«Aquellos o aquellas que creen que la política se desarrolla través del espectáculo o del escándalo o que la ven como una empresa familiar hereditaria, están traicionando a la ciudadanía que espera de sus líderes capacidad y generosidad para dar solución efectiva sus problemas.»

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La derecha en su propia trampa.

Alguno de los numerosos opinólogos que pululan en el Jardín del Edén señaló hace pocos días que, salvo que cometan una gran estupidez, el próximo Gobierno será de la Derecha.

Hay suficientes razones para sustentar tal afirmación.

La primera, sin duda, radica en el hecho indiscutido de que el actual es un gobierno de minoría no solo electoral sino también parlamentaria, factor este último que le ha impedido concretar sus aspiraciones programáticas. Pero, incluso prescindiendo de esta circunstancia es claro que el mandato Boric ha tenido déficits notorios de gestión y también ha incurrido en importantes errores políticos, todo lo cual tiene costos que alguien debe pagar. Sin embargo, no puede silenciarse que ha debido soportar además la acción pertinaz de una oposición inclemente que claramente apuesta por el fracaso y el desprestigio del actual Ejecutivo.

También hay suficientes razones para sustentar la opción contraria.

La derecha histórica o tradicional tiene prácticamente mayoría en ambas cámaras del Congreso. Sorpresivamente, ha sido adelantada “por la derecha” por el emergente Partido Republicano, colectividad que afirmándose en el cuadro valórico más conservador, fundamentalmente en materias muy sensibles para la opinión general y para el ciudadano medio como son los temas de seguridad pública, delincuencia y migraciones, ha logrado ubicarse en una rutilante pole position. Si se suman los sufragios de todo el sector, (a pesar de que faltan dos años y medio para los comicios presidenciales) prácticamente se estaría hablando de una carrera corrida. El triunfo del rechazo en el plebiscito de salida de la Convención Constituyente y la elección de Consejeros constituyentes, no han hecho otra cosa que confirmar lo antes señalado.

Hay detalles, muchos y grandes, que se deben tener presentes. La extrema derecha republicana en el último tiempo (salvo en cuanto a la salida de madre de algunos de sus personeros) ha procurado mostrar una actitud moderada en tanto que los partidos históricos, dentro de un nuevo cuadro que los incomoda han hecho ingentes esfuerzos por mostrarse mucho más duros, actitud que por una parte ha permitido perfilarse con mayor fuerza a sectores más liberales como Evópolis y parte de Renovación Nacional y, por otra, ha llevado a la UDI a radicalizar sus posiciones para no quedar fuera del cuadro.

Los ejemplos saltan a la vista. La colectividad gremialista, usando explicaciones que no son más que pretextos, ha desahuciado las negociaciones con el Gobierno en materia de pensiones sin medir las consecuencias que su actitud tiene para gran cantidad de personas.  Peor aún, 90 minutos después de conocerse el robo de 23 computadores y 1 caja de fondos desde el Ministerio de Desarrollo Social, envió una carta al Presidente exigiéndole la renuncia del ministro Giorgio Jackson “dentro de 48 horas”. ¿El fundamento? “Por haber orquestado un esquema de defraudación a través de fundaciones políticas y, por último, por estar directamente involucrado en el sospechoso robo de 23 computadores y una caja fuerte”. La misiva, redactada por un asesor de segunda línea (Rodrigo Pinochet) y respaldada por algunos diputados que han ocultado su nombre y han evadido sus responsabilidades, significó una puñalada por la espalda al propio presidente del partido Javier Macaya, quien se vio obligado a justificar un texto del cual no participó, un grosero error jurídico dado que en el régimen presidencialista vigente los secretarios de Estado dependen de la exclusiva voluntad del mandatario y una torpeza política que dejó a la UDI jugando sola sin el respaldo de las colectividades del sector.

El opinólogo referido al inicio de este comentario comete en su afirmación un yerro mayúsculo ya que las elecciones pueden perderse por cometer una gran estupidez y, también, por cometer varias estupideces de menor envergadura.

Por otra parte, hay un hecho que los analistas no han destacado como corresponde. Si Boric es minoría a pesar de haber logrado una categórica victoria en la segunda vuelta, es porque la ciudadanía que se sumó a él lo estimó como “un mal menor” frente a los riesgos extremistas de Kast. Y esa eventualidad debe estar siempre presente como alternativa posible en las próximas presidenciales siendo posible que nuevamente surja algún otro mal menor.

Todo esto parece un juego que, lamentablemente, no considera adecuadamente las necesidades y urgencias de una población que padece carencias, injusticias y postergaciones.            

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1 Comentario en La derecha en su propia trampa.

  1. Agradezco infinítamente que el autor del artículo «La Derecha En Su Propia Trampa», lo haya presentado en una forma que cualquier persona lo pueda entender, porque esa realidad que está enfrentando Chile con la mayoría de extrema derecha que permanezca en el Congreso, lo dice todo. Los derechístas JAMAS han luchado por el beneficio del pueblo chileno, sino que lo hacen para beneficiar sus propios bolsillos, y ya es tiempo de hacer un enorme cambio. Felicito al abogado René Fuentealba Prado por haber tenido la fortaleza de mostrarnos esas fallas cometidas por la derecha en nuestri aporreado país, lo que nos indica que es tiempo que el pueblo comience a trabajar para sacar esas mayorías derechísta de nuestro gobierno.

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