“Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.” Salvador Allende, 11 de septiembre de 1973.

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EL DEPORTE PARA CRECER

Miguel Ángel San Martín

Periodista. Especial para La Ventana Ciudadana, desde Madrid, España.

Hace días que le vengo dando vueltas a un hecho que veo en los juegos olímpicos y que me llama la atención: ¿Cómo es posible que haya deportistas que sigan batiendo récords imparablemente?  

Es que cada vez se ven jóvenes con más músculos, con mayor envergadura, con mayor potencia, que llegan a los juegos olímpicos con la enorme presión de ganar alguna medalla. Se dedican a eso, a prepararse para que, en sólo minutos (incluso, segundos) alcancen una perfección que casi es insólita.  

Y cada vez somos más los que, en todo el mundo, seguimos con avidez el desarrollo de esta competencia planetaria (convirtiendo, de paso, el deporte en un lucrativo negocio), esperando la sorpresa, ver quién gana, cómo cae el favorito, o ver triunfar al recién salido de esa “fábrica de monstruitos” en que se ha convertido el deporte de élite. 

He competido en mi juventud en esa élite. Y aquellos sacrificios adolescentes, con cinco  horas de entrenamientos diarios, con altibajos en mis estudios y muchas limitaciones alimenticias, me llegaron a asustar. Por lo mismo, dejé ese deporte competitivo a los 22 años de edad, dedicándome a mi formación profesional y a mi familia. Luego, he sido por muchos años comentarista deportivo.

Hoy vemos que los jóvenes que llegan a Japón para disputar medallas, llegan en el clímax de meses y años de una agotadora preparación física. Pero, además, llegan con la presión de su país, de las autoridades, de la afición y de los medios de comunicación. Y eso es muy fuerte para la psiquis del joven. Se recibe un estipendio económico, pero el negocio es de otros. Además, el deporte de élite es breve, cruelmente breve.

Me ha llegado muy profundamente el tema relacionado con la pequeña campeona estadounidense y mundial Simone Biles, de 24 años de edad,  que tuvo la valentía de decir públicamente que “No somos sólo entretenimiento, somos seres humanos”, en alusión a su propia salud mental. Siendo la favorita mundial, renunció a participar en cuatro de las seis pruebas de la cual es la reina indiscutida. Los “fantasmas” le afectaron su psiquis, por una presión despiadada ejercida, especialmente, por los medios de comunicación.

Es todo un tema que debemos analizar a fondo. Creo que el deporte hay que entenderlo como una actividad necesaria para la salud y desarrollo del ser humano. Debemos realizar actividad física, para que nuestra intelectualidad funcione mejor.  Si potenciamos solamente el deporte de élite, estamos desaprovechando gran parte de la inteligencia de la cual estamos dotados.

Por lo mismo, creo en el apoyo serio y contundente del deporte de base, de la actividad física para todos, de la cultura deportiva como una actividad necesaria e imprescindible para la salud de la gente. Y un pueblo con salud, consigue ser más culto. Y si es más culto, conseguirá avanzar en paz y en libertad.

Dotar de infraestructura deportiva digna y de calidad a las escuelas y barrios, contratar a profesores y especialistas en deportes. Con ello daremos oportunidad a que se desarrolle el físico y la mente de la gente. Y, además, estaremos descubriendo los naturales talentos que podrán destacar en la élite.

Dicho más claramente, debemos democratizar el deporte por sobre el elitismo. Pensar más en el ser humano solidario que en la gran estrella individualista y experta en competir.

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1 Comentario en EL DEPORTE PARA CRECER

  1. Muy buen punto el que ha tocado Miguel Ángel, el del deporte por batir marcas. Así, el deporte deja de ser un entretenimiento para bien del cuerpo y goce del espíritu, para transformarse en sacrificio. Recuerdo que mi padre, buen deportista, siempre comentaba que el deporte practicado para lograr records, al final resulta dañino.

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