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Hegemonía comunicacional, o censura sin apellidos (Parte II)

Carlos José Vivas Sanchez

Médico. Especialista en Administración de Hospitales

Desde Caracas, Venezuela

El proceso de la “hegemonía comunicacional” o mejor dicho pretender la imposición de un pensamiento único, mediante la práctica de la censura, y el uso desvergonzado de los instrumentos del poder, ha sido moneda corriente desde los inicios del régimen presidido primero por Hugo Chávez y seguido por Nicolás Maduro.

Todo aquello que huela a opinión independiente, por cualquier medio, sea impreso, radioeléctrico, audiovisual o ahora en Internet, será atacado, perseguido, y silenciado sin reparos, bastará con que alguna figura del régimen se sienta “aludida, acusada, vilipendiada”, etc., para que los comunicadores sociales, los dueños de medios, se vean llevados a un tribunal, a veces tribunal militar para ser enjuiciados, en una práctica que busca en los demás la autocensura, y que se vea “lo que te puede ocurrir.”

Otro mecanismo, es la presión económica, mediante multas, no contratación de pautas publicitarias desde entes del estado, presión a los anunciantes para que no lo hagan, de tal forma que ante la perspectiva de la ruina, el dueño del medio quede a merced de compradores que aparecen misteriosamente, la mas de las veces nunca se identifican, pero lo que todo el mundo sospecha queda rápidamente en evidencia, son testaferros, ocurrió inicialmente con una televisora y un periódico.

El primer canal de televisión fundado en Venezuela dedicado completamente a noticias, es Globovisión (1991), multado en varias oportunidades, sus dueños terminan por venderlo a un grupo económico afín al régimen, concretada la compra se produce la salida de varios periodistas por decisión propia o presionados, el canal cambia de línea editorial, se crean espacios “de opinión” dirigidos por personas afines al régimen, por supuesto el impacto inicial es la caída brusca de sintonía.

Siendo el principal medio de información para los venezolanos, los noticieros de televisión son constantemente presionados para que se omitan informaciones “no convenientes”, más de un periodista ha presentado su renuncia en medio de una transmisión alegando la falta de libertad para informar.

El organismo Conatel, que se supone es un ente independiente regulador de las señales radioeléctricas, se ha convertido en un ejecutor de sanciones de forma indiscriminada, las sanciones pueden tener cualquier origen, como por ejemplo la prohibición expresa de citar el valor del dólar en el mercado negro.

De nada vale ser un medio extranjero, la televisora chilena TVN, salió de la parrilla de las empresas de cable, debido a que publicó que Hugo Chávez había fallecido un par de meses antes de la fecha que se conoce oficialmente, un error fácilmente subsanable con una nota aclaratoria. Al cerrar Radio Caracas Televisión, la empresa sigue produciendo el noticiero, el cual se trasmitía mediante la señal del canal colombiano Caracol, de igual forma se obliga a las empresas de cable a retirar su señal.

Y el caso más emblemático es la de la cadena norteamericana CNN en español, censurada igualmente, y por supuesto la salida de su señal; por otro lado para “contrarrestar” su información fue creado Telesur, un canal internacional de noticias financiado mayormente con dinero venezolano, y que prestaba servicio a gobiernos afines ideológicamente, en su momento, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina y Uruguay.

Pero la cosa no se limita al cierre de señales de TV, sino que el canal oficial Venezolana de Televisión (VTV), se ha convertido en lo que los especialistas en comunicación llaman “la privatización” de esta televisora por parte del partido de gobierno. Es así como en su programación están vetados todos los dirigentes de partidos de oposición, y por lo menos hay dos programas “La Hojilla” y “Con el mazo dando”, cuyos conductores se dedican al insulto de cualquier persona identificada con la oposición, se dicen sin recato mentiras y se publican grabaciones ilegales de conversaciones telefónicas, en una vasta estrategia de manipulación.

La Asamblea Nacional también ha sido escenario de esa “guerra” contra los medios, es así como en determinado momento, se le prohíbe a los periodistas el acceso al Capitolio sede del poder legislativo, ningún canal de televisión puede transmitir desde allí, la única opción es tomar la señal del canal oficial VTV, donde por cierto un ministro de comunicación pretendió cobrar por el uso de esa señal. Cuando en 2015, la oposición gana la mayoría de la Asamblea Nacional, entre los bienes a ser transferidos a la nueva administración estaba el canal de este organismo, ANTV, pero eso no ocurre, de manera expedita se crea una fundación formada por oficialistas y les son transferidos los bienes y la señal de este canal; es así como el poder legislativo debe buscar un medio de comunicación alternativo, el cual no puede ser televisión abierta ni por cable, debido a que requiere la aprobación de Conatel, por lo tanto deben crear un canal de internet.

En la próxima entrega: lo que ha ocurrido con la prensa escrita.

Fuente de figura: https://elpais.com/internacional/2014/05/02/actualidad/1398990311_813205.html

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