El orgullo en exceso, como forma de vida, da paso a la arrogancia, esta es , sin lugar a dudas un elemento contaminante en las relaciones humanas y en las comunicaciones. ...pero además, ¡¡¡ contribuyen a la soledad y generan enajenación social!!!
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Relaciones peligrosas ( II )

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

El próximo 12 de septiembre se elegirá al nuevo Presidente Ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo, lo que tiene especial importancia para la totalidad de los países de la América Latina y el Caribe, situación que necesita ser analizada en el contexto de la primera parte de este comentario (Relaciones Peligrosas I, La Ventana Ciudadana, 03.08.2020).

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) fue fundado el 8 de abril de 1959 y tiene su sede en Washington. Su capital asciende a la suma de 105.000 millones de dólares. De acuerdo a un compromiso declarado por Dwight Eisenhower, presidente de los EE.UU., su presidencia ejecutiva ha recaído siempre en un representante latinoamericano. Así, Felipe Herrera Lane (Chile), Antonio Ortiz Mena (México), Enrique Iglesias (Uruguay) y Luis Alberto Moreno (Colombia) se han sucedido en el cargo durante estos sesenta años. La entidad tiene por objeto financiar proyectos de desarrollo económico, social e institucional en América Latina y el Caribe, tanto a través de préstamos como de donaciones.

El BID, además de sus asociados de América Latina y el Caribe, tiene 22 accionistas “no prestatarios”, es decir países que han aportado capital, que no pueden beneficiarse de empréstitos pero que sí están habilitados para participar en la ejecución de los proyectos. Ellos son EE.UU. y Canadá; 15 naciones europeas más Reino Unido; y 4 asiáticas (Corea del Sur, Israel, Japón y China).

 Los sucesivos gobiernos del país del norte, hayan sido ellos demócratas o republicanos, han respetado cabalmente el compromiso de Eisenhower. Pero, como el actual gobierno de Trump no se ha caracterizado por respetar mínimas reglas de convivencia internacional, en esta oportunidad el Departamento de Estado ha decidido presentar y promover la candidatura a la presidencia ejecutiva del BID del actual asesor de Trump para Asuntos del Hemisferio Occidental, Mauricio Claver-Carone, quien, según sus propias palabras, representa el compromiso de su país con la Región.

Entre paréntesis, y en relación a este “compromiso”, un dato a tener presente para evaluar su seriedad: EE.UU. mantiene vacante la Embajada en Chile desde hace más de 18 meses. Solo ahora, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado está realizando la audiencia necesaria para aprobar el nombre de Leora Rosenberg Levy, empresaria cubana – estadounidense. Corredora de Bolsa en Wall Street, recaudadora de fondos del Partido Republicano, opositora a Trump en 2016 (a quien calificó de “vulgar”), Rosenberg ha dicho en esta ocasión que “Chile es uno de nuestros aliados más fuertes en el hemisferio” puntualizando que estas naciones, textual, “mantienen valores y compromisos profundamente compartidos con la gobernabilidad democrática, la seguridad regional, los Derechos Humanos, el Estado de Derecho y el libre mercado”.

Claver-Carone, radicalmente conservador y anticubano, ve al Banco “como una incubadora de nuevas ideas” y, a su través, sitúa al sub-continente en el marco del programa “América Crece”, iniciativa de su Gobierno orientada a “aumentar la participación del sector privado y catalizar la inversión en energía e infraesructura”. “Un presidente estadounidense (en el BID) es un reconocimiento a la importancia que conlleva la construcción de lazos fortalecidos garantizando el éxito económico mutuo” conforme “a principios comunes basados en la prosperidad compartida, la gobernabilidad democrática y los mercados abiertos”. “La prosperidad de uno puede conducir a la prosperidad de todos”.

La postulación de Claver-Carone ha concitado rechazo generalizado de organismos tales como Council and Foreign Relations, Wilson Center, Fundacao Getulio Vargas, Interamerican Dialogue y American Enterprise Institute.

Además, un importante sector de la prensa escrita y de medios no comprometidos con los intereses del país del norte, han rechazado esta candidatura que desvirtúa los propósitos fundacionales del Banco y claramente busca utilizar la entidad para propósitos políticos y para servir a los intereses empresariales privados del país que la promueve cerrando espacios al comercio de la República Popular China con América Latina. El periódico Financial Times ha sido categórico: “Los gobiernos latinoamericanos no deben aceptar que el gobierno estadounidense se apodere del Banco de Desarrollo y, lo más importante, tampoco deberían apoyar esta medida ni Europa, ni Canadá ni Japón”.

También, cinco ex presidentes latinoamericanos (Fernando Enrique Cardoso, de Brasil; Ricardo Lagos, de Chile; Julio María Sanguinetti, de Uruguay; Juan Manuel Santos, de Colombia; Ernesto Zedillo, de México) manifestaron, el pasado 18 de junio, su opinión sobre el tema: “Deseamos manifestar nuestra profunda preocupación y desacuerdo, con tal propuesta. Ello implica una ruptura de la norma no escrita pero respetada desde su origen, por la cual el BID, por razones, entre otras, de eficiencia financiera, tendría su sede en Washington pero, a cambio, siempre estaría conducido por un latinoamericano.

