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LA ACTITUD

Carlos Oliva Quezada

Periodista, Magíster en Trabajo Social y Políticas Sociales

 

El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es muy claro: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

En este espacio, y como también es parte de mis derechos, quiero opinar respecto del tono con que una mayoría de los líderes sociales o políticos, ha encarado la situación que vive hoy nuestro país.

Es triste decirlo, pero dan pocas ganas de hablar en positivo, cuando el estándar de estos días en Chile está completamente desbalanceado y el comentario casi unánime va de gris a negro o de negro a negro.

Los seres humanos gozamos de una buena cantidad de elementos que nos ayudan a tomar buenas y adecuadas decisiones. Los estudiosos del comportamiento humano han atribuido a la Actitud Positiva, una preponderancia significativa en pos de ser mejores personas.

Pregunto: ¿Por qué los medios de comunicación habrían de estructurar sus pautas y pretender hallar casos de corrupción, cuando Transparencia Internacional sindicaba a Chile como el país menos corrupto de Latinoamérica y uno de los más saludables en esta materia a nivel mundial?

Había indicios de que algo andaba mal y la propia ONU, cuando realizó en nuestro país la Convención de Naciones Unidas contra la corrupción, pareció dar señales en ese sentido. Esto ocurrió en 2009. En esa época había tibias denuncias y que el terremoto del 27/F frenó bruscamente.

De lo que ha pasado en los últimos 48 meses se derivan un serie de conclusiones, entre las cuales se confirma aquella máxima que habla del perdonazo de la Justicia a favor de personas influyentes y, con ello, la injusticia con que se sigue tratando a ciudadanos identificados como de tercera categoría, a quienes se encarcela por delitos que, económicamente hablando, son minucias al lado de los delitos que han cometido personas de cuello y corbata.

¿Qué significa tener una actitud positiva? Probablemente muchísimos de nuestros lectores hayan escuchado la antigua expresión que hace la relación cuando se dice que una persona positiva ve un vaso medio lleno en lugar de un vaso medio vacío.

En términos muy simples podríamos afirmar que la actitud es la forma en que enfrentamos la vida y sus circunstancias, es decir cómo logramos sortear los obstáculos o las dificultades.

Hay quienes garantizan que nuestra actitud está en los pensamientos. Es decir,  nuestra forma de pensar determina nuestra actitud.

No cabe duda de que la actitud marca la diferencia en las personas.  Menciono algunas de las características que son propias de quienes tienen Actitud Positiva: Creen en sí mismas;  están dispuestas a ver lo mejor en los otros; son solidarias; son capaces de enfocarse en las soluciones; son responsables y persistentes.

La actitud es lo que determina cómo vemos y cómo manejamos nuestros sentimientos. La actitud nos da ventaja sobre los demás o nos deja en desventaja. Todo depende qué tan positiva o negativa sea nuestra actitud.

Razonablemente se sostiene que la actitud es la única diferencia entre fracasar y tener éxito. La actitud es un aditivo a nuestra personalidad que puede convertirnos en personas con las cuales los demás se sientan a gusto. A ninguno de nosotros nos gusta estar en compañía de personas pesimistas,  negativas,  que se quejan por todo, que viven arrastrando la existencia.

Por eso los líderes deben tener una buena actitud. Sin una actitud positiva tarde o temprano el liderazgo se desvanece, La persona se desploma, a los primeros obstáculos.  Es imposible que un líder con mala actitud pueda tener éxito. Nuestra historia reciente, ésa que se une al presente, es la mejor prueba de que en Chile muchos de los líderes habían escogido muy mal el camino hacia su consagración.

Es posible que unos cuantos de los llamados líderes aún tengan la oportunidad de resarcirse. Es poco probable que así ocurra con aquellos que no logran recapacitar y siguen persistiendo con defensas en bloque y argumentos que se ponen rancios antes de ser completamente expuestos. La opinión pública nacional, donde hay miles y miles de chilenos con actitud positiva, no cree ya en esas bravuconadas.

Esos personajes algo siniestros tienen el amparo de la libertad de expresión y opinión, aunque claro, cada día se les esfuma más ese derecho.  Pero, ciertamente, pueden seguir usufructuando de esa libertad hasta que no haya nadie que los escuché y mucho menos que les crea. Con enorme seguridad puedo garantizar que desde la juventud de este país habrán de surgir muchos líderes apoyados en una actitud positiva, una fortaleza indispensable para cuando asuman responsabilidades y sobre todo, reemplacen y dejen fuera de lugar a los mañosos que le pusieron una huincha negra a un período largo de la historia más reciente de nuestro país. Es de esperar que la actitud positiva se haga cada día más vigorosa en los nuevos líderes, que urgentemente requiere Chile.

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