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Ineficacia de la educación laica en Bejucal de Ocampo, Chiapas, México (Parte I)

Jonathan Marcial Mendoza

Licenciado en Derecho con Especialidad en Formación Docente

La laicidad implica una separación (o independencia) de la Iglesia (por extensión a todas las denominaciones religiosas existentes) frente al Estado; y al mismo tiempo establecen neutralidad en las actividades propias del orden público. Aterrizado en el aspecto educativo, se entiende como un principio que supone que “cualquier persona tiene derecho a acceder a una escuela, que los poderes públicos no le pueden prohibir a alguien que ingrese en determinado centro educativo” (Miguel Carbonell, Los derechos fundamentales en México, 2005, página 803).

Es decir, “lo que busca es evitar que la educación oficial privilegie a alguna religión o promueva…una […], pues ello entrañaría lesionar la libertad de religión de quienes optan por mantenerse al margen de los credos” (R. González, Derecho eclesiástico mexicano. Un marco para la libertad religiosa, 1997, página 20). En nuestro país la educación laica se encuentra reconocida por el artículo 3°, fracción I, constitucional federal (retomada de manera semejante por el numeral 5° de la Ley General de Educación, LGE); pero el alcance está expresamente señalada en el artículo  3° de la Ley de Asociación Religiosa y Culto Público en los siguientes términos: “El Estado mexicano es laico. El mismo ejercerá su autoridad sobre toda manifestación religiosa, individual o colectiva, solo en lo relativo a la observancia de las leyes, conservación del orden y la moral públicos y la tutela de derechos de terceros. El Estado no podrá establecer ningún tipo de preferencias o privilegio a favor de religión alguna. Tampoco a favor o en contra de ninguna iglesia ni agrupación religiosa”.

Luego entonces, la laicidad constituye una capacidad del Estado de mantenerse ajeno a cualquier doctrina religiosa y no adoptar una en específica para el desarrollo de sus funciones e implica una neutralidad. Por su parte, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dejó precedentes, en materia jurisprudencial, respecto a los alcances de la educación laica mexicana que resulta importante mencionar, expresado por el artículo 3° constitucional federal. El Pleno de la SCJN interpretó que “las únicas limitantes a la libertad de enseñanza que ésta sea laica…y que las escuelas…sólo podrán establecerse sujetándose a la vigilancia oficial” (Amparo administrativo en revisión, 2 de agosto de 1920). De igual manera, la Primera Sala de misma SCJN menciona que la libertad de enseñanza es meramente laica en establecimientos públicos como garantía del hombre, que “proclamando, en primer término, la libertad de enseñanza, y añadiendo la taxativa de que será laica la que imparta en los establecimientos oficiales de educación” (Amparo directo penal 4453/27, 13 de marzo de 1930).

Sin embargo, cuando no se respeta, en lo más mínimo, la educación laica, trae como consecuencia que un grupo religioso mayoritario imponga, tacita o expresamente, sus cosmovisiones religiosas, en lo público, cuando no se amoldan a sus dogmas y poniendo en desventaja a los restantes credos religiosos que si respetan la separación Estado-Iglesia. Es el caso de la asociación religiosa Testigos de Jehová en Bejucal de Ocampo, Chiapas, México.

Bejucal de Ocampo es uno de los 122 municipios del Estado de Chiapas, ubicada al sureste mexicano. Colinda con Motozintla, Amatenango de la Frontera, Bella Vista, Chicomuselo, Frontera Comalapa, La Grandeza, Mazapa y El Porvenir. Está a escasos kilómetros de la frontera con Guatemala. De acuerdo al último censo realizado en 2010 por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, existen 7.623 habitantes; donde la asociación religiosa Testigos de Jehová tiene el mayor número de adeptos con 2,332 en contraste con el catolicismo con apenas 1,434 feligreses. Es decir, es el 87.4% de la población dominante la que profesa esa creencia religiosa; su socialización se ha visto transformada en los hábitos y formas de convivencia, especialmente en el campo educativo; tal como la revista proselitista ¡Despertad!, en agosto de 2010, página 7, expuso bajo el título Un lugar donde prevalece la tolerancia lo siguiente: “De hecho, es un lugar donde ‘prevalece un ambiente de tolerancia religiosa y gubernamental’ […]; cada familia profesa con libertad de su culto y esto no impide su integración como sociedad. Para nadie es raro que en Bejucal haya una enorme presencia de Testigos de Jehová. Además, un profesor de enseñanza media de Bejucal que no es Testigo dijo que los jóvenes que practican esta religión cuidan su apariencia, sacan buenas calificaciones y tienen una excelente conducta en el salón de clase”.

Parte de esa información está fuera de contexto, ya que no mencionan el rubro de la laicidad en escuelas públicas. Para ello, es necesario recurrir al periódico Excélsior, con fecha 9 de marzo de 2008, donde realizaron un reportaje serio sobre esta agrupación religiosa pero enfocándose con mayor detenimiento en el tema escolar. A lo que realmente interesa, las ceremonias cívicas en las escuelas públicas que existen se realizan sin problemas, pues ya están acostumbrados a que gran parte de la población no acude. Específicamente la escuela primaria Miguel Alemán, ubicada en el barrio El Pino, los alumnos no llevan uniforme, aunque en su vestimenta no se nota la religión que profesan. Sin embargo, de acuerdo al reportaje en comento, cuando se rinden los honores a la bandera, el Himno Nacional no tiene eco en la mayoría, solamente se escuchan más los profesores que los estudiantes, al indicar la orden de saludar a la bandera sólo responde el 40% de los alumnos; los del resto se mantienen erguidos como soldados mientras la minoría efectúa el acto cívico.

Nuestra Constitución Federal especifica que los símbolos patrios forma parte esencial de la educación pública o privada básica de todos los niños mexicanos, este ideal está reconocido en el artículo 3°, segundo párrafo, con estas líneas: “La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria”. En este mismo sentido, el artículo 7°, fracción III, de la LGE señala que la educación que imparta el Estado tendrá como fin primordial: “Fortalecer la conciencia de la nacionalidad y de la soberanía, el aprecio por la historia, los símbolos patrios y las instituciones nacionales, así como la valoración de las tradiciones y particularidades culturales de las diversas regiones del país”.

La educación cívica responde a la necesidad de formar personas integras, que hagan suyos los valores peculiares de la nación mexicana; que favorezcan la cohesión política, social, económica y cultural de nuestro país, sin despreciar por eso otras naciones y culturas. Los Testigos de Jehová rechazan tácitamente a los símbolos patrios catalogando a los actos cívicos como idolatría y no como parte de la educación de los mexicanos; aunque aleguen que no es falta de respeto de su parte, a ninguna nación, el no saludar la bandera o entonar el himno nacional, es claro que tales omisiones constituyen un incumplimiento de deber cívico. En la segunda parte de este artículo expondré las consecuencias que conlleva esta asociación religiosa al no acatar cabalmente la laicidad.

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8 Comentarios en Ineficacia de la educación laica en Bejucal de Ocampo, Chiapas, México (Parte I)

    • Muchisimas gracias, mucho de lo que iré compartiendo son de trabajos escolares y de mi trabajo para obtener la Licenciatura en Derecho que quiero que sean conocidas. Saludos.

  1. Estimado Jonathan, muy interesante lo que planteas sobre la educación “laica” que promueve el Estado mexicano y como los “testigos de jehová”, no cumplen con el deber cívico de cualquier ciudadano, imponiendo su dogma ante lo estipulado en las leyes mexicanas, considerando que México, desde hace muchos años se declara laico.
    En el caso de Chile, con la Constitución de 1925, logró separar la Iglesia del Estado, siendo desde ahí un Estado laico, con mayoría católica, pero donde es primordial el respeto de la divercidad religiosa.
    Saludos

    • El caso de Bejucal de Ocampo es serio, ya que al ver que no son obligados y al resto se les exige cumplimiento se generan antinomias, lo cual violenta el artículo 130 de la Constitución Mexicana actual. Saludos.

        • Desde luego que sí. En la parte dos menciono la problemática. Posteriormente hablaré del Derecho eclesiástico del Estado y una reseña histórica de la aconfesionalidad del Estado en México. Saludos.

  2. He ahí un claro ejemplo que aún no aprendemos a separar una cosa de la otra, ya que los símbolos no son sólo eso, son algo que nos representa como una sociedad integrada a un país que es muy rico en cultura y tradición…

    • Y existen otros casos de que esa denominación religiosa no cumple con las leyes del país que iré presentando poco a poco. Saludos por tus comentarios

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