Los creadores e impulsores del Neo-liberalismo y sus cómplices activos y pasivos, son responsables del atentado del sistema frente a la humanidad y al Medio Ambiente.
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LAS SOCIEDADES LÍQUIDAS

Miguel Hinojosa

PhD, docente facultad de educación. Universidad de Concepción.

Una interpretación libre de la teoría de Zigmunt Bauman con el aporte del catedrático y filósofo español Javier Goma.

Bauman acuña el término “las sociedades líquidas” a lo que hoy también se denomina “postmodernidad” donde las instituciones creadas  al amparo de la revolución francesa, la evolución constitucional  inglesa y la revolución norteamericana han ido perdiendo su solidez con el tiempo: el estado, los partidos políticos, las religiones, las uniones civiles, la temporalidad del trabajo, etc. En opinión  de Bauman, estas instituciones  han perdido forma y consistencia.

En el pasado las instituciones destacaban por su solidez pero en la actualidad fluctúan pendularmente en un mar de incertidumbre. Lo que era predecible ya no lo es. Estamos en una época en que todo cambia con extraordinaria rapidez y van surgiendo organizaciones, asociaciones, y grupos humanos que están asolando la humanidad por doquier y no es poca la juventud que adhiere a acciones atentatorias contra el Estado, es decir, contra la sociedad. En espacial contra  la conformación de un Estado que carece de fortaleza para gobernar.

El consumismo como modo de vida ha suscitado que la insatisfacción y el inconformismo sean permanentes entre los grupos sociales. Las tecnologías de punta, dejan de serlo en tiempo breve, y por tanto se crea una cultura del deshecho. Cuando no tenemos lo que queremos, la frustración es permanente y procuramos obtener lo que queremos con malas artes. Es decir asoma la agresividad. Los que tienen más, hacen ostentación de lo que tienen y provocan violencia inusitada. Tiempos  de ‘chats’, de ‘WhatsApp’, en fin, de redes sociales, el uso de la tecnología  donde las comunicaciones y las acciones actúan con una rapidez y eficacia extraordinaria.  Las estaciones de metro incendiadas en Santiago arden al unísono, en forma simultánea, amén de los saqueos. Violencia, anarquía y terrorismo. Una trilogía de miedo.

La cultura es el conjunto de ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, a una clase social, también a una época, las vivencias que tenemos y como las expresamos a través de un lenguaje simbólico por el cual nos comunicamos con los demás seres humanos. El consumismo ha llevado a la cultura a ser considerada como un negocio. Los espacios culturales se han reducido y no se respetan. Si alguien desea más cultura tiene que comprarla, como ha pasado con la educación, lo que no siempre significa que sea de mejor calidad. Se compran amigos con culturas dependientes del estrato económico y social. A una sociedad tan segregada como la nuestra y tan individualista le hace falta más ciencia, más arte, más diálogo, más fraternidad que comprometa a toda la sociedad chilena.

Chile vive una crisis de identidad. Al parecer estamos en una época de transición. Tito Livio, historiador romano (59 AC – 17DC) llamó a esta época  interregno entre épocas. Por otra parte Karl Jaspers, filósofo y psiquiatra alemán inmerso en el contexto del siglo XX expresa que estamos viviendo un tiempo axial. Algo está cambiando, en el mundo, en nuestro país, es el cansancio popular que se expresa en forma diferente: sin conducción política y en forma espontánea (no así el terrorismo y la violencia aplicada).

El Estado y la Oligarquía Político-Empresarial que lo conduce no satisfacen las demandas y anhelos populares. Aquel Estado aparece como un padre lejano, separado de sus hijos, está ausente de las necesidades que agobian a la sociedad, lo que produce la respuesta que hoy observamos. Gérard Mendel psiquiatra y filósofo francés del siglo pasado ha llamado a este fenómeno como La révolte contre le père (la rebelión contra el padre). Aquí en este contexto la inseguridad pone en jaque a la libertad. Zigmunt Bauman en una posición que diríamos escéptica afirma que nunca habrá un equilibrio total entre libertad y seguridad, intentando mostrar desde su perspectiva, que la historia humana así lo ha venido demostrando.

Bauman también expresa que la Historia es pendular, va desde un punto a otro y nos depara sorpresas, todo fluye, todo se mueve constantemente, nada es permanente: el trabajo, los estudios, los amigos, la religión, la política, los matrimonios, los cambios de sexo, etc. Con respecto al Estado y sus funciones, las leyes son cada vez más cambiantes y más restrictivas. En el Chile del presente hay leyes que se imponen a unos y no a otros, es el caso de las FF AA y de Orden, no solo en materia de educación, de sueldos y pensiones. Leyes que discriminan y dividen la sociedad toda. Como diría Javier Goma se impone un criterio aristocrático y subjetivo de la ley. ¿Cómo podemos aceptar que haya personas e instituciones que estén por encima de la ley general?

Lo esencialmente humano, la dignidad de la persona reside en lo común de la gente y no en lo especial. El ideal moral vivo, se escandaliza de los abusos y como sociedad protesta y se revela contra el ‘establishment’, lo que sucede hoy en nuestro país.

Hoy, y desde ayer, la ciudadanía exige justicia social. Las instituciones responsables de las desigualdades han mostrado una gran debilidad para enfrentar la realidad social. En el presente no solo estamos tensionados por nuestra realidad, la globalización y el fenómeno recurrente de las migraciones. Un millón y medio de migrantes observan atónitos lo que está ocurriendo en nuestro país. El estado y sus instituciones se han mostrado débiles y vacilantes, no hay autoridad y no hay liderazgos. La sociedad civil no confía en las oligarquías dominantes. Existen abismantes diferencias entre los ideales de un pueblo que demanda por sus derechos económicos, sociales y culturales, por un lado y por el otro, una oligarquía político empresarial que vive a ultranza las leyes del mercado.

