La ciudadanía no puede permitir que lleguen al gobierno, los que se coluden contra sus intereses.
Actualmente nos leen en: Alemania, Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Rusia, Australia, Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

POR QUÉ EL LOUVRE

T. Rojas desde París

El Louvre hace parte de una serie de reflexiones que me pidieron que hiciera desde París . ¿Por qué elegí El Louvre para comenzar éstos escritos? Simplemente porque éste lugar resume lo que representa Francia en el mundo . El Louvre engloba y acoge la cultura en su totalidad. Es un lugar abierto y democrático, muestra toda forma de expresión haciendo de la libertad su lema. Es un espacio donde la pintura, la escultura, la música, el cine , el teatro, la danza, la moda dialogan en un sinfín de matices y en un constante movimiento. El Louvre colabora con su “saber hacer” y se instala, ­ en tiempos frágiles políticamente, ­ en otros lugares como en Abu Dhabi. La arquitectura de éste nuevo Louvre respeta y valora la geografía del lugar. El arquitecto Jean Nouvel dice que su proyecto traduce “el deseo de crear un museo universal, en equilibrio entre la arena del desierto y el mar” El Louvre se instaló también en Lens, otra ciudad de Francia .

Paolo Caliari llamado El Veronés (Verona 1528-Venecia 1588)

En 1563 Paolo Caliari termina un cuadro grandioso por sus dimensiones y por la interpretación muy particular de un tema biblico: Las Bodas de Canà. El Veronés es contratado el 6 de junio de 1562 por los monjes del monasterio benedictino de San Giorgio Maggiore. La comunidad religiosa fundada en 982 llegó a ser la más importante en el siglo XVI. Importante porque es un centro intelectual humanista, conocido por su riquísima biblioteca – los monjes eran eruditos. El monasterio tiene la protección de la aristocracia y no padece de miseria ya que sus propiedades en tierra firme son muchas.

Cuando los Benedictinos deciden hacer trabajos, es el arquitecto Andrea Palladio (1508-1580) quien se hará cargo del proyecto. El primer edificio que reconstruye es donde se encuentra el comedor. Lugar importante de la comunidad religiosa, el público no tiene acceso y las comidas se hacen en silencio acompañadas de lecturas piadosas de un hermano desde un púlpito. Las Bodas de Canà (única obra presente), estaba colgada en el muro del fondo del comedor.

Napoleón se apodera de la obra en 1798 y luego de un largo viaje llega a París. Desde entonces, está en el Louvre.

La obra que los monjes encargan al Veronés tiene que ser tan grande como el muro del comedor y así lo harà. El pintor tiene 35 años, su padre le ha dejado como herencia un sentido de la forma y del espacio, de ahí su inclinación por la arquitectura. En el cuadro utiliza claramente el estilo de Palladio para instalar la escenografía.

Bodas de canà

El Veronés, Las Bodas de Canà, 6,77m x 9,9m, 1562–1563, Louvre

Estamos frente a la obra del Veronés, y de espaldas a  otro monumento del Louvre: La Joconda. Indiferente a la infinidad de admiradores, mira con nosotros serena y sonriente Las Bodas De Canà.

Episodio narrado por Juan el evangelista.

En Galilea tuvo lugar una boda, faltó vino, Jesús y su madre estaban invitados. La madre le pide a su hijo que haga algo al respecto, éste le responde: “mujer, mi hora no ha llegado aún “pero el milagro se cumple de todas maneras y el agua se convierte en vino.

El tema del cuadro es el primer milagro de Jesús. El Veronés lo representa con habilidad al igual que el resplandor de una fiesta veneciana del siglo XVI. Los magníficos platos, en oro y plata, las copas cristalinas, y la riqueza de los trajes, nos muestra un banquete de príncipes de la exuberante laguna. La fiesta se celebra en un lugar de varios niveles: el primer plano es la terraza donde se encuentran los invitados y la orquesta, el segundo plano es la barandilla donde se atarea la servidumbre, el tercer plano es donde están los curiosos y la arquitectura abierta hacia la ciudad y al cielo.

