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ESTO NO VA A PARAR

Especial para La Ventana Ciudadana
Desde Madrid.

Me comenta un colega periodista que está visitando Chile, que ha visto muchos sectores de la capital que están con señales de violencia. Escritos, pintadas, cristales rotos, señalética y mobiliario urbano por los suelos, jardines y farolas destrozados.

Y me dice que es impresionante la mística y convicción de quienes se manifiestan día tras día. Que ha estado siguiendo y observando estas jornadas y que está convencido de que la violencia no es programada por los manifestantes, porque sólo se dedican a cantar y a gritar consignas relativas a la exigencia de justicia, equidad y cambios profundos en el sistema de gobierno.

Más aún, que en estas masivas concentraciones se ven familias completas, con matrimonios, niños y ancianos. O sea, lo ha interpretado como una demanda ciudadana dentro de los cauces de la educación cívica y los marcos de la democracia. Sin embargo, agrega, que pasado un rato las fuerzas policiales comienzan a actuar para disolver a los manifestantes. Y lo hacen con tal contundencia y desproporción, que la gente huye aterrorizada.

Entre el pánico provocado por las fuerzas especiales, surgen grupos de jóvenes encapuchados que responden a la acción policial con piedras, palos, hondas y con cuanto elemento contundente encuentren. Estos encapuchados salen desde diversos sitios y también provocan sorpresa en la policía. Sin embargo, también ha visto a grupos bien organizados, que se mimetizan con los encapuchados y comienzan a causar destrozos, a quemar mobiliario urbano y a destrozar lo que encuentran a su paso. Eso le parece extraño.

No se condice con el sentido de las manifestaciones ni con la forma en que se están desarrollando. Que el anhelo de cambios totales está cargado de razones y que no hay que ser un avezado economista para comprender que la situación ha sobrepasado todo límite, pero sin el uso de la violencia.

Movido por la curiosidad, comenzó a investigar en forma periodística. Entonces descubrió que habían detenido hace poco a un concejal del mismo partido del Presidente de la República que dirigía una verdadera célula delictiva. Aprovechaban las marchas y los incidentes con la policía para cometer todo tipo de fechorías: destrozos en las calles, en los comercios, saqueos e incendios. Y que eso era en Santiago, pero que se repetía en provincias.

Siguió averiguando cosas y nadie supo explicarle por qué no se investigaban los destrozos con incendios en veinte estaciones del Metro. Que fueron acciones perfectamente sincronizadas, bien preparadas y ejecutadas con precisión para causar el mayor daño posible. Y se preguntaba: ¿Cómo es posible que los atentados a las Torres Gemelas en Estados Unidos, o los de la estación de Atocha en Madrid, fueron aclarados en cosa de horas, a lo mucho de un día…y los de Chile no sean aclarados aún?

Entonces comenzó a razonar y llegó a la conclusión de que los mayores destrozos y violencia ilimitada provienen de otros sectores y no de las grandes mayorías populares que se manifiestan día a día. “Cuanto peor, mejor”, me dice por el teléfono, y agrega que es una fórmula que justifica la represión y que trata de hacer lo mismo con las violaciones de los derechos humanos.

Volviendo al comienzo, mi colega señala que la mística que ha visto en la gente, a pesar de las respuestas violentas del oficialismo, se mantiene muy fuerte, muy firme. Incluso, me llega a decir que ha escuchado a muchos que aseveran que van a continuar en las calles, luchando con sus argumentos, hasta conseguir transformar la dignidad en una costumbre. Que ya no tienen nada más que perder, pero si muchísimo que ganar. Como, por ejemplo, convertir a Chile en el país democrático, igualitario, decente y de progreso, que le dio prestigio y respeto en el concierto internacional.

(Creo que mi amigo tenía que regresar a Madrid en estos días, pero me dijo que habló con el Director de su periódico y decidieron que se quedara indefinidamente para asumir la información del avance de la lucha del pueblo chileno, que no va a parar hasta conseguir sus objetivos).        

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2 Comentarios en ESTO NO VA A PARAR

  1. De muy buena forma le ha informado su colega Miguel Angel.
    Oiga, me encantan sus artículos, lo felicito, concreto y sólido en sus argumentaciones y análisis.

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