Imperativo ético: la ciudadanía y los demócratas consecuentes, deben impedir la presencia de fuerzas Neo Fascistas en Chile.
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¿Fraudes en el Ejército?

Patricio Chacón Moscatelli

Ingeniero C. Mecánico, UdeC. Apicultor.

El Ejército de Chile es una de las más grandes instituciones del país, tanto por la cantidad de miembros como por lo que gasta. Y hay consenso de que es de, o pertenece a, todos los chilenos (¿o todes les chilenes?); aunque a la luz de los últimos acontecimientos, pareciera que ha sido más de algunos que del resto.

Según informó cooperativa.cl el 22/10/2018 con respecto a posibles fraudes por viajes de militares, la “Ministra Romy Rutherford citará a unos 20 militares, la mitad de ellos generales. En la causa, derivada del fraude en la institución, ya hay dos coroneles en retiro procesados.” Parece que estos caballeros consideraban que las platas que les asignaban para viajes eran propias, y luego del viaje, en vez de entregar el vuelto al Ejército –cosa que se enseñaba a los niños desde chiquitos-, conseguían con las empresas de turismo que los excedentes se los depositaran en sus propias cuentas corrientes, o que se los abonaran para pagar su turismo personal y familiar. Como si esa platita fuera propia, y no de todos los chilenos. La cosa es grave, miles de dólares en cada caso, y por más de 10 años en la institución, hasta ahora.

Tanto es así que se rumorea que el relevo de la comandancia en jefe del Ejército ha sido postergado hasta que este asunto decante, no vaya a ser que el nominado pudiera resultar de ‘los trigos no muy limpios’, ya que esta práctica estaba generalizada. Y queda por ver si lo mismo estaba pasando en las otras ramas de la defensa.

Toda la prensa ha estado informando al respecto, y todos los entrevistados que he visto opinan que esto es impresentable. Unanimidad, de todos los sectores.

Para pagar los viajes institucionales –públicos o privados- se acostumbran varias modalidades:

  1. Se pagan los pasajes directamente, y se asigna un viático, tanto por día, y el viajero se las arregla con eso. Nada que devolver o cobrar.
  2. Cuentas por rendir, en que se le entrega un monto, y al final del viaje el afortunado rinde cuentas de todos los gastos, con sus debidos y justificados respaldos, y devuelve lo que sobró, o cobra lo que le faltó. Todo clarito.
  3. Lo que parece haber sucedido en el Ejército: se asigna un monto total y el viajero, luego de pagar los costos, se queda con lo que le sobre, aunque sea una gran cantidad. Y sin rendir cuenta alguna.

Queda por saber cuál era el procedimiento formalmente establecido; cómo manejaron los viajeros los montos recibidos; si recibieron el monto total y compraron pasajes y pagaron gastos desde su propia cuenta corriente; o si el viaje se pagó completo a la agencia de viajes por la institución, y luego la agencia depositó el sobrante a la cuenta corriente del viajero, o alguna variante combinada de ambos casos; u otro diferente a todo esto.

Pero hasta ahora no he visto nada en absoluto sobre la otra posible cara de este claro signo de corrupción: las empresas de turismo, que se habrían prestado para este fraude. Habrá que esperar que las investigaciones avancen y se aclare como fue la cosa, y si tienen alguna responsabilidad.

Lo que queda claro hasta ahora es que algo huele mal, y no precisamente en Dinamarca, como se decía en la tragedia Hamlet, de William Shakespeare. Sus razones debe tener la Ministra Rutherford para haber iniciado procesos y para citar a probables nuevos culpables; no pocos.

Me pregunto si la Contraloría detectó, o debiera haber detectado –y condenado, y detenido-  estos ilícitos. Otro misterio por resolver.

Según se informó en –www.ahoranoticias.cl, 26/10/2018- “El vicealmirante de la Armada, Rodrigo Álvarez, asumió como nuevo Jefe del Estado Mayor Conjunto en calidad de suplente, tras ser designado por el ministro de Defensa, Alberto Espina. El secretario de Estado aseveró que el cargo, que tiene carácter rotativo entre las distintas ramas de las Fuerzas Armadas, le correspondía en esta ocasión al Ejército, pero que por los distintos problemas que hay en la institución castrense, prefirieron otorgarle el puesto a un alto mando de la Armada”. ‘Cuando el río suena….’

Escuché en la radio –no recuerdo el nombre del jurista entrevistado- que existía la posibilidad de que la Ministra Rutherford tenga que declararse incompetente, y que sería la Justicia Militar la que tendría que continuar la investigación. Solución brillante, los jueces militares tendrían que juzgar y condenar, si corresponde, a sus superiores jerárquicos en ejercicio, los imputados. Quién se va a imaginar que esos jueces van a actuar sin presión alguna, dada la estructura militar.

Y ese es otro tema que requiere solución urgente: los delitos comunes en los que estén involucrados miembros de las fuerzas armadas y de orden deben ser juzgados por tribunales comunes, no por la Justicia Militar.

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