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SALMONERAS

Presidente de Ferepa Biobío Hugo Arancibia Zamorano

“LLAMO A QUE SE CONGELEN LAS CONCESIONES PARA CULTIVO DE SALMONES EN BIOBIO”
Peligran Espacios exclusivos que por Ley protege la pesca artesanal.

Una de las luchas reivindicativas de la Federación Regional de Pescadores Artesanales de la Región del Biobío Ferepa Biobío ha sido el resguardo y la protección de los espacios destinados al desarrollo de la pesca artesanal.

Hoy, esos espacios de uso exclusivo se ven amenazados por una serie de solicitudes de concesión para instalaciones de cultivos acuícolas -de capitales nacionales y extranjeros-, registrándose 80 solicitudes para concesiones de proyectos acuícolas formales en la Región del Biobío.

Hugo Arancibia Zamorano, Presidente del Directorio de Ferepa Biobío alza su voz, una vez más ante esta amenaza. Coincide con los Consejeros Regionales que realizaron un recorrido por los centros de cultivo del sur del país, y que determinaron oponerse y rechazar estas inversiones ya que tras el daño ambiental generado en la bio masa, como consecuencia del tratamiento que se da a estos cultivos, generó un irrecuperable daño ambiental y social, cuya responsabilidad la Industria Salmonera no asumió debiendo el Estado de Chile asumir los costos de la destrucción generada.

Arancibia es enfático en señalar: “Ferepa Biobío lleva años alertando a la comunidad regional de este peligro inminente. Hemos llevado nuestra alerta al propio Consejo Regional, ante la autoridad ambiental y no hemos sido escuchados ya que aún no son capaces de generar una Reglamentación para esta actividad que genera grandes recursos para la Industria.

“El Consejo Regional tiene pocas atribuciones en esta materia. Ellos no tienen facultades determinantes. Sólo pueden manifestar su rechazo en una declaración pública ya que la decisión que si bien pasa por el Comisión Regional de Uso del Borde Costero, y la Autoridad Ambiental Regional, de la que forman parte, tampoco es muy contemplada ya que la decisión finalmente de las concesiones son aprobadas por el Estado de Chile. Esto se lo hemos hecho saber y siento como que hoy descubrieron algo nuevo y la verdad es que nosotros estamos desde el 2014 con este tema”, subrayó el presidente del Directorio de Ferepa Biobio.

El dirigente añadió que en conocimiento de la crisis ambiental que generó el fenómeno de la marea roja en la Región de Los Lagos, y tras comprobarse su relación con el vertimiento de alrededor de 4.500 toneladas de salmones muertos tras el bloom de algas de febrero-marzo de 2016, los llevan a manifestar su “más absoluto rechazo a estas solicitudes de concesión, porque representan un peligro para un sector que vive históricamente de lo que el mar genera y que somos miles de pescadores artesanales no sólo en la Región del Biobío sino en todas las costas del país”.

En la misma línea, Arancibia adujo que los pescadores no pueden quedar indiferente a esta situación y por esto, afirmó que “vamos a seguir insistiendo, estamos en estado de alertas y pienso que lo mínimo que hoy se debe hacer es congelar las solicitudes mientras no exista una Reglamentación a nivel de todo el borde costero del país. Se necesita un resguardo por cuanto es inaceptable que tras la crisis ambiental y social del sur de Chile la industria levanta sus jaulas de cultivos y se va para otro lado, sin asumir los costos económicos que el daño generado”.

EL DAÑO A LOS RECURSOS

“La sola instalación de centros de cultivo – balsas jaulas, líneas, flotadores, etc.- trae consigo alteración del uso del territorio, pérdida de áreas de pesca y/o de tránsito habitual de embarcaciones menores a lo que se agrega la modificación de los hábitats naturales que ha sido uno de los efectos más estudiados de la salmonicultura, incluyendo efectos sobre la composición de especies y la productividad de los sistemas marinos” dice Arancibia y agrega “el alimento no consumido por los peces sedimenta sobre el fondo marino, dañando causando alteraciones en la composición y riqueza de los recursos bentónicas”.

Por otra parte los peces, al escapar de sus jaulas, pueden transmitir sus enfermedades a especies nativas, causando además depredación sobre especies clave en la cadena alimentaria, ya que la mayoría de las especies cultivadas son carnívoras, lo que puede ocasionar desequilibrios en el ecosistema.

