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Venezuela, las horas más oscuras

Carlos José Vivas Sanchez

Médico. Especialista en Administración de Hospitales

Si alguna ventaja comparativa tiene Venezuela, es la facilidad para tener abundante generación de energía eléctrica. La presencia de ríos caudalosos ha hecho posible que se aproveche para producir energía hidroeléctrica y ser productor de petróleo, además de generar energía termoeléctrica, entonces ¿qué pasó el 7 de marzo con el apagón nacional de duró sobre las 120 horas?

La explicación, se puede resumir en tres palabras: “mantenimiento, respaldo e interconexión”.

Pero primero un poco de historia. Hace menos de tres años el país sufrió una crisis eléctrica parecida y como siempre el régimen dio una explicación donde eludía la responsabilidad (o irresponsabilidad), atribuyéndole al fenómeno de “El Niño” la sequía y posterior disminución en el caudal de agua en la mayor represa del país, Guri. Durante meses, el reporte diario era sobre el nivel de agua de la represa y las proyecciones sobre cuándo se llegaría a la cota donde el sistema no pudiera generar más electricidad.

Los apagones ocurrieron, se hizo racionamiento y las principales ciudades se rotaban los sectores que estarían sin energía eléctrica durante un número de horas determinadas. El régimen decretó al igual que ahora días de “asueto”, las oficinas públicas recortaron su horario de funcionamiento y atención al público, se discutió mucho el tema, se anunciaron planes e inversiones, los expertos dijeron que al llegar las lluvias se haría evidente otro problema, las líneas de transmisión iban a fallar. ¿Conclusión?: el problema no es nuevo.

Expliquemos las tres palabras, comenzando por RESPALDO. El complejo hidroeléctrico de Guri, se ubica en el sur del país, en el estado Bolívar, la represa del mismo nombre esta sobre el rio Caroní y el proyecto contempla 6 plantas para generar electricidad: Macagua I, Guri, Macagua II, Macagua III, Caruachi y Tocoma.

Actualmente están completas 4 plantas, además hay otros proyectos hidroeléctricos Uribante-Caparo en el estado Táchira, limítrofe con Colombia y la represa de Yacambú en el estado Lara en la zona centro occidental del país, simultáneamente hay unas plantas termoeléctricas en la zona norte costera, las más conocidas son Tacoa (cercana a Caracas) y Planta Centro en el estado Carabobo a unos 200 kilómetros al occidente de la anterior, estos dos sistemas fueron diseñados para que cuando bajara la producción de uno, por ejemplo si Guri disminuía la generación por causa de sequía, el otro sistema aumentara su producción y supliera la falta y viceversa, eso era posible mediante la otra palabra INTERCONEXIÓN, es decir que la red de distribución podía usar muchas vías para que la electricidad llegara a todas partes desde todas partes.

Cuando ocurrió la crisis anterior, atribuida a “El Niño”, en realidad el problema era otro y pasamos a la tercera palabra MANTENIMIENTO. Debido al abandono de los procesos de mantenimiento preventivo en los sistemas de generación pero también en la red de distribución, las plantas termoeléctricas han venido disminuyendo su capacidad de producir electricidad, por lo tanto en época de sequía no solo no podían suplir lo que el sistema hidroeléctrico dejaba de producir, sino que tampoco podían mantener su capacidad normal, es por ello que se le exigió al sistema de Guri, que es el mayor del país, generar electricidad en condiciones adversas y se lo llevó al límite.

Y llegamos a marzo de 2019, en muchos estados del país ya “es costumbre” que se presenten fallas de electricidad, porque se ha priorizado a la capital Caracas, para evitar impactos negativos desde el punto de vista político, por eso al principio mucha gente vio el apagón como algo más o menos normal, en otras oportunidades ha ocurrido que varios estados se queden a oscuras, 3, 5 y hasta 12 estados, pero ese jueves fue un efecto dominó, de una docena pasamos a 15, 19 para terminar en 22 de las 23 entidades federales.

En un momento quedó en evidencia todo lo que no se había hecho, falló el sistema hidroeléctrico y no funcionó el sistema de RESPALDO, según expertos, la termoeléctrica que provee a Caracas no produce más allá del 10% de lo que requiere la ciudad, de pronto la gente recordó que se invirtieron millones de dólares adquiriendo unas plantas termoeléctricas que nunca fueron instaladas, la mayoría eran equipos de segunda mano, eso sí, pagadas como nuevas, con jugosas comisiones para quienes hicieron los negociados.

Por supuesto, el problema técnico se convirtió en un problema político y el régimen solo atinó a dar respuestas políticas, (es un decir), es preferible llamarlas pueriles, infantiles, ridículas, el Ministro de Información, el psiquiatra Jorge Rodríguez (hermano de la vice presidenta), denunció “un ataque cibernético” del gobierno de Donald Trump, la ministra de prisiones acusó a la activista de oposición, María Corina Machado, como responsable. El fiscal general de la republica promete abrir una investigación por saboteo a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, la picaresca popular ha visto los antecedentes de otros “culpables” anteriores, iguanas, serpientes, rabipelados (zarigüeyas) y ante la magnitud terminaron por responsabilizar a Godzilla, ¡bondades que trae el humor!

La falla eléctrica afectó al país en su totalidad y puso más en evidencia otras carencias. En muchos hospitales los generadores de emergencia no arrancaron y pusieron en peligro la vida de los pacientes recluidos en terapia intensiva o en medio de procesos quirúrgicos. El sistema de telefonía e internet quedo prácticamente inutilizado, produciéndose de hecho un blackout informativo. La gente comenzó a tomar las medidas de previsión básicas, abastecerse de agua y comprar hielo para mantener algunos alimentos, la falta de dinero en efectivo, y la imposibilidad de pagar electrónicamente, fue aprovechado por algunos comerciantes para vender exclusivamente en dólares. Familias que paliaban la escasez de bombonas de gas doméstico usando cocinillas eléctricas, se vieron de pronto ante la perspectiva de recurrir al uso de leña.

Recuperada parte de la generación eléctrica, siguieron los problemas, por ejemplo, en  Caracas, la energía no era suficiente para que iniciara operaciones el metro, ni el ferrocarril de Valles del Tuy, que es usado por decenas de miles de personas que vive en esa zona y trabajan en la capital, pero tampoco era suficiente para que arrancaran los sistemas Tuy I-II y III, que abastecen de agua a esta urbe.

Hace aproximadamente un mes, dos destacados analistas políticos decían en sendas entrevistas que el gran reto de Venezuela en estos próximos años era la inversión en electricidad, con un argumento muy sólido, sin energía eléctrica no es posible ningún tipo de desarrollo, en ninguna área, sea económica, producción, investigación, etc.

Al no haber mantenimiento, no es posible respaldo ni interconexión del sistema eléctrico, pero este es solamente una parte del problema, lo mismo está ocurriendo en la industria petrolera, en los sistemas de salud y en el educativo, en la red de carreteras y autopistas, nada se ha salvado de este proceso de destrucción que va para 20 años.

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1 Comentario en Venezuela, las horas más oscuras

  1. GRACIAS DR. SU EXPLICACIÓN ES BIEN CLARA SOBRE UN PROBLEMA GRAVÍSIMO ENCUBIERTO POR FALSAS EXCUSAS.

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