Ciudades Sustentables... Una necesidad Urgente en el camino del desarrollo Integral del Ser Humano.
Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

¿Es el hombre la medida de todas las cosas?

Patricio Schwaner Saldías

Profesor de filosofía

Que a un profesor de derecho constitucional se le solicitase encarecidamente el uso de chaqueta y corbata, me permitió reflexionar sobre la visión impuesta respecto a lo que valemos como seres humanos. Esta crítica acontecida en plena sesión de la comisión de gobierno me recuerda la vieja afirmación “El habito hace al monje”. Todo con razón de que en una sociedad como la nuestra más bien importa el “cómo vestir” por sobre nuestro ser personal interior.

Paradójicamente el comentario argüido por quienes realizaron la crítica fue que resultaba una falta de respeto el no vestir “adecuadamente” en una sesión de tan alta relevancia. Frente a esta cuestión además se expuso el concepto de dignidad, que mutatis mutandis, habría que precisar en todo su esplendor.

La dignidad humana no es algo que pueda comprarse, tampoco es algo que pueda obtenerse por cómo se viste, se habla o se camina. La dignidad del latín dignitas es un valor inherente que un ser humano tiene por el simple hecho de ser humano. Por lo que no es algo endosable o que pueda cambiar conforme a nuestro “ser o estar en el mundo”. Heidegger filósofo alemán, nos diría que este Sein in der Welt (Ser-en-el-mundo) es la clave a considerar respecto a la trascendencia y la libertad que tenemos como seres humanos.

Sin embargo, en los tiempos que corren ¿Podemos hablar efectivamente de trascendencia? ¿Qué precio tiene la dignidad del hombre? Preguntas como estas nos permitirán ahondar el trasfondo más temible que tienen estos acontecimientos, pues la exigencia de un estándar de apariencia deja entrever algunos elementos que desde el ámbito de la psicología o la psiquiatría tendrían una respuesta.

Desde mi perspectiva existe una lógica circular en la que solo ingresan quienes cumplen con una formalidad autoimpuesta, que poco o nada hace referencia a lo que nos constituye como seres humanos. Hay que cuidar este tipo de reacciones que lo único que hacen es alejarnos de lo esencialmente protagónico, pues nadie diría que un médico no puede realizar la atención de un paciente por no llevar una corbata, aun cuando esto sea una norma dentro de un recinto hospitalario.

Dentro de la historia de la filosofía podemos encontrar a los sofistas quienes eran “maestros de la sabiduría y la elocuencia” que además se caracterizaban por una concepción materialista de la naturaleza. El gran problema de estos personajes era que su conocimiento era meramente enciclopédico, es decir buscaban autoimponer lo que en palabras de Aristóteles sería una “sabiduría imaginaria”. Este carácter un tanto teatral les permitía cobrar altos precios por aquello que enseñaban, cuestión que no discutiré en estas líneas. Pues quisiera más bien que leyéramos el fondo oculto de estos “sabios antiguos” para quienes el arte de la persuasión tenía como único fin el engañar y no buscar la verdad tan anhelada por los filósofos.

Sin lugar a dudas para los sofistas, resultaba más importante el decir “nosotros tenemos la verdad” por sobre una búsqueda incansable. Esto debiera orientarnos a reflexionar que si el valor de la apariencia es lo único trascendente, entonces existirá una negación de lo que somos intrínsecamente como hombres. Si nuestra dignidad posee un precio que hay que pagar, entonces no tenemos una naturaleza que nos haga semejantes y estamos al arbitrio de lo que los demás juzguen como adecuado o no adecuado frente a los contextos que enfrentemos. En definitiva reflexionar sobre esta problemática me recordó una frase del sofista Protágoras que afirma: “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son”.

[Publicada como columna de opinión en diario El Sur, el jueves 26 de julio de 2018].  http://www.elsur.cl/impresa/2018/07/26/full/cuerpo-principal/2/

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

3 Comentarios en ¿Es el hombre la medida de todas las cosas?

  1. Interesante análisis filosófico a raíz del lamentable suceso acaecido en una reunión parlamentaria. Por otra parte y en relación a los sofistas, estamos siendo atosigados con falsedades propaladas todos los días por diversos personajes de la política y de la sociedad en general que repiten lo que oyen sin un previo análisis profundo. Repiten como ‘loros’ (disculpen amigos loros) y actúan como una ‘manada de ovejas’ (disculpen amigos ovejas) siguiendo a la que va a la cabeza y se ofuscan con las opiniones diferentes.

  2. Debería ser!
    Pero estamos cada día mas deshumanizados, materialistas , insensibles y desprovistos de inteligencia emocional.
    La tecnología nos domina.

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl