Esta ventanaciudadana, necesita y pretende, interpretar los intereses generales de la nación, los intereses de la ciudadanía...para ello, invitamos a nuestros lectores a participar activamente de esta experiencia, dialogando con nuestros colaboradores autores de los artículos publicados semanalmente.
Actualmente nos leen en: Alemania, Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

NAVIDAD O VANIDAD

Fernando Arriagada Cortés

Investigador y escritor.

Cada fin de año, hay dos fiestas tradicionales que sólo están unidas por su cercanía en el calendario. Son la Navidad y el Año Nuevo. Obviamente que son distintas. Navidad es una fiesta de carácter religioso donde lo esencial es el hecho de evocar el nacimiento de Jesús y su mensaje de amor y esperanza a toda la humanidad. Es una fiesta de la familia, una buena oportunidad para compartir no solamente las cosas materiales y nuestras humanas vanidades, como eso de darse regalos los unos a los otros. Es más que eso.

Año Nuevo es una actividad globalizada y netamente civil en donde nos reunimos para esperar el 2018, saludando a quienes nos acompañan y desear para ellos la esquiva felicidad y la alegría de tiempos mejores.

Volviendo a las fiestas navideñas actuales, tendremos que convenir que están muy alejadas del objetivo que las motivó. Navidad se ha ido convirtiendo en una gran fiesta mundana, en donde la adquisición de bienes materiales y el consumismo parecieran ser las razones fundamentales de esta locura por comprar y así testimoniar el afecto hacia quienes estimamos, cuando muchas veces todo lo que necesitamos es ser escuchados, un poco de cariño, amistad, compartir y demás sentimientos positivos.

La Navidad era considerada una fiesta para los niños y por adhesión se integraban los adultos, en una grata tertulia familiar. Son los pequeños los verdaderos festejados y a quienes deben ir dirigidos los regalos, emulando a los sabios de oriente que lo hicieron con Jesús, conocidos tradicionalmente como los Tres Magos. Esperamos que los obsequios sean adecuados a quienes los van a recibir y que especialmente ayuden a desarrollar la inteligencia de los menores o satisfagan necesidades fundamentales.

La Navidad se ha recargado de vanidad, lo que se demuestra en la verdadera competencia por hacer regalos onerosos, el derroche de dinero en comprar por comprar, el deseo de recibir “buenos” regalos, la tentación de pensar que la Navidad es una oportunidad para comer y beber en exceso, la vana esperanza que el año que viene solo por buenos deseos mejorará nuestra vida, la fantasía de las luces de colores y viejos pascueros endeudándose en locales comerciales para satisfacer demandas económicas cada año más crecientes, entre tantos ejemplos.

Bueno sería volver al verdadero sentido de Navidad, como es el mensaje perenne de Cristo y su nacimiento definitivo en los corazones de todos nosotros y así celebrar con sobriedad y en familia una fiesta que nunca debió perder su valor e identidad original.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

1 Comentario en NAVIDAD O VANIDAD

  1. Muy buen artículo don Fernando.
    Ojalá eduquemos a las nuevas generaciones con un espíritu y consciencia mas crítica.

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl