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OTRA VEZ AL RUEDO: EL PACYT DE LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCION

J. Antonio Zelada Espinosa

Arquitecto Premio Regional de Arquitectura y Diseño Consejo de la Cultura y las Artes 2012

Otra vez el Parque Científico Tecnológico (PaCyT) de la Universidad de Concepción (UdeC) está en el tapete público. Sean las causas que sean, particularmente me resulta incomprensible cómo la Universidad pudo llegar a esto, aunque sabíamos que iban a ser muchos los tropezones en ese proyecto. Además, mi experiencia inicial  como funcionario público, mis extensos trabajos como consultor para los grandes entes públicos constructores, los ministerios de Obras Públicas y Vivienda y Urbanismo, sumando además mi paralela trayectoria larga en la academia[1], todo eso le permite a uno saber distinguir cuando las cosas se hacen bien y cuando se hacen mal. 

Por lo demás, en este caso específico, conocí el proyecto desde dentro, es decir cuando en la UdeC, trabajando en la que fue mi Facultad con un gran equipo académico para un gran proyecto interno (un plan de desarrollo para el Campus, ni más ni menos, 2007 a 2009), nos topamos con ese proyecto PaCyT cuando se manejaba de manera misteriosa o “subterránea”, lo que nos motivó a discutirlo hasta llegar a  una gran disputa con las autoridades de entonces, lo que terminó mal, adivinen los lectores para quién…

Cuando en 2007 hacíamos docencia, y además proyectos de gran nivel con los más calificados pares de la universidad, nuestra primera y principal oposición al PaCyT fue su ubicación. Nunca objetamos la idea de un verdadero parque científico-tecnológico a cargo de una o de varias universidades asociadas, que es una idea probada en todo el mundo. Pero nunca en el lugar que eligió la UdeC.

Como antes dije, nuestra primera oposición fue al lugar de emplazamiento, los fundos de la universidad La Cantera y El Guindo, ubicados detrás del campus, en lo alto del territorio y tan extensos que llegan hasta el sector de Lonco, comuna de Chiguayante;  oposición principalmente por sus condiciones topográficas y por sus cualidades  geológicas (una de mis “sentencias” fue que si ahí lo hacían, les costaría la quiebra: al proyecto, a la UdeC y a los socios (si los había).

Secundariamente, no nos gustaba porque esa urbanización sería la punta de lanza, y a gran  escala física y económica, para penetrar en el Alto Caracol y después llegar con sus flujos de tránsito a disminuir la calidad de vida del campus mismo y también del barrio universitario “civil”, una zona hoy emblemática en lo habitacional tradicional y aun bien “apareada” con la ciudadela universitaria. Es un barrio urbano “bolsón” que terminaría siendo un par vial de tránsito intercomunal.

En tercer orden nuestra oposición fue porque esos fundos (La Cantera y El Guindo) constituyen un corredor ecológico históricamente muy importante y con alto potencial natural y cultural-patrimonial al integrarse de verdad con el vecino Parque Nacional Nonguén -que ya lo es oficialmente, a partir de la Reserva Nonguén, la más importante reserva natural existente en el centro del país-, lo que le dará carácter único a la ciudad de Concepción  cuando quede ésta a los pies de un patrimonio natural de tan alto valor, lo que no tiene ninguna otra ciudad chilena.

¿Por qué la UdeC insistió tanto, y contra todos quienes lo advertimos, en seguir con su proyecto en ese lugar? ¿Por qué la autoridad universitaria con gran frialdad no tuvo “empacho” en anular e ignorar el más importante estudio urbanístico, arquitectónico y paisajístico para el campus, que estaba casi terminado cuando quienes estábamos a cargo nos pusimos sin transar en contra de la elección de ese lugar para un mal proyecto?

La respuesta la dio la propia presentación que hizo la UdeC del “proyecto” al sistema de evaluación ambiental de ese entonces (hoy es el Servicio de Evaluación Ambiental), que por lo demás se presentó en el nivel básico (o mínimo) de Declaración de Impacto Ambiental (DIA), y no de Estudio de Impacto Ambiental (EIA), que es lo que  se amerita en lo que está (estaba) detrás. Pues bien, la validación final ante el Servicio de Evaluación Ambiental que hizo la Universidad lleva textualmente los siguientes titulares:

  • Ficha del Proyecto:  Loteo Fundo La Cantera y El Guindo   
  • Forma  de Presentación:  Declaración de Impacto Ambiental
  • Tipo de Proyecto: Proyectos inmobiliarios
  • Monto de Inversión: 18,5 millones de dólares

Esta DIA fue aprobada por el SEA con fecha 3 de abril de 2012. Expresamente, en la presentación oficial no se nombra al PaCyT. Se trata de un territorio de 255 hectáreas, con grandes macro lotes,  uno de los cuales se asigna a un proyecto “futuro” de parque científico tecnológico con 91 hectáreas (mucho más que el doble del actual campus universitario) quedando las demás superficies para futuras definiciones de uso, pero con una vialidad y urbanización con óptimo potencial para negocios inmobiliarios, lo que el actual Plan Regulador Comunal le permite, abriéndose la ruta del Alto Caracol al unir sus predios con los barrios de Pedro de Valdivia, Lonco y la trama urbana de Chiguayante. Hay entonces una clara estrategia comercial para: 1) valorizar al máximo las propiedades de la UdeC al cambiarlas de zona natural agreste a grandes paños urbanizados con infraestructura matriz, y 2) terminar derechamente (aunque no explícitamente por ahora) en negocios inmobiliarios de alto nivel.