CULTIVO SUSTENTABLE

“La acuicultura, si se desarrolla de modo sustentable no tiene por qué tener un efecto negativo. Sustentable implica el uso del recurso, pero protegiendo el medio ambiente y propiciando una mejor calidad de vida de las personas. Esto implica que cualquier actividad de acuicultura, además de ser productivamente sustentable, debe presentar apoyo de las entidades que cuidan el medio ambiente -lo cuidan para las personas-, y de las personas que se verían afectadas -en positivo y negativo- por la actividad productiva. Si una de las tres componentes no está de acuerdo, no es sustentable y el estado no debería aprobar dicha actividad”.

“Desde el punto de vista ambiental, la actividad industrial salmonera ha mostrado que puede generar directa e indirectamente un alto impacto y esto dependiendo de los volúmenes de producción. No es lo mismo producir 8 toneladas al año – carácter artesanal de producción – que más de 2000 – producción industrial -. Esto por la cantidad de materia orgánica que puede generar dicho centro por alimento no consumido y fecas como también por los efectos de medicamentos –antibióticos- que pueden ser administrados a los peces por alimento, baños o inyecciones los que igual van a dar al medio ambiente”.

Claro que se podría decir que el océano puede diluir esto, pero, también es posible que el mar termine dejando todo esto en la costa. Hay estudios pendientes y que se deberían realizar previamente a autorizar centros de cultivo. Los antibióticos y otras sustancias de uso sanitario -antiparasitarios por ejemplo- pueden tener efecto negativo sobre la comunidad bacteriana del mar, el fitoplancton y zooplancton, esto puede matar el alimento de peces así como estados larvales de peces como robalos, lisa, congrios y otros que son foco de la pesca artesanal e incluso industrial. Así, todo esto puede tener un efecto además en la biodiversidad marina tanto en animales como las nutrias, lobos marinos por citar a algunos. Por otra parte, jaulas colocadas en algunos lugares pueden entorpecer las rutas de migración de ballenas, la, migración de cardúmenes o lugares de reproducción, las cuales han vuelto a la zona en los últimos años” concluyó.

Comunicaciones
Ferepa Biobio
Junio 19 de 2017

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2 Comentarios en SALMONERAS

  1. La planificación verdadera del territorio en Chile no existe. Planificar va lejos mas allá de regular. Aunque el territorio nacional es el ámbito litológico (el suelo), el ámbito oceánico (el mar con su plataforma continental frente a Chile). En el primero solo se planifican (a medias) las áreas urbanas, pero no la rurales (no hay regulación alguna). En el segundo solo se explotan los recursos: agua, seres vivos, y apenas se regulan por el Estado, y de mala manera esas actividades productivas (¿que calidad tiene la ley de pesca?).
    Y esto es así aquí y ahora por el modelo neoliberal (político, económico, social, abstracto y concreto) que sustenta al Estado actual (y a los políticos y los gobiernos que se suceden desde el 73) lo exige e impone, aunque ¿nos damos cuenta?. Toda la problemática que reseñan la Ferepa y Arancibia en este artículo es efecto de este modelo, que nos lleva ¿adonde?

    • Don Antonio nos deja una pregunta flotando: ¿A donde?…. nos lleva todo eso. La respuesta es clara: a un desastre ecológico. Es el modelo que llaman “económico” el que permite lo que está sucediendo con las salmoneras y la pesca. El abuso de los grandes empresarios pesqueros en la sobre-explotación hasta el exterminio de los peces, con la pesca con redes de arrastre y otras practicas depredadoras y con el uso abusivo de los bordes costeros de Chiloé, Aysén y Magallanes para instalar balsas de cría de salmones, especies totalmente ajenas a nuestro mar Pacífico o mar chileno. Ahora, no contentos de haber contaminado el mar y los fondos marinos de Chiloé, pretenden que les den concesiones acuícolas en las costas de la Región del Bio Bio, avasallando a los pescadores artesanales.

      Felizmente, la comunidad Cobquecura ha cerrado filas con una férrea oposición a esas nefastas pretensiones. En el restaurante que está en la playa frente a la roca de la lobería, en el pie del menú reza la frase “Aquí no vendemos salmón”.

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