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LA LEY DEL TALIÓN

Maroto

Desde Canadá.

Hace unos días atrás el Barrio República se vio sacudido por el asesinato de Margarita Ancoy; el brutal crimen fue cometido para robarle un celular y 5.000 pesos. Con la ayuda de las cámaras de seguridad del sector, cuatro sujetos fueron rápidamente aprendidos, acusados y formalizados por su muerte, quedando en prisión preventiva.

Dos días después, un video daría cuenta de las torturas a las que estos cuatro sujetos fueron sometidos en el Penal Santiago Uno, a manos de otros reos, quienes exigían de ellos que pidieran perdón por el crimen cometido.

La viralización de este video produjo variadas reacciones, llamando particularmente la atención aquellas voces que en privado y en público, directa o indirectamente, aplaudían la tortura a la que estos supuestos criminales habían sido sometidos, justificándola como un merecido castigo.

Los hechos anteriormente descritos confirman una vez más la crisis por la que atraviesa nuestra sociedad.

La violencia escala lentamente y permea todos los ámbitos de nuestra sociedad; ya sea a través de la violencia verbal o física, manifestada como violencia sexual, contra menores, intrafamiliar, femicidios y homicidios, sólo por mencionar algunas de sus formas, la violencia está cada vez más presente en nuestro quehacer diario. Con una mezcla de tristeza, frustración y estupor observamos como la violencia social gana terreno y constatamos que las acciones implementadas en los últimos años por gobiernos de diferentes coaliciones políticas no han tenido la solidez y eficacia suficientes para hacer frente y avanzar en una solución de fondo a este desafío.

Los orígenes de esta violencia social son diversos, no existiendo un factor en particular al que se pueda sindicar como único responsable, sino que una sumatoria de variables que, dejadas sin apropiada atención, se conjugan dando lugar a una tormenta perfecta.

Sentimientos de exclusión social, se traducen a diario en vandalismo, robos y agresiones; la frustración causada por una percepción de desigualdad, se manifiesta en actos de revanchismo cuyo supuesto objetivo es reparar lo que es percibido como un trato social injusto; la rabia acumulada por quienes se sienten social o económicamente discriminados, se manifiesta a través de explosiones de ira individual o colectiva, cuyas víctimas, la mayor parte de las veces, no tienen responsabilidad alguna por la discriminación en contra de la cual se reclama; la desesperanza causada por un sistema educacional que no responde a las necesidades y expectativas sociales y la falta de oportunidades, da lugar a agresiones en contra de quienes son vistos como los favoritos por el sistema.

Frente a estas situaciones de violencia, la respuesta de algunos sectores de la sociedad no se deja esperar: la Ley del Talión; en este caso ejemplificada en la reacción de unos reclusos que, aprovechándose de las graves falencias del sistema carcelario chileno, toman la justicia en sus propias manos y torturan a quienes son sindicados como los responsables del crimen al que hemos hecho mención.

Si lo anterior es ya un signo de descomposición social, la reacción observada en las redes sociales y medios de comunicación lo es aún más: un número no menor de chilenos, en forma anónima o con nombre y apellido, justificaron la aplicación de estas torturas, como una manera valida de hacer justicia y llenar el vacío que, en su opinión, el sistema legal y judicial chileno ha dejado. Aún más, algunas connotadas figuras públicas se sumaron a esta relativización del estado de derecho y, en una actitud que denota una falta de conciencia y responsabilidad en el ejercicio de sus liderazgos, apoyaron las agresiones a los detenidos.

Afortunadamente en esta ocasión la administración actual ha reaccionado de manera adecuada al señalar que nadie en el país puede tomar la justicia en sus propias manos. El presidente Piñera declaró que “los responsables del brutal y cruel asesinato de Margarita Ancoy van a tener que asumir su responsabilidad y tener la sanción que se merecen. Pero eso no significa que nadie en nuestro país tenga derecho a tomarse la justicia en sus propias manos”; y la ministra vocera del gobierno, Cecilia Perez ratificó lo anterior al declarar “no estamos en un estado cavernario, no creemos en el ojo por ojo ni en la Ley de Talión”.

Lamentablemente, estas declaraciones y acciones efectistas, que se suman a las muchas emitidas por autoridades de gobiernos anteriores, no aportan en la real solución de este problema, ya que se centran principalmente en atender algunos de sus síntomas. Las redadas continuas, los patrullajes con drones, el aumento de guardias municipales, sólo por citar algunos ejemplos, son medidas de corto plazo cuyo principal objetivo es la contención de un problema ya existente y no su solución.

La búsqueda de una solución integral a este problema requiere necesariamente que gobierno y oposición converjan en una discusión sobre medidas de largo plazo basadas en el diseño de políticas de prevención social que promuevan cambios socioculturales y de modelo económico, como la disminución de las situaciones de desigualdad y discriminación, la creación de mayores y mejores oportunidades y el fortalecimiento de los programas de educación y formación cívica, generando así entornos más seguros y propicios para vivir libres de violencia en cualquiera de sus formas.

Si bien las medidas efectistas son a veces necesarias para generar una sensación de tranquilidad temporal en la población, las medidas que ataquen los orígenes del problema son las que realmente aportaran en el fortalecimiento de la paz social y la generación de un sentimiento confianza permanente en la ciudadanía; y son en estas últimas donde se deberían concentrar, con generosidad política, los principales esfuerzos de gobierno y oposición.

Fuente de figura: http://www.datuopinion.com/

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2 Comentarios en LA LEY DEL TALIÓN

  1. Muy bien. Pareciera que estamos volviendo a las etapas más primitivas de la humanidad Políticos de todo el mundo se vanaglorian de promover el odio, el racismo, la violencia, la criminalización de la pobreza, buscando consolidar sus feudos electorales. Los medios de comunicación dan amplia cobertura a las patéticas e irresponsables opiniones de pseudo personajes alimentados por la farándula tales como Claudio Bravo, Marcelo Ríos, Macarena Tondreau, Tonka Tomicic…. ¿No se podrá hacer algo más para construir un mundo mejor?
    René

  2. Qué buen título, qué buen artículo y un mejor razonamiento !!!
    Un muy buen llamado a reflexionar.

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