este ámbito.
La respuesta de Israel y Netanyahu al repudiable atentado de Hamas contra su población civil, ha sido sangrienta y sin escrúpulos. Millares de muertos palestinos, especialmente mujeres indefensas y niños, han sido víctimas de los bombardeos israelitas. Los vehículos portadores de ayuda humanitaria para la indefensa población de la franja de Gaza, han sido atacados y destruidos impidiendo la subsistencia de familias que claman por alimentos y medicamentos. Mientras tanto, el gobierno de los EE.UU., encabezado por Donald Trump, ampara la masacre genocida y quebrando todas las normas básicas del Derecho Internacional y las propias disposiciones del ordenamiento constitucional de su país, ataca sorpresivamente a Irán con el pretexto de destruir su poderío nuclear en ciernes. Aunque los informes de los servicios de inteligencia de EE.UU. señalan que estos ataques solo han retrasado por unos meses el programa nuclear del país agredido, sin afectar centrales ni depósitos de uranio enriquecido y solo dañaron los túneles de acceso, el inefable Trump presenta todo como una enorme victoria militar.C
Ahora, Trump vuelve al plano interno y festeja la aprobación por el Congreso de su proyecto de presupuesto calificándolo como “gran y hermosa ley”. Aunque aumenta el gasto público a niveles inéditos (lo que llevó a su violenta ruptura con su asesor Elon Musk), la nueva normativa disminuye los impuestos a las grandes fortunas, suprime beneficios para sectores vulnerables en salud y educación, aumenta el gasto militar y destina decenas de miles de millones de dólares para perseguir a la población inmigrante con un programa que ofrece deportar a un millón de personas anualmente. Paralelamente, el 4 de julio, Día de la Independencia, inaugura Aligator Alcatraz (la cárcel de los caimanes) destinada a recluir hasta 5.000 personas, sin juicio alguno, en un recinto construido sobre un viejo aeropuerto, en medio de pantanales y un ambiente poblado de caimanes para lograr la máxima seguridad.
Sus pretensiones autoritarias (amparadas por obsecuentes mayorías actuales en el Congreso y en la Corte Suprema) destruirán para siempre lo que, a pesar de todo, se consideraba como la nación de la libertad y de la inmigración.
La realidad actual de los Estados Unidos, mancillará su imagen para siempre y los libros de historia, recordarán a Donald Trump como una mácula imborrable que, al igual que la esclavitud, avergonzará a las nuevas generaciones.
![El peor modelo de la historia: cómo no se aplanó la curva (Parte I) [*]](https://laventanaciudadana.cl/wp-content/uploads/2023/04/ugo-150x150.jpg)

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