
LA MENTE
Desde Castelar, Argentina
No me exijas, déjame
cuanto más pretendes
si afuera es el infierno,
no hay quien lo entienda.
Si no son más que mentiras
despropósitos, egoísmos, reyertas,
¿no ves como agostan
en el alma las primaveras?
Si lo que hoy se asegura
mañana es trampa perversa,
y se destruye a sabiendas,
sin piedad la inocencia.
Déjame sola, en silencio
no me exijas,
quiero detenerme un momento,
y en ese momento quedar ciega.
No te asustes, estoy entera
sufrida, engañada pero sigo,
…se reniega de la fe
y el libertinaje impera.
Y si no mira eso..
de quitar la vida
como si fuera una aventura
divertida y pasajera.
Planificar sobre la mesa
quien se va y quien se queda,
ignorando que ese lugar
es para el pan que alimenta.
No tiembles, ah,
por favor si soy yo
que te lo ordena,
Perdona…
El silencio agudiza las ideas
y quiero,
por un momento estar
quieta, dormida, perdida,
en esos recónditos
sueños de creación suprema
mas no de hastío
y de perturbadores desafíos.
Que eso encuentro
en cada recodo del camino,
la cizaña trepada al muro,
invadiendo sin permiso.
Y parece que goza,
se regodea, mira y sigue
con desenfado, imperiosa,
creyéndose dueña y señora.
Estoy cansada,
no te asustes, sigo,
el decirte esto me da alivio,
a todos mis engranajes les di permiso.
Solo dejé en función
la palabra,
para tranquilizar tus sentidos
que están suavemente dormidos.
No busques,
la realidad aún no nos ha vencido,
espera que me acomode,
que recupere mi sitio.
Entonces, por sobre
todo esto mal parido,
emprenderemos la lucha
que tu corazón me ha pedido.
Fuente de figura:
https://wsimag.com/es/economia-y-politica/61878-coronavirus-la-esperanza-de-un-manana-mejor







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