
LA VERDAD POR SOBRE LA MENTIRA.
Acabo de encontrarme en las redes sociales un mensaje de un destacado político de Ñuble, donde sigue con la campaña de distorsionar la realidad, mediante la publicación de noticias falsas referidas a la nueva Constitución que vamos a votar en plebiscito el 4 de septiembre próximo.
Me llama la atención que una persona madura, con preparación política y conocimiento de la realidad, adopte tal decisión y participe de esa grotesca maniobra distorsionadora. Entiendo que puede no estar de acuerdo y que desee mantener la Constitución cuyo origen fuera el régimen dictatorial de Augusto Pinochet. Seguramente sus intereses privados o de grupos lo lleven a utilizar toda clase de argucias para desprestigiar el proceso democrático empleado por nuestra ciudadanía y que se impuso por una inmensa mayoría. Y su interés no vaya más allá que recuperar sus privilegios que, dicho sea de paso, le han causado tanto daño a nuestro país. Lo que me llama la atención es que, quien ha configurado su imagen política en este sistema democrático, ahora no quiera reconocerlo.
Y como no es el único caso, creo conveniente señalar con sencillez varios aspectos que me parecen importantes. En primer lugar, decir que la situación de enorme injusticia, inequidad, abusos, corrupción, que ha vivido Chile, ha provocado un estallido social sin precedentes. Cientos de miles de personas en las calles han protestado y exigido cambios profundos que vayan reduciendo y eliminando tantas diferencias e injusticias.
A raíz de tales movilizaciones se produjo el resultado mayoritario del plebiscito del 25 de octubre de 2020 que significó la aprobación de elaborar una nueva Constitución y que el procedimiento fuera representativo de todos los ciudadanos. El resultado del 78,28% a favor del Apruebo y el 21,72 por el Rechazo, es más que elocuente. El 15 y 16 de mayo de 2021 se siguió transitando por el camino de la democracia y se eligió, también por una amplísima mayoría, a nuestros representantes que tendrían la sagrada misión de elaborar una nueva Constitución, acorde con los anhelos de aquella enorme mayoría.
Desde el primer momento, quienes resultaron vencidos comenzaron a desarrollar una campaña de desprestigio de la Convención Constitucional y de sus componentes. Es decir, desde sus inicios quisieron torcer la voluntad de casi el 80% de la población, usando para ello una sucia campaña de falsas noticias y mentiras más que evidentes.
Ahora, conociendo ya el borrador de la nueva Carta Magna, muchas de esas mentiras han quedado al descubierto. Sin embargo, la sucia campaña ha causado efecto en sectores moderados que se replantean su apoyo al proceso. Pero para ellos y, en general, para todos, es necesario recordar que la Democracia es el mejor sistema de convivencia social que existe desde muy antiguo. Es la manera más justa de escuchar la voz del pueblo, porque se basa en un voto personal y secreto que tiene igual valor para todos. No marca diferencias sociales, económicas, políticas o religiosas. Es una opinión válida para todos, donde cada voto cuenta por igual.
La Convención Constitucional tiene todo el valor que la democracia le confiere. Y su documento, que debe ser ratificado o no por cada uno de nosotros, tendrá toda la validez que un Estado moderno necesita para su desarrollo.
Lo fundamental es que la nueva Constitución está siendo redactada por quienes nos representan legítimamente y lo hacen paritariamente como ejemplo de igualdad. Debe ser amplia, transversal y profundamente realista. Ya conocemos el borrador aprobado. Seguramente encontraremos algunos aspectos que no nos gusten, pero se trata de un documento histórico para un momento histórico de nuestro país. Además, es perfectible dentro del nuevo marco jurídico que nos cobijará.
Chile hace mucho que ha demostrado su madurez política y social en democracia. Sabe que en septiembre debe acudir a votar en referéndum. Y que lo hará con la verdad por delante, como siempre!.







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