Después de esa difícil experiencia al interior de la universidad, y ya estando alejado de la misma, me resultó insólito que, ofertado el proyecto PaCyT al Consejo Regional de Gobierno por el ex rector Lavanchy, este ente público lo acogiera con los brazos abiertos, casi sin evaluarlo de verdad y le asignara cuantiosos recursos públicos, para terminar finalmente asociándose con la Universidad para ejecutar las urbanizaciones que disfrazan al PaCyT. Más tarde, asumida la nueva rectoría de don Carlos Saavedra, no obstante el cúmulo de situaciones extrañas en este proyecto, me pareció insólito que el nuevo rector lo asumiera casi con entusiasmo y que hasta ahora lo continúe gestionando. Digo mal si digo proyecto, dado que más que proyecto es un engendro que difícilmente alguien con experiencia política, técnica y en la gobernanza de una región principal en este país, podría tan fácilmente reconocerle factibilidad, entusiasmarse con él y asumirlo plenamente. Insólito, pero sucedió, en esta Región del Biobío y con su Gobierno Regional. La proclama es que hay que comenzar la gran idea “para que la región dé un gran salto hacia el futuro con un cambio en la matriz productiva al incorporar tecnologías de avanzada”.Un PaCyT estaría muy bien, y lo reitero, pero no en ese lugar; lo he dicho innumerables veces, pero también lo dice ahora mucha gente, los estudiantes de la “U” y organizaciones civiles, como lo señala muy bien el ingeniero civil mecánico y ambientalista Carlos Bonifetti (exalumno de la UdeC) en su artículo ¿Quo Vadis PaCyT? publicado recientemente en esta misma revista digital.

En mi último periodo como docente en la Universidad, hablé directa pero infructuosamente con la autoridad, intenté otras tantas veces exponer mi opinión en los medios de comunicación social tradicionales de la ciudad (prensa, TV, radio) donde no se me dio lugar, y solo lo he podido hacer en canales vecinales locales (TV8) y principalmente en este medio digital, ventana franca y valiente abierta a la luz y al aire limpio, independiente como ningún otro medio.

El corolario, después de todo lo dicho y de lo que sucede hoy con el PaCyT,  es que las verdades nunca se saben enteras. El problema actual del PaCyT es que la empresa que tomó el contrato para hacer la urbanización proyectada se desiste de seguir porque se le dio orden de paralizar las obras. Se agrega que aparecieron elementos ambientales antes no considerados, pero lo principal parece ser  la orden de paralización. Y resulta que hay que indemnizar muy millonariamente a la empresa porque se encontró con hechos nunca previstos (la ecología que cobra su palabra, la paralización obligada, ¿con qué razones?)

Lo que no se ha reconocido antes, por los ahora socios, es que la obra comenzada no cuenta con un Estudio de Impacto Ambiental, que es ambiguo que la obra la administre el Ministerio de Obras Públicas, pero que no se trata de una obra pública sino de un ente privado (¿o semiprivado?), que no había topografía seria inicial ni menos estudios geológicos y de mecánica de suelos del territorio (en un campo donde no existe ningún tramo de suelo plano), que los caminos se abrieron con bosquejos y no con proyectos de ingeniería de detalle, que hubo que destruir valiosa vegetación autóctona donde se decía que no la había, que los caminos neutros de acceso no existen, que los conflictos surgen por todos los frentes, y varios etcéteras. En estos últimos días he visto imágenes aéreas documentales donde se ven las brutales aperturas para caminos internos hechas por la empresa urbanizadora, siguiendo la cima de los cerros, mostrando la destrucción del suelo y de las grandes arboledas, así como la casi imposibilidad de construir razonablemente en esa topografía; es un video que ya circula en Francia. Es lamentable, por decir lo menos.  Hoy recuerdo cuando a dos rectores les dije, casi textualmente:…“quiero mucho a esta universidad, y no quiero que las cosas terminen mal para ella por un mal proyecto”…

Ahora bien, uno se pregunta ¿Cómo se pudo lanzar y presupuestar una obra donde está aun todo tan indeterminado? En urbanismo, arquitectura, ingeniería, en Chile no somos principiantes, y si bien un presupuesto es justamente un supuesto adelantado, sabemos que para eso están los Planes y Proyectos, con mayúscula, donde todo se piensa y se proyecta acuciosamente, Profesionalmente (también con mayúscula), por equipos multidisciplinarios, muy seriamente, más aun en obras que son públicas (o dicen serlo) y con miles de millones de pesos de dineros públicos en juego.

¿Cuál es la verdad completa en este intríngulis del PaCyT?                       

[1] Ex docente de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía de la Universidad de Concepción (1991-2010). Fundador de la carrera de Arquitectura. Entre 2005 y 2010 a cargo de la unidad interdisciplinaria de arquitectura y planeamiento.        
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4 Comentarios en OTRA VEZ AL RUEDO: EL PACYT DE LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCION

  1. Profesor, gracias por abrirnos los ojos sobre este proyecto, con datos, argumentos y si experiencia de por medio. Le encuentro toda la razón, que lástima que no se le haya escuchado oportunamente. Se aprecia en sus sugerencias y discurso el cariño al proyecto universitario. Gracias por perseverar

  2. Me sumo grata y efusivamente a los comentarios de Don Mario Correa.
    felicitaciones Antonio, gran trabajo.

  3. Gracias don Mario por su potente comentario. Lo compromete a uno a hacerlo siempre mejor.

    Aprovecho una correcció: , donde dice….»asociándose con la Universidad para ejecutar las urbanizaciones que disfrazan al PaCyT.» debe decir …las urbanizaciones que el PaCyT disfraza». Gracias

  4. espectacular su crónica señor, claridad, argumentación y solidez en sus apreciaciones .
    Ojalá este proyecto se reevalúe y lo consulten a usted.

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