Jesús está en el centro con su madre y discípulos. A la derecha, los que encargaron el cuadro: los benedictinos de la Basílica de San Giorgio Maggiore. Jesús está en el lugar que deberían ocupar los recién casados. Quizá también es simbólicamente el nacimiento de la iglesia, la esposa de Jesús. Al lado de la Virgen vemos a Pedro, con el gesto de su dedo apuntando hacia el cielo para recordar su papel en la fundación de la iglesia. María, la madre de Jesús con su manto negro y su cara de infinita tristeza, avanzando hacia su pronto duelo. Vemos en la mesa de los músicos un reloj de arena. Tiempo que pasa sin detenerse aunque el pintor lo detiene y podemos ver un sinfín de sucesos que en realidad transcurren en diferentes tiempos. El pintor, con sus pinceles mágicos, nos lo cuenta todos en un mismo instante con las actitudes diferentes de cada personaje. La armonía de la música se expande por toda la obra, nada sobra, todo hace parte de la increíble interpretación del Veronés. Hay  abundancia de colores para distinguir actitud y sentimiento de cada personaje. Así el copero, Benedetto Caliari, el hermano del pintor, tiene una copa en su mano y la observa como lo haría un conocedor en la Venecia de entonces pues, al parecer era muy corriente beber más vino que agua, ésta última era muy escasa. Su riquísimo traje tiene tulipas con puntas de diamantes. A la izquierda del cuadro,  el maestro de ceremonia, con su extraordinario traje verde – con el tiempo, el color se había alterado volviéndose rojo, de 1989 hasta 1992 la obra fue restaurada y se recuperó el color original – parece dirigirse al novio o a la novia: “siempre se sirve el mejor vino al principio y cuando la gente está ebria el malo”, el novio con asombro recibe una copa que le alcanza un esclavo negro – en Venecia era normal tener esclavos. La novia a su lado, lleva una corona para distinguirse de las otras damas y nos mira de frente al igual que Jesús – son los únicos personajes que miran al espectador. El personaje a su lado parece también sorprendido y le apunta el vaso. El que está un poco más arriba, le pide a un sirviente que le traiga una copa, el siguiente parece a la expectativa y hasta la dama con mondadiente parece salir de su indolencia!

El tiempo se detuvo en ésta tela pero un estremecimiento se propaga.

Jesús, con la aureola crucífera,  nos mira pero ya fuera del mundo, ausente.  Arriba de su cabeza, el cuchillo de los que cortan la carne, y debajo, un recipiente para recibir quizá la sangre. En la mesa de los músicos está el reloj y en la misma línea, uno de los perros roe un hueso. El cordero, el tiempo que pasa o que le queda a Jesús, el hueso, todos estos elementos  el artista nos lo ofrece en su tela. El sacrificio es inminente.

Los músicos al parecer son los pintores amigos del Veronés: Tiziano el de rojo, Tintoretto el del violín y Paolo Caliari de blanco.

Con más de cien personajes en la tela del Veronés, todos nos cuentan algo, así el segundo plano, el de la servidumbre cuya actividad nos envuelve: todos en movimiento incluso  algunos  en equilibrio pasando las bandejas de exquisitos platos y en gran cantidad. Quizá lo temporal tenga más importancia que lo espiritual, lo cual no era raro porque Venecia quería demostrar que era la ciudad más rica y lujosa de la tierra.

 

T. Rojas.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

15 Comentarios en POR QUÉ EL LOUVRE

  1. Por que no escribe en este Número…
    Con mi Familia extrañamos su comentario.

  2. Me sumo a los comentarios anteriores, cuéntenos con que nos va a gratificar el próximo numero. Así esperamos leer con mas ansias sus maravillas.
    Gracias por educarnos a través del arte!

  3. Si,tine razón Nicole, que bueno saber que va a escribir, esperamos con ansias su próximo artículo… no nos falte !!!!

  4. Nunca había leído mejores comentarios de pinturas famosas como los suyos, la felicito.
    Los he leído casi todos,con que nos va a sorprender ahora.

  5. Leer los comentarios de T. Rojas, nos nutre, nos educa y nos enseña a mirar la pintura de cuadros maravillosos, con otra mirada.

  6. Me pongo de pié para aplaudir ese cuadro maravilloso y el comentario profundo y lleno de detalles.

  7. Verdadero regocijo me ocasiona leer un comentario tan bueno, profundo,completo y riguroso sobre una obra pictórica tan bella por lo que es y por lo que repredenta.
    Desde el norte de Chile.

    Gracias Madame.

  8. T.Rojas.gracias por permitirnos leer sus maravillosos y sabios comentarios sobre cuadros y pinturas clásicas.
    Un gran aporte.

  9. T.Rojas.
    Leer sus comentarios,enaltece el alma,refresca el corazón y eleva el intelecto.
    Gracias.

  10. La obra es bellísima, y la historia que tiene es interesante. Ojalá pudieramos apreciar tal obra en vivo…

  11. Que ganas de conocer a la autora de estos hermosos comentarios de arte.
    Si viene a Chile, debería dar una conferencia de cada uno de los comentarios que aparecen publicados en este medio.
    Dónde mas publica.

  12. qué relato mas hermoso, emocionante y educativo.
    bravo por la ventana y por la experta en arte.
    Un regalo.

  13. leer su comentario, es como si uno estuviera frente al cuadro, con una guía o con el mismísimo pintor autor de la obra.
    Gran relato.

  14. …una profunda contradicción me produce la tercera o cuarta vez que leo este maravilloso artículo!!!
    Quien soy para comentar tan impresionante comentario…Sin embargo, a pesar de quedar anonadado de los detalles fluidamente comentados de la generación de esta obra, de su historia, de su majestuosidad y sobre todo del maravilloso marco que representa, sobrecoge y lo obliga a uno a intentar decir algo.
    T.Rojas cada día su pluma nos deleita, nos educa y nos obliga a pensar, a soñar y a intentar imaginar las pinturas y su historia.
    Gracias, muchas gracias, la leeré muchas veces mas!

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl