«Aquellos o aquellas que creen que la política se desarrolla través del espectáculo o del escándalo o que la ven como una empresa familiar hereditaria, están traicionando a la ciudadanía que espera de sus líderes capacidad y generosidad para dar solución efectiva sus problemas.»

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INCENDIO FORESTAL EN TIERRA DEL FUEGO

Carlos Bonifetti Dietert

Ingeniero C. Mecánico UdeC. Ambientalista.

Un incendio forestal, que comenzó el 25 de enero y ha afectado a una superficie aproximada de 1.200 ha de bosques de lenga y turberas en Tierra del Fuego (Región de Magallanes y Antártica Chilena), felizmente está siendo controlado por las acciones de aviones y helicóptero cisterna, brigadistas, bomberos, Ejército de Chile, ONEMI, guarda-parques de CONAF y personal municipal de Timaukel. Sin embargo, y según explicaciones de expertos, no toda la superficie afectada se ha consumido; se estima que la superficie afectada es de un 10 a un 25% del total [1], lo que se verificará con exactitud cuando se apague el fuego.

Cabe destacar que la comunidad Selk’nam ‘Covadonga Ona’, había manifestado su molestia ante la tardanza en la llegada de ayuda y apoyo logístico al sector siniestrado.

El combate del fuego se hace principalmente por tierra por medio de palas mecánicas, bulldozers y retro excavadoras para construir cortafuegos, atacando los focos con el trabajo de brigadistas lanzando agua motobombas alimentadas desde piscinas portátiles mediante mangueras y pitones.

El predio afectado estaba destinado a la explotación maderera por la empresa Forestal Russfin. La sequedad del terreno y la presencia de pasto y matorrales secos hicieron que del incendio emanaran grandes cantidades de humo espeso, el que alcanzó a zonas habitadas de la Estancia Cameron. Las rumas de madera acopiada  abandonada que entraron en combustión, facilitaron la expansión del fuego debido a las brasas volantes esparcidas por el viento.

El incendio ha afectado fuertemente al delicado ecosistema de la franja de transición entre los bosques lluviosos siempre-verdes de la “zona de los canales” y la estepa patagónica oriental de la llamada ‘Isla Grande’. Muy cerca de la zona afectada está el Parque Karukinka [2], parte del territorio ancestral de la etnia Selk’nam, con cerca de 130.000 ha de bosque nativo primario, los más septentrionales del cono sur de América, conformado por lenga (Nothofagus pumulio), ñirre (Nothofagus anctartica) y coihue de Magallanes (Nothofagus betuloides) y 80.000 ha de turberas, que representan el 80% de estos humedales en la isla [3].

Estos ecosistemas son el hábitat de animales y aves tales como guanacos, zorros y variadas especies de aves, como el carpintero negro y la cachaña entra muchas otras  que han resultado gravemente afectados por la gran pérdida de individuos. No debemos dejar de mencionar a los siempre olvidados en los relatos: insectos, escarabajos, hongos, líquenes y microorganismos que habitan en el suelo del sotobosque y en la corteza de los árboles.

Además de la riqueza ecológica de los bosques y de dicho austral parque de 300.000 ha, los registros de WCS Chile -de la Wildlife Conservation Society (WCS)-  señalan que sus bosques y turberas almacenan, en conjunto, unos 400 millones de toneladas de CO2, que representan una acumulación de carbono equivalente a tres años de emisiones de GEI de Chile, según datos del Inventario Nacional de GEI de Chile 1990-2018.

Las turberas [4] son un tipo de humedal de gran valor que acumula materia orgánica (turba); constituyen grandes reservas de agua dulce y son grandes almacenadoras de carbono. Para remarcar su importancia ecológica, según estimaciones realizadas por Jorge Hoyos Santillán y Armando Sepúlveda Jáuregui, investigadores del Environmental Biogeochemistry Laboratory de la Universidad de Magallanes y del (CR)2, debido a que en verano el nivel de agua de las turberas baja, deja expuesta en la superficie entre 1 y 2 metros de materia orgánica combustible. De este modo, si el fuego alcanzara estos humedales y destruyese sólo un metro de profundidad de turba, se podrían liberar a la atmósfera 280 toneladas de carbono por cada hectárea afectada. Esto equivale a más del doble de la reserva de carbono en una hectárea de bosque de lenga. Sin embargo, si el incendio lograra impactar una profundidad mayor, las emisiones se podrían incrementar considerablemente, llegando incluso a un máximo potencial de 623 ton/ha.

Una visión aérea del incendio puede apreciarse en los vídeos de las referencias [3], [5] y [6].

Seguimos perdiendo ecosistemas valiosos por negligencia en la prevención de incendios y la tardanza de la llegada de personal y equipamiento para su combate. Los territorios están prácticamente abandonados a su suerte. Es de lamentar que tengan que suceder estos desastres para dar a conocer los preciosos bosques patagónicos que estamos perdiendo.

FUENTE DE FIGURAS

Superior: https://www.24horas.cl/regiones/austral/1200-hectareas-consumidas-por-incendio-en-tierra-del-fuego-5172420

Inferior: https://www.emol.com/noticias/Nacional/2022/02/03/1045716/complicaciones-incendio-forestal-en-timaukel.html

REFERENCIAS

[1]https://laprensaaustral.cl/2022/02/04/entre-10-y-25-por-ciento-de-las-1-200-hectareas-afectadas-estarian-destruidas-en-timaukel/

[2]https://chile.wcs.org/Karukinka.aspx

[3]https://www.futuro360.com/desafiotierra/camara-respalda-proteccion-turberas-pomponales_20220111/

[4]https://laventanaciudadana.cl/las-turberas-o-turbales/

[5]https://www.24horas.cl/regiones/austral/1200-hectareas-consumidas-por-incendio-en-tierra-del-fuego-5172420

[6]https://www.futuro360.com/desafiotierra/incendio-tierra-fuego-turberas_20220203/

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