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Reseña histórica de la aconfesionalidad del Estado en México. (Parte I)

Jonathan Marcial Mendoza

Licenciado en Derecho con Especialidad en Formación Docente

Desde México.

En México, los conflictos, argumenta Beatriz Portilla en Reestreno de Relaciones entre el Estado Mexicano y las Iglesias (1996), entre el Estado y las Iglesias han pasado por la ruptura abierta, la represión de fueros y privilegios; durante los inicios de la segunda mitad del siglo XIX tiene lugar la lucha entre liberales y conservadores que desembocó en la consolidación de la República. En opinión de Absalón Montes, este periodo significó “el fin de la estructura socioeconómica heredara de la Colonia, el fin de los privilegios corporativos del clero…y el inicio del desarrollo del capitalismo…” (Historia de México, 2005, página 164).

Dentro del proceso de transformación, el primer avance que se tiene para separar de la Iglesia de funciones estatales, la encontramos en un personaje sobresaliente: Valentín Gómez Farías, quien consideraba que no era justo que la mayor parte de las personas carecieran de todo y que la elite conformada por militares y sacerdotes gozaran de grandes privilegios, incluso de la posibilidad de cometer ilícitos sin ser sancionados. Así que el 17 de octubre de 1833 estableció una ley que cesó en toda la República la obligación civil de pagar diezmos, dejándose a cada individuo en libertad de obrar de acuerdo con su conciencia personal; de igual forma el 6 de noviembre del mismo año se derogaron las leyes civiles que imponían coacción para el cumplimiento de votos monásticos. El primer intento por separar las funciones del Estado del clero fue fallido, como también aporta el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana:

Es muy importante señalar que las medidas tomadas por Gómez Farías estuvieran influidas por el pensamiento del doctor José María Luis Mora, quien a pesar de ser clérigo tenía clara cuál era la función eclesiástica en la sociedad, Mora pugnó por la tolerancia religiosa y afirmaba que las creencias religiosas de este tipo competían exclusivamente al ámbito espiritual no política…Gómez Farías intentó quitarle al clero el monopolio de la educación; se secularización de las misiones en la Alta y Baja California, los hospicios, y todo capital que poseían las misiones de Filipinas; suspendió la Real y Pontificia Universidad; suprimió la obligación civil de pagar diezmos y derogó las leyes civiles que presionaban a los civiles a cumplir los votos monásticos (Nuestra Constitución. Historia de la Libertad de soberanía del Pueblo mexicano. Cuaderno núm. 25. Prevenciones generales (artículos 124 al 136 y transitorios, 1991, página 48).

Podemos sintetizar las intenciones de Gómez Farías, que desde el 1 de abril de 1833 (una vez asumida la Jefatura del Poder Ejecutivo) intentó regular lo siguiente: a) libertad absoluta de opiniones y supresión de las leyes represivas de la prensa; b) supresión de los privilegios del clero y la milicia; c) reconocimiento y consolidación de la deuda pública; d) mejora del estado moral de las clases populares, la destitución del monopolio del clero en la educación pública, por la difusión de los medios de aprender y; e) expedición de decretos como: Prohibir la sepultura de cadáveres en las iglesias; establecer que los religiosos no se mezclen con asuntos políticos; suprimir la coacción civil para los cobros del diezmo y proclamar la separación de los intereses del Estado con la Iglesia (TEBA, Historia de México I, 1996).

Romero y De la Hidalga señalan las consecuencias de las funciones de Gómez Farías para los conservadores: “La Iglesia era renuente a acatar las nuevas disposiciones emanadas de la reforma (sic), pues el alto clero no aceptaba un gobierno surgido de movimiento popular gozara de la misma autoridad que un rey o emperador. La Iglesia argumentaba que se regía así misma bajo “las leyes de Dios” (Historia de México II, 2005, página 23).

Desde 1855 y durante la Guerra de Reforma, los liberales realizaron una intensa labor legislativa para crear las instituciones públicas y leyes liberales. Estas son: Constitución Política de 1857, Leyes de Reforma de 1855-1861 y la reforma a la División de Poderes, así como abrir la oportunidad a la prensa para tratar temas religiosos y limitar a la educación religiosa para fortalecer la educación superior, impartida en centros especializados.

¿Qué representarían las Leyes de Reforma? Muñoz y Acuña reflexionan sobre los logros de la laicidad:

En México, durante los difíciles años del movimiento de Reforma se promulgaron las primeras leyes que limitaban o cancelaban las atribuciones y privilegios de que la Iglesia gozaba desde la época virreinal; este conjunto de normas, disposiciones y políticas se conocen como Leyes de Reforma, mismas que definieron por vez primera las competencias exclusivas de la autoridad civil, el gobierno y el Estado en materia económica, educativa, social y administrativa. Cabe señalar que si bien estas leyes propiciaron una de las etapas más críticas de nuestra historia, su contribución a la formación del Estado moderno fue decisiva y necesaria, por cuanto establecieron los principios de un nuevo proyecto de nación (sic), mismo que cristalizó en la Constitución de 1857 (Nuestra Constitución: Historia y valores de una Nación, 2000, página 304).

En el siguiente artículo continuaré con la reseña donde se expondrá en que consistieron las Leyes de Reforma que buscaban, como propósito, separar al clero del Estado y lograra ser, en la actualidad, el antecedente más remoto de la aconfesionalidad del Estado en México.

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1 Comentario en Reseña histórica de la aconfesionalidad del Estado en México. (Parte I)

  1. Jonathan, excelente artículo. Considero que una de las características fundamentales de los estados actuales es ser aconfesional o laico, donde el Estado en sí no se enmarque en una religión determinada, con el fin de proteger la libertad de elección de los ciudadanos, con el fin de consagrar una de los derechos fundamentales de las personas.
    Por otra parte, la separación de la Iglesia del Estado, es un logro alcanzado a comienzos del siglo XX en varios países del mundo. No obstante, en algunos países aún la Iglesia emite opiniones sobre política y fusiones del Estado.
    Saludos

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