Según Goma, lo ideal está siempre en conflicto con la realidad pero este conflicto es hoy universal: según este filósofo se persigue un ideal cosmopolita que en el pasado no existía y hoy es un problema global. Se ha transformado en un anhelo universal que es el ser y querer ser ciudadano del mundo. Ahora el conflicto se ha trasladado al mundo político y la clase política no quiere que pensemos al intentar limitar nuestra libertad, pretenden cohibir el pensamiento crítico, no escuchan la voz del pueblo frustrando las necesidades de un pueblo que desea vivir en paz y justicia social.

El abismo existente entre la sociedad civil y las oligarquías político-empresariales es tan grande que suscitan la sospecha y la desconfianza al existir una falta de transparencia prácticamente en todas las instituciones del país, sean estas públicas o privadas, laicas o religiosas. Nuestra sociedad se mueve entre la sospecha y la falta de transparencia (probidad). Estamos en crisis y la respuesta puede ser revolucionaria, anárquica o autoritaria. Grupos narco-terroristas y anarquistas, en forma organizada y aprovechándose del descontento popular han atacado a lo que más duele a una ya herida sociedad: su seguridad y la pérdida de sus libertades. Sin seguridad no hay libertad y aunque se diga en las marchas “Hemos perdido el miedo” gran parte de nuestro pueblo trabajador, responsable y honesto siente temor por un futuro que ve incierto. Bauman ha sostenido que una de las formas de ir restringiendo la libertad es a través de la eliminación de la filosofía en las aulas lo que él llama un atentado a la cultura y a la libertad, a la autonomía de no ser capaz de expresarse críticamente lo que forma parte de una educación esencial.

La sociedad protesta porque la cultura está sujeta a los caprichos del mercado, porque la educación de calidad no es un beneficio para todos los ciudadanos y su calidad deja mucho que desear. Hoy todo se paga para acceder a la cultura: los libros, las comunicaciones, la salud, la educación, los amigos. Como lo sostiene Javier Goma, si bien la tecnología nos permite extender nuestra libertad, se ha caído en la vulnerabilidad y en la mentira comunicacional. Al respecto, para salir de tal situación habrá que educar a las nuevas generaciones. Grandísimo  desafío.

En la historia humana siempre nos hemos enfrentado a un paradigma contradictorio: utopía versus realidad. Pero es necesario reflexionar el tema con mayor profundidad. Las utopías han motivado al ser humano a lo largo de la historia para cambiar sus condiciones de vida, al menos, materialmente, hoy más que nunca, la sociedad chilena busca expresarse a través de cientos de cabildos abiertos buscando una vida de mejor calidad, material y moral. Algo está pasando en nuestra sociedad que está cuestionando las instituciones públicas y privadas que ya sea por incompetencia o ceguera histórica no quieren ver los grandes problemas que aquejan al país.

Por desgracia la deliberación ciudadana comenzó a desaparecer en Chile cuando la dictadura de Diego Portales suprime el cabildo, las asambleas provinciales y el voto soberano (de todo el pueblo). A partir de allí y durante todo el siglo XIX no tuvo participación alguna en los asuntos de Estado. Las constituciones de Chile: 1833, 1925 y 1980 y sobre todo esta última han sido impuestas sin participación popular, sin participación del pueblo organizado. Al pueblo de Chile se le deben las  Asambleas Constituyentes. Es el pueblo el que elige sus representantes, es el pueblo organizado quien hace las leyes, no delega en otros su potestad. El pueblo a través de sus genuinos representantes es el que elige su carta fundamental (la Constitución Política).

Como dice Gabriel Salazar, “es indispensable, pues para que exista soberanía efectiva, que existan comunidades vivas (no abstractas) reconocidas, e instancias de reunión, “asambleas populares” que se estimen necesarias, la soberanía popular no emerge se hunde en el anonimato de lo “usurpado” y es cuando revolotean sobre ella los halcones hambrientos de las “clases políticas”” (Gabriel Salazar El Ejército de Chile y la Soberanía Popular, 2019).

Las asambleas populares que hoy día se mueven a lo largo del país, necesariamente facilitarán la deliberación, podrán recuperar el sentido y la conciencia política en cuanto a  que son comunidad y sentirán que están ejerciendo soberanía y podrán recuperar su identidad política, su capacidad de deliberar y llevar a cabo una “Asamblea Constituyente” que llevará definitivamente a realizar a partir “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” (presidente Abraham Lincoln) una nueva Constitución Política que garantice una verdadera democracia deliberativa, participativa y con justicia social.

“Nadie puede ser llamado feliz si no participa en los asuntos públicos, nadie puede ser llamado libre si no experimenta las libertades públicas, y nadie puede ser llamado feliz o libre si no participa en el poder público”. (Citado en Gabriel Salazar: Historia del municipio y soberanía comunal en Chile. Santiago, 2019 Editorial Universitaria). La cita es del presidente norteamericano Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos de América entre los años 1801-1809.

Es el pueblo soberano el que elabora su carta fundamental, lo es en forma determinante, más temprana que tarde, y a partir de la crisis que estamos viviendo, deberá enfrentar en forma definitiva los males sociales, económicos, políticos y morales que aquejan a nuestra nación.

http://www.4vientos.net/2017/01/17/la-sociedad-liquida-de-zygmunt-bauman/

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