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Habitando el Paisaje (Parte I)

Analía Arias

Filósofa Desde Argentina

Estimados lectores, comparto con ustedes una meditación sobre la relación de pertenencia entre el Ser Humano y el Paisaje a través del Habitar.

Sabido es que en nuestra era predomina una racionalidad técnica, instrumental que ha dañado u obstaculizado aquella relación de pertenencia; y que las consecuencias sobre los mismos están siendo devastadoras. Basta mirar con atención nuestros alrededores y nos encontraremos con paisajes en ruinas. Creo que vale la pena pensar cómo hemos llegado a esta situación. Evidenciar la trama de esa racionalidad, que opera en la actualidad.

La reflexión presente es un intento de meditación sobre esta lógica (i)-lógica del dominio sobre el paisaje como recurso al servicio del ser humano, y que el pensamiento moderno ha llevado al extremo provocando calamidades, la tragedia fundamental como advierte Simmel; se trata de pensar cómo a través del sentido dado al Habitar, propuesto por M. Heidegger, o del Suma Qamaña propuesto por Albó, podríamos encontrar una manera de restaurar aquella relación de pertenencia entre el Ser Humano y el Paisaje.

Ojos imperiales: la racionalidad heredada.

La crítica al pensamiento técnico moderno la ha encarado Martín Heidegger en varias de sus obras; sabido es que no ha sido el único pues se puede encontrar huellas de esta crítica en el pensador G. Simmel (1986), cuando en el acápite Filosofía del Paisaje hace referencia a la tragedia fundamental que se da en la modernidad:

“Que la parte de un todo se convierta en un todo autónomo, brotando de aquel y pretendiendo frente a él un derecho propio, ésta es quizás la tragedia más fundamental del espíritu en general, que en la modernidad ha conseguido plena repercusión.” (p. 2)

En este trabajo he adoptado esta perspectiva nutriéndola con otros pensadores actuales. Entonces, puedo comenzar diciendo que con R. Descartes el ser humano moderno gana su subjetividad; una subjetividad que se fue fortaleciendo, creciendo e imponiendo la certeza de que la realidad existe porque la piensa el sujeto; el filósofo dice: “de lo único que puedo dudar es de mi duda y si yo dudo es porque yo pienso. Pienso luego existo.”

Es decir, el sujeto cognoscente deduce la existencia de la realidad a partir de él. Esta filosofía, este idealismo filosófico surge con R. Descartes y luego se continúa con otros pensadores como por ejemplo I. Kant. Lo que interesa evidenciar aquí es que este ego cogito sitúa a lo Otro -el hombre no europeo, la negritud, la naturaleza, el paisaje, las mujeres, etc.- como útiles manipulables; es decir, la utilidad, el apoderamiento del paisaje ocupa un lugar central; por ejemplo tomando el bosque como uno de los rostros del paisaje: bajo la mirada calculadora ya no es un lugar para la contemplación sino una reserva algo disponible para ser usado o explotado para y por el hombre.

Esta construcción de subjetividad hace del ser humano algo aislado y aparte, por sí y en sí mismo. Se trata de una subjetividad que se ha convertido en el fundamento de las demás cosas; ha colocado a las demás cosas como ob-jetos para y desde un sub-jeto. Aquí es interesante lo que señala Jorge Acevedo en Filosofía Ciencia y Técnica (1997):

“la experiencia moderna de lo ente, de las cosas, consistió en ponerlas como ob-jetos para y desde un sub-jeto; las cosas, en este modo de pensamiento, son real y efectivamente presentes cuando han sido retrotraídas a la representación, que las asegura y les da suelo firme; en la certeza de la conciencia las cosas adquieren un ser seguro y firme.” (p.69)

Apuntando a la misma crítica, es interesante la lectura que hace Enrique Dussel en su Filosofía de la Liberación (1976) cuando afirma “Antes que el ego cogito hay un ego conquiro (el “yo conquisto” es el fundamento práctico del yo pienso) (p.15). Es decir que la respuesta práctica del ego cogito es una consagración a la conquista de las cosas, de lo Otro -no yo.

En consonancia con la mirada de Simmel, Heidegger y Dussel; el portugués B. De Sousa Santos nos trae una crítica que pareciera re-significar la iniciada por Heidegger al pensamiento moderno. De Sousa Santos evidencia que este pensamiento calculador, divide, genera regiones del pensar distintas y contrapuestas; el abismo es tal que la característica fundamental de esta racionalidad es la imposibilidad de la co-presencia de ambos pensares. La consecuencia de esta dicotomización es tan poderosa que desintegra, elimina, invisibiliza una de las partes, es decir “la convierte en no existente” (De Sousa Santos, 2010, 29), su presencia es rechazada, declarada como inferior, extraño, socialmente inexistente. Mientras que la otra región se convierte en lo relevante, lo visible, lo socialmente existente.

En esta confluencia de pensares por un lado J. Acevedo comenta:

“Y el mayor peligro reside en lo siguiente: el pensar que no mide, que no calcula técnicamente es echado a un lado y hostilizado; no se lo considera genuino pensar ni, por consiguiente se lo toma en serio (…). El des-ocultar técnico, que mide y calcula, se erige como el único, excluyendo todos los demás y ni siquiera viendo que él mismo es un des-ocultar, y sólo un modo de él- del verificar.” (p 96)

Y por otro, continuando con esta línea de pensamiento, Santos, a su vez, caracteriza a esta racionalidad entrañando una forma de ser metonímico, arrogante, olvidadiza. Dice que es metonímico porque tomando selectivamente la parte por el todo se revindica como la única forma de racionalidad legítima y completa. Se trata de una racionalidad arrogante y perezosa porque adopta la misma vara para medir todas las otras formas de pensar reconociendo únicamente sus propios valores, que considera válidos universalmente; asume también una actitud arrogante porque al sentirse total e incondicionalmente libre se vuelve una razón apática consigo misma, no planteándose la necesidad de ejercitarse y encontrarse con otras racionalidades por lo que muestra su carácter autoritario. También señala que se trata de una forma de subjetividad olvidadiza, al producir innumerables pensamientos excluidos, negados, invisibilizados, provocando un empobrecimiento de la realidad social o natural al destruir la diversidad de vivir, conocer, amar y pensar.

Continúa …

Fuente de figura: https://www.servindi.org/tags/suma-qamana

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10 Comentarios en Habitando el Paisaje (Parte I)

  1. Hermoso, profundo y sólida argumentación en este muy útil e interesante artículo.
    Gracias Analía por incitarnos a pensar.

    • Gracias a vos Soledad por leer el artículo.
      Ya está disponible la segunda parte.
      Nos leemos,
      Analía

  2. Decía, Un saludo grande para usted Analía, buen enfoque, una mirada, una racionalidad una vida mas colectiva es lo único que nos puede hacer «Renacer» de verdad a la vida mas humana.

    • Gracias Eduardo por leer el artículo. Ya está disponible la segunda parte.
      Nos leemos,
      Analía

  3. Excelente maestra, solides y gran claridad de argumentos, para tratar un complejo e importante tema.
    La racionalidad, cada día mas escasa en nuestras sociedades. es mas fácil dejarse llevar por la manipulación de la sociedad de mercado qué mirase profundamente y racionalizar nuestros actos y acciones.

    • Gracias Maite por leer el artículo.
      En cuanto a la categoría de «racionalidad» hay que estar atentos a su polisemia. La racionalidad que critico es la que se entiende como un saber congnitivo-instrumental que tiene la capacidad de eclipsar otras formas de saber como el estético, el moral, saberes ancestrales etc. La «racionalidad instrumental» no puede convivir con otro tipo de saberes entonces los elimina. Nosotros debemos pensar y accionar para impedir la eliminación de esas otras formas de ser y estar en y con los Otros- personas, naturaleza, etc.
      Nos leemos.

  4. Me saco el sombrero para saludar tan extraordinaria reflexión expresada en este artículo.
    Brillante y necesario razonamiento, para reafirmar valores humanos que nuestra vida diaria, nuestras sociedades debiéramos tener «a flor de Piel» , mas bien, a flor de razonamiento…
    «Razonamiento Colectivo» una necesidad para el desarrollo integral del ser humano.

    • Muchas gracias Juan Luis.
      Debemos trabajar duro desde todos los saberes – científicos o no- para superar este individualimos heredado y transitar hacia una forma de vida colectiva.
      Tengo entendido que en unos días se publicará la segunda parte del artículo.
      Nos leemos,

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