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Para La Reserva Federal De Los EE.UU. Esta Escena Será Un Desastre Financiero ( II)

Guilmo Barrio Salazar

Desde Georgia, E.U.A.

Finalizando con este material, que  no sólo es preocupante para  los EE.UU., sino que también para  el resto del mundo, hoy les señalaré los signos inminentes de una gran crisis que se nos viene por delante, aunque no lo crean.

A mediados de este 2018, la sombra de lo ocurrido en el año 2008 ya está emergiendo.  Hace solamente unos meses atrás, el Dow Jones, que es el indicador nacional que nos señala el movimiento de las inversiones diarias en los EE.UU., nos presentó su peor día debido a una  declinación jamás vista en la historia inversionista, antes de que volviera a subir nuevamente.  Entretanto, el país cuyos bancos causaron la última crisis, encara un récord de un nivel de deudas, tanto de consumidores como de corporaciones y un campo vulnerable geopolítico global.

La verdad es que el promedio del desempleo y la cesantía en esta nación es bajo, en comparación con aquel tiempo de la crisis financiera del 2008, pero para Main Street o la calle principal donde se encuentran las empresas financieras grandes, el crecimiento de la empleomanía no ha sido tan aparente, debido a que en los EE.UU. solamente se considera cesante al que recibe una compensación por su desempleo, y existen millones de personas que ya no reciben ese beneficio y continúan sin trabajo.  Aparte de eso, cerca de 1 de cada 5 patrones o empleadores todavía pagan a sus empleados un ingreso mediano por debajo de la línea de pobreza, señalado por las oficinas del gobierno federal.  Si ustedes creian que en los trabajos acá en los EE.UU. se pagan buenos sueldos (por si querían venir a trabajar a este país)  permítanme decirles que el ingreso promedio en un hogar, no pasa de un 5.3% desde el año 2008, y se mantiene mucho más bajo de lo que se pagaba en el año 1998, si se le agrega el costo de la inflación existente. La participación trabajadora permanece tan baja como nunca había estado.  Mientras tanto, para el 1%, que representa a los norteamericanos ricos y poderosos, sus ingresos han aumentado increíblemente desde que la Reserva Federal comenzó a fabricar el dinero, alcanzando en la actualidad un rango  40 veces más alto de lo que gana la clase media y la clase pobre, que son los que representan el 90% de la población de los EE.UU.-

Tal como antes de la crisis financiera de los años 2007 y 2008, hoy tenemos un nivel de confianza espantoso dentro de los políticos y gobernantes que ni la economía ni el sector bancario podría pensar en un posible fracaso.  Hasta el nuevo presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, no vislumbra la posible necesidad de una fianza en un vestigio de un mal tiempo por venir.  Tal como lo señaló en una audiencia reciente: “Generalmente hablando, pienso que el sistema financiero es muy fuerte en la actualidad”.  Cuando se le preguntó si había algún banco estadounidense que podría ser demasiado grande como para fracasar, él contestó: “Definitivamente puedo responder que NO a su pregunta”.

Esa es una declaración bastante decisiva, y nada diferente a la indicada por la presidenta anterior de la Reserva Federal, Janet Yellen, el año pasado.  En su extensión, eso significa que el nuevo presidente colocado por Donald John Trump apoya las flojas estructuras hacia los grandes bancos y más dinero barato, si se necesita, para ayudarlos a ellos solamente.  Así que tengamos mucho cuidado.

En un período de tiempo de crisis y de una colusión financiera, emergen como signos de crisis, que muy pocos en la ciudad de Washington se han inclinado hacia asegurar de que un choque sistemático no vuelva a ocurrir otra vez

Ustedes, estimados lectores, ¿Han leído el libro “Colusión: Cómo los Banqueros Centrales Especulan el Mundo”? (Collusion : How Central Bankers Rigged the World), escrito por Nomi Prins, que también es autora del libro “Todos los Banqueros del Presidente : Las Alianzas Escondidas que Manejan el Poder Norteamericano”, (All the Presidents’ Bankers : The Hidden Alliances that Drive American Power).  Se los recomiendo.  Ahí ustedes verán la revelación sobre cómo los banqueros centrales y las instituciones financieras masivas han trabajado conjuntamente para manipular los mercados globales en la década pasada.

Los grandes bancos se dieron un cheque en blanco con lo que ellos resolvieron sus problemas bancarios;  compraron bonos gubernamentales, hipotecas de propiedades y bonos corporativos;  y en algunos casos,  acciones financieras en Japón y también en Suecia.  Ellos no han tenido que explicarle al público a  dónde van esos fondos o en  qué los usarán.  En vez de eso, sus leyes han inflado los bienes, mientras mimaban a los bancos privados y a las corporaciones bajo la creencia de estar ayudando a la economía.

El promedio de cobrar un 0% de interés y la adquisición de bonos, las leyes de los bancos centrales que prevalecen en los EE.UU., en Europa, y en Japón, han sido parte de un esfuerzo coordinado que ha cubierto la inestabilidad financiera potencial en los grandes países y en los bancos privados.  En vez de eso, han creado globitos en los bienes raíces que podrían explotar en una crisis aún más grande la próxima vez.

Así que, hoy, estamos cerca de que eso ocurra, ¿Qué tan cerca? No lo sabemos todavía, pero estamos al borde de un precipicio financiero bastante peligroso.  Estos riesgos colocados por los bancos privados más grandes, todavía existen, y ahora son mucho más grandes de los sufridos en los años 2007 y el 2008, y están operando en una arena de una deuda aún mayor.  Lo que esto significa en la época de Donald John Trump es que tenemos leyes igualmente peligrosas y que continúan promoviéndose hoy en día.  La diferencia es que ahora el presidente de esta nación está empleando miembros en la Reserva Federal que aumentarán el peligro de esos riesgos en los años venideros.

Un gran impacto podría probar que el legado dejado por Trump es lo peor que haya podido ocurrir.  No solamente él y la Reserva Federal que él está ayudando a crear, no están colocando atención a las campanas de alarma, ignorado también por la última acción interna de la Reserva Federal, sino que se está asegurando que ninguno de los miembros colocados en esa institución privada haga lo mismo.  Después de haberlo hecho en su campaña presidencial del 2016 contra la enfermiza finanza global y prometiendo una era moderna para separar los depósitos bancarios de las actividades especulativas en Wall Street, las leyes de Trump han sido todo lo opuesto, y sus nominados en la Reserva Federal están dejando nuestra economía más expuesta que nunca.

Cuando los políticos y los gobernantes están durmiéndose en el manubrio o el volante económico, tarde o temprano todos nosotros pagaremos las consecuencias.  Porque la colisión que ha pasado y que continúa en los bancos mundiales principales, ahora este problema se ha transformado en una situación preocupante a nivel internacional.  Ya no se tratará exclusivamente de un serio problema estadounidense, y ustedes, donde quiera que nos estén leyendo alrededor del mundo, lo verán como una triste realidad que se vivirá en cualquier lugar en que se resida.

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