«La ciudadanía tiene el deber y el derecho de cuidar la democracia, salir al paso de cualquier posibilidad de extremos que pongan en peligro las libertades públicas. Digamos nó a la amenaza de fascismo en Chile , votar y votar bien, es nuestra responsabilidad.«

Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

TENGO UN SUEÑO

Diego Ancalao Gavilán

Licenciado en Educación y Maestro, de la Universidad de La Frontera de Temuco Analista político mapuche. Lof Manuel Ancalao Purén.

UN ESTATUTO DE AUTONOMÍA QUE LIBERE AL PUEBLO MAPUCHE DE LAS INJUSTICIAS Y EL INTENTO DE EXTERMINIO.

En 1963, Martin Luther King pronunciaba su extraordinario discurso, “Tengo un sueño” (I have a dream), durante la marcha por el trabajo y la libertad.

El derecho a soñar no puede derogarse bajo ninguna circunstancia. Y el sueño de una autonomía mapuche no es una quimera idealista, sostenida sobre especulaciones de un futuro imaginario. Nace de la convicción, de la necesidad de cambiar una realidad que se parece mucho más a una pesadilla, que a un sueño. En efecto, Martin Luther King no solo deseó la aplicación plena de los derechos civiles en igualdad de condiciones para todas y todos, sino que derramó su sangre como testimonio fehaciente de sus más profundas creencias.

“Un verdadero líder no es un seguidor de consensos, es un forjador de consensos”, decía el pastor King, aludiendo al camino que debe recorrerse para construir cambios verdaderos y permanentes. Es en ese espíritu que acepté la invitación que me hicieron los lonkos y werkenes de Temucuicui, y he aceptado conversaciones con mucha gente con la cual no necesariamente estoy de acuerdo y con quienes incluso podemos pensar diametralmente diferente: dirigentes empresariales, ministros de Estado, organismos internacionales, referentes de opinión y líderes de distintos pueblos indígenas. Creo en el diálogo, en el respeto a la verdad, en los espacios democráticos y en que son los acuerdos los que nos llevarán a una paz duradera y al sueño del buen vivir que promueven nuestros pueblos ancestrales. 

Desgraciadamente se ha abusado de esta posibilidad de diálogo. Ha habido cientos de reuniones, innumerables discursos y miles de palabras, para decir nada. Muchas de esas ideas duermen en las bibliotecas de grandes universidades o “centros de pensamiento”, que más bien utilizan la causa mapuche como objeto de estudio o como materia prima para obtener proyectos que siempre terminan beneficiando a quienes los ejecutan. Y todo esto ocurre, mientras siguen allanado comunidades, golpeando niños y niñas, como acaba de ocurrir a la hija de 7 años de Camilo Catrillanca (Q.E.P.D), violentando y matando hermanos y hermanas, bajo el pretexto de velar por la seguridad y el estado de derecho.

A pesar de esto, debemos forjar un consenso, primero, entre quienes buscamos liberar a nuestro pueblo mapuche de las cadenas de la segregación política y la expoliación territorial, que tiene como consecuencia la pobreza material y la desigualdad en todas sus formas. Ya no es posible seguir esperando 140 años más. Esta es la tarea de la nueva generación de líderes.  

En el amplio espacio de los acuerdos, se ha pretendido decir que el Pueblo Mapuche no ha estado abierto al diálogo. Por el contrario, creemos que ha sido el poder político quien no ha estado dispuesto a un diálogo verdadero. Las manifestaciones sociales y acciones de reivindicación, se producen justamente, por falta de un diálogo constructivo y democrático de parte del poder institucionalizado. Y en el seno de estas manifestaciones, fue el pueblo de Chile quien, portando nuestras banderas, expresó aquello que el poder no hace: reconocernos como seres humanos y como pueblo.

En efecto, en el encuentro de Temucuicui, se desmitificó esa monserga manoseada de la casta política dominante y de grupos con intereses económicos, de que estamos en guerra, mapuche contra chilenos. Y no hablo solo de la caída de los montajes que la inteligencia política y policial del Estado ha realizado, sino por el encuentro humano entre Marcelo Catrillanca y la madre y hermano del policía asesinado en un operativo de la PDI, en Temucuicui.    

Siguiendo lo que ya es un hábito injustificado, el Director Nacional de la Policía, intentó culpar a gente mapuche por ese crimen, sin pruebas y sin debido proceso. En definitiva, este apoyo mutuo de víctimas de esta situación socava la credibilidad en los procesos policiales, corroe la confianza en la justicia y destruye los intentos de seguir vinculando la lucha mapuche de data ancestral, a hechos policiales, delictuales, de terrorismo y droga.      

Es posible concluir que una solución demorada demasiado tiempo, termina siendo una injusticia declarada. A pesar de ello, Temucuicui y cientos de organizaciones del Wallmapu, exigen un diálogo resolutivo, antes que sea demasiado tarde para Chile.  

Seamos claros y precisos en esto: frente a este intento de exterminio y asimilación de nuestro pueblo, la unión debe ser superior a nuestras legítimas diferencias. Esta es la manera de derrotar, de una vez por todas, a los grupos de poder que han hecho el Estado a su medida, y lo han transformado en su herramienta de discriminación, segregación y desigualdad.