Con todo desparpajo, Claver-Carone, en su defensa, ha señalado que nunca el Presidente Eisenhower habría dicho que era necesario entregar la conducción del Banco a un representante latinoamericano y que, por lo tanto, lo afirmado por los ex presidentes y por numerosos ex cancilleres, era simplemente falso. El ex canciller y ex embajador de Chile ante la Casa Blanca, Juan Gabriel Valdés, puso las cosas en su lugar en carta a “El Mercurio” (28,07.2020).

Valdés, documentadamente, recuerda que Eisenhower, hizo presente que “para que estas instituciones tengan éxito, los países miembros deberían… estar preparados para apoyarlas con sus propios recursos y la institución debería estar gobernada por esos países”. Luego, reiteró: “Espero que quede claro que no estoy sugiriendo una posición de liderazgo para mi propio país en el trabajo de crear tal institución…si esta institución va a ser un éxito, la función de liderazgo debe pertenecer a esos países”.(Eugenio Díaz-Bonilla y María Victoria del Campo: “A Long and Winding Road: The creation of the Inter- American Development Bank”).

Por supuesto, el cuestionado Claver-Carone ha guardado silencio. 

Laura Chinchilla, ex diputada, ministra y presidenta de Costa Rica, es también postulante al cargo. En declaraciones a la prensa, ha señalado que la decisión de quien presidirá el BID en los próximos años es una de las más importantes que los gobernantes de América Latina y el Caribe tienen ante sí, para lo cual se requiere un liderazgo, visionario, experimentado y conciliador.

 Plantea una agenda para un desarrollo dinámico, inclusivo, verde e inteligente, concentrada específicamente en cinco puntos:

  1. Robustecer las redes de desarrollo e inclusión social mediante más y mejores opciones de salud, educación, empleo y emprendimiento, con énfasis en la atención a mujeres y sectores más vulnerables.
  2. Dinamizar el crecimiento económico con mercados internos más eficaces e impulsando procesos de integración regional.
  3. Acelerar el uso de tecnologías digitales con inversiones en redes fijas y móviles, y fortaleciendo la conectividad de hogares, escuelas y unidades productivas y desarrollo de industrias digitales.
  4. Impulsar un desarrollo verde y sostenible con alianzas público-privadas e inversiones en energías limpias e infraestructuras sustentables.
  5. Promover instituciones justas, eficientes y transparentes con más apego al Estado de Derecho, más seguridad jurídica, más integridad, más protagonismo ciudadano y más democracia.

El otro nombre postulado es el del abogado argentino Gustavo Beli, quien concita menor cantidad de adhesiones. Pero, como el vencedor necesita reunir el voto de la mayoría de los países miembros y a la vez una mayoría del capital accionario, es posible que la elección se entrampe y sea Beli finalmente el candidato de consenso.

Está fuera de toda discusión que los EE.UU., especialmente bajo el mandato del inefable Trump, manejan las relaciones internacionales en función de sus propios intereses. Si en este terreno los desencuentros con naciones importantes del mundo son constantes, el ejercicio de la presión, la amenaza y la fuerza militar constituyen una espada de Damocles que pende sobre los países más débiles y que el “imperio” considera como verdaderos súbditos.

Desde la recuperación de la democracia, Chile ha tenido una política exterior que en términos generales puede estimarse como bastante digna y seria. Los sucesivos gobiernos la han definido como “política de Estado”, de país a país y no de gobierno a gobierno. Lamentablemente, en el último período presidencial esa línea de conducta se ha perdido. Además de una minusvalorización de la función de la Cancillería, torpemente se ha buscado embarcar al país en un proceso de alineamiento ideológico con negativas consecuencias. La vergonzosa y fracasada aventura de Cúcuta, el desconocimiento de convenios internacionales, entre otros factores, le han quitado respetabilidad a Chile, proceso que culminó con la indigna e indignante puesta en escena en que el presidente Piñera situó al país en el corazón de un pabellón estadounidense, falso por lo demás.

Por eso, ahora cabe preguntarse: ¿Cuál será la decisión de nuestro país, finalmente?

El ex canciller chileno Teodoro Ribera (removido de su cargo el pasado 28 de julio) en entrevista de prensa (El Mercurio 19.07.2020) respondió lo siguiente:

Es conveniente para Chile que un norteamericano, como quiere Trump, presida el BID?”

EE.UU. es parte de la organización, pero hay una vieja costumbre de que los presidentes no sean norteamericanos. La candidatura norteamericana ha avanzado en lograr apoyos, también son candidatos la ex presidenta de Costa Rica Laura Chinchilla y el abogado argentino Gustavo Béliz. Es necesario mirar el escenario y conversar con los demás socios para actuar en forma colectiva”.

“¿Puede Chile decirle que no a Estados Unidos?”

“Indudablemente, y un país de tan larga tradición democrática como EE.UU. lo entendería plenamente”.

Los días pasan. La no adopción de una determinación clara y fundada que se traduzca en reconocerse como parte de una Latinoamérica que tiene realidades propias, problemas propios y que necesita recuperar su dignidad ante las naciones del orbe, permite que seamos  un sujeto pasivo de presiones y extorsiones en función de intereses ajenos.

De acuerdo al artículo 32°, numerando 15 de la Constitución, es atribución especial del Presidente de la República “conducir las relaciones políticas con las potencias extranjeras y organismos internacionales…” En consecuencia, don Sebastián Piñera tiene la palabra.

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