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Entre Fernán y Kafka

Fernán y Kafka son dos personajes bastante distantes en época y territorio.

Franz Kafka, escritor de fama universal, nació en Praga (entonces Imperio Austro Húngaro, hoy República Checa) en 1883. Para quienes no conozcan su vida y su obra, es aconsejable que la investiguen y la lean. El adjetivo “kafkiano” se usa hoy para describir situaciones insólitas, absurdas, angustiosas.

Fernán Ibáñez Alvarello, chileno, es ingeniero, economista y director de empresas. Wikipedia, que todo lo sabe, no nos proporciona datos sobre su lugar y fecha de nacimiento. Solo sabemos que es docente de la U. de Chile y de la U. del Desarrollo y que oficia frecuentemente de consultor. Su vida, escuetamente, es la de un profesional exitoso y respetado.

¿Qué relación hay entre Kafka e Ibáñez?

He aquí el relato.

El pasado domingo 10 de mayo, “El Mercurio” publicó en su sección “Cartas al Director” una epístola de Fernán Ibáñez.

Cuenta don Fernán que, con un socio, tiene una parcela forestal aledaña al Lago Rupanco. Allí labora por más de veinte años un trabajador el que, tentado por los ofertones comerciales, compró un artefacto mediante un crédito en una conocida “cadena de supermercados”. Textualmente expresa: “Hace poco me confidenció que, por más que él pagaba todos los meses, los intereses seguían aumentando y el crédito lo estaba asfixiando”. Y en esta parte del relato, es dónde hace su aparición Franz Kafka. Dice don Fernán: “Yo, personalmente, me acerqué a la sección financiera de la cadena en Santiago para pagar el total de su deuda. “No, señor, no puede pagar el total, solo puede pagar una mensualidad”. Como yo alegué ilegalidad, me dijeron que para que yo pagase el total, “él tendría que venir a Santiago o yo ir a Osorno e ir con él a pagar”. Alegué la distancia, la cuarentena, hablé con jefes y empleados del supermercado en Santiago. Muy gentiles y dispuestos, pero el sistema pudo más que ellos”. Concluye don Fernán: Sigo sin poder pagar y mi colaborador recibiendo amenazantes llamadas con las penas del infierno. Así se construye el malestar en Chile”. Concluye recordando el quejoso economista a un alto ejecutivo de una cadena de tiendas: “Es cierto que tenemos una alta tasa de impagos, pero con que la mitad pague, para nosotros es un buen negocio”.

PRIMER ERROR MAYÚSCULO DE DON FERNÁN: No identificar a la cadena de supermercados.

El Martes 12, curiosamente el diario dio el nombre de los responsables: Deuda de consumo contraída con la alianza “LIDER-BCI”. Agrega, ahora, Fernán Ibáñez: Yo le mandé una carta a la gerencia del retail, y me llamaron y están buscando una solución”. Comenta: “Esto soluciona un caso, no soluciona un problema global, el cual es muy serio: la falta de educación financiera básica de la mayoría de la gente perteneciente a las clases modestas de Chile”. Sugiere, ingenuamente, que a toda persona que va a pedir un crédito modesto en una casa comercial, la haría pasar por una sesión de principios básicos de educación financiera”.

SEGUNDO ERROR MAYÚSCULO DE DON FERNÁN: Atribuir la responsabilidad por hechos como el descrito a la falta de cultura financiera del deudor y no al espíritu abusivo (legal, pero intolerablemente abusivo), tanto de la empresa como del sistema. ¿Acaso un académico de su nivel ignora que el Banco BCI-NOVA, filial de créditos de consumo del BCI, ha operado siempre bajo eslóganes tales como “lo importante es el valor de tu cuota? ¿Sueña ilusamente con que millones de trabajadores chilenos vayan a clases? ¿No sería mejor que la acotada pero poderosa elite de los abusadores y sus asesores jurídicos y tributarios fueran a clases de ética?

ÚNICO ACIERTO DE DON FERNÁN: “Así se construye el malestar social”.

Obviamente, no se requiere mucha experticia económica para darse cuenta que el gran capitalismo chileno no es de carácter productivo sino que es meramente especulativo y financiero. La mayoría de las grandes acumulaciones de patrimonio que se observan en el país durante el último medio siglo, han surgido, como ya lo hemos comentado en oportunidades anteriores, al amparo de un modelo protegido por una normativa legal que permite y da sustento a un abuso generalizado.

El célebre escritor francés Honorato de Balzac, autor de notables pensamientos, sin haber conocido, por supuesto, el Chile actual, escribió: “Detrás de cada gran fortuna se encuentra un gran crimen”.

Su frase merece ser precisada: “Solo que en Chile el gran crimen se comete en cómodas cuotas mensuales”.

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