Pero ¿unión en torno a qué? ¿Qué rumbo tomamos de aquí en adelante? Los caminos y las alternativas, en mi opinión, son dos: el enfrentamiento violento, con un costo de más vidas y el sufrimiento de mucha gente, o el diálogo con el poder institucionalizado, pero bajo condiciones de respeto y para acordar modos nuevos de convivir.

Nosotros nos hemos inclinado, indudablemente, por la segunda opción. Entonces ¿cuál es nuestra propuesta?, ¿qué le pedimos resolver ahora mismo al Estado?

Lo que le pedimos al Estado, es autonomía. Se trata de autonomía territorial, política, administrativa y económica, que permita la creación de parlamentos por identidad territorial, lo que estaría en perfecta sintonía con el Convenio 169 de la OIT, particularmente los artículos 7 y 8, referido a la propia forma de organización que se den los pueblos y decidir su futuro en todos los ámbitos del desarrollo.

Para aquello, es necesaria la creación de un estatuto de autonomía, pactado entre el Estado y el pueblo mapuche, como se ha logrado con gran éxito en muchos países del mundo. Esto no es contradictorio con una verdadera integración en la diversidad. Muy por el contrario, la convivencia de pueblos es perfectamente posible, en la medida que los chilenos se sigan rigiendo por las leyes nacionales y el pueblo mapuche por leyes especiales.

En cuanto a la participación política, es necesario la creación de una ley que, de acuerdo con la densidad poblacional de cada territorio, cree escaños reservados en el Concejo Municipal, en el Consejo Regional y en el Congreso, para pueblos indígenas. Esto no es un capricho, sino el ejercicio de una discriminación positiva, que permita que los pueblos indígenas, en general, puedan tener poder de decisión y así asegurar el funcionamiento plurinacional del Estado. En definitiva, un solo Estado, pero con una democracia más profunda que la actual. 

En cuanto a las tierras, se trata de la devolución que deben realizar grandes empresarios forestales y agrícolas y no pequeños agricultores pobres. Y esto, por cierto, no afecta a quienes viven en las ciudades.

En el proceder territorial de los lof, se debe entender que los mapuche están defendiendo su derecho a existir y a reclamar tierras que les pertenecen desde tiempos remotos. No olvidemos que fue el Estado y la casta dominante los que violaron el Tratado de Trapigue de 1825 que reconoció la nación mapuche, sus límites con Chile y su forma de gobernarse, bajo los encendidos discursos “civilizatorios” del partido liberal, en voz de Benjamín Vicuña Mackenna.   

El estatuto de autonomía al que nos referimos vendría a reparar los daños provocados por la violación de los derechos del pueblo mapuche y a compensar los daños económicos, ambientales y jurídicos provocados por 140 años de explotación territorial y humana, nacidos de la violación del tratado de Trapigue.  

Y para aquellos fundamentalistas que no le otorgan al pueblo mapuche la capacidad de decidir por sí mismo, les recordamos que lo hicimos durante miles de años. Y aunque les resulte curioso, en función de los paradigmas de la “historia oficial”, los mapuche recuperamos la libertad 200 años antes que Chile dejara de ser colonia española, y lo hicimos en mejores condiciones sociales y ambientales. El mapuche nunca habría asesinado a su madre tierra y nunca habría esclavizado a otros hombres como ocurre hasta el día de hoy. 

Los mapuche no somos una nación perfecta, tenemos divisiones de diversa naturaleza, cometemos errores, pero estamos llamados a una misión perfecta: recuperar nuestro territorio y nuestra conciencia política de pueblo – nación, para vivir el Kume Mongen.

Pero esa misión es eminentemente solidaria, pues nos interesa hacer de Chile una sociedad más justa, donde a nadie le falte nada esencial, nadie se quede atrás y los frutos del trabajo alcancen para todas y todos.          

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

8 Comentarios en TENGO UN SUEÑO

  1. Querida Sonia, gracias por su mensaje. Confirma nuestro sentimiento compartido frente a la casta que históricamente a condenado a las grandes mayorías y a nosotros, a la exclusión. Ha llegado el día
    de enfrentarlos.

  2. Esas ideas son las que hay que difundir, por cielo, mar y tierra.
    Muy buena su columna Diego Ancalao.
    Y qué pasará con estas ideas si la derecha saca un tercio???
    Espero tu respuesta.

    • si la derecha saca un tercio y la otra derecha saca otro terció. Harán una constitución a la medida de los privilegiados, claro, eso sí, con hermosas declaraciones de buenas intenciones. Donde algunos servirán de justificación folclórica a esos grupos del poder.

  3. Su sueño, es el sueño de millones, aplastados, traicionados por políticos profesionales, pero enaltecido por los últimos movimientos sociales, lo que debe quedar reafirmado en una nueva constitución escrita por independientes comprometidos con la verdad y el cambio real.

  4. Diego felicitaciones, emocionante y vibrante y brillante su artículo, las verdades y la argumentación develan verdades históricas y presentes.
    Un abrazo Diego, esa es la senda

    • Estimado Hugo
      Te mando un abrazo de vuelta, y a continuar la senda, ya no solos. Saludos.

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl