El Poder del dinero, no debe ni puede prevalecer ni estar por sobre la ética, los valores ni el bien común.
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TOLERANCIA 2.0

Maroto

Desde Canadá.

La tolerancia es definida por la Real Academia Española como “el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”. Así planteado, la tolerancia es una actitud que requiere un proceso que se inicia por un esfuerzo consciente por comprender las ideas, creencias o prácticas planteadas por otro ser humano; seguido por la capacidad de asumir las diferencias respecto de las propias; y finalmente aceptar con respeto las discrepancias antes mencionadas.

La tolerancia es un valor de orden moral y social. Desde el punto de vista moral, la tolerancia implica el respeto íntegro hacia la individualidad del otro; no se trata solo de respetar lo que otro individuo dice o hace, sino que el ser tolerante exige reconocer, comprender y aceptar la individualidad y las diferencias entre las personas, ya sea que estas tengan su origen en aspectos culturales, religiosos, políticos o sociales. Desde el punto de vista social, es un valor de gran importancia, considerado como fundamental para, en un mundo marcado por la diversidad, permitir una coexistencia pacífica y promover una convivencia dialogante entre seres humanos.

La tolerancia es también una virtud humana de gran relevancia que en términos amplios puede entenderse como la capacidad de reconocer y aceptar la diversidad de opinión social, étnica, cultural y religiosa; es la capacidad y el compromiso individual de saber escuchar, aceptar respetuosamente a los que nos rodean y valorar sinceramente la distintas formas de entender y acercarse a la vida, siempre que estas no atenten contra los derechos de los seres humanos.

Como ya hemos señalado en artículos anteriores, la tolerancia está presente en distintas esferas de nuestra vida.

La tolerancia espiritual (diferente a la tolerancia religiosa) significa aceptar que en nuestro sociedad hay cabida para los ateos, agnósticos y quienes profesan una religión;  es entender que creer o no creer en un ser superior es una opción igualmente valida; es comprender que el tiempo de los estados comprometidos con una religión ya pasó y que el estado moderno debe ser por esencia laico; es reconocer que nuestra sociedad va más allá de opciones espirituales personales y por lo tanto debe regularse y legislarse con amplitud de criterio y para todos.

La tolerancia política o civil es un valor esencial en una democracia sana, y se manifiesta en asumir con generosidad que todos los chilenos, cada uno desde su propia perspectiva, actúan de buena fe e intentan aportar para construir un Chile mejor; es la fortaleza intelectual para aceptar que pensamos distinto o aspiramos a un Chile con matices o prioridades diferentes;  es la capacidad de escuchar y disentir con respeto, sin descalificaciones apresuradas y burdas, ni violencia física o psicológica; es la humildad y sabiduría para entender que no somos nosotros los llamados a condenar una actitud o acción determinada, ni a responder con violencia frente a la provocación, sino que son las instituciones de nuestro país las llamadas a determinar lo que se puede o no hacer.

La tolerancia social es un elemento fundamental para que una sociedad funcione armónicamente; es la capacidad de entender que los recursos económicos, educacionales, intelectuales, y políticos, solo por citar algunos, no determinan si somos buenas o malas personas; no es el poder económico o político el que nos hace mejores o peores; son nuestras acciones las que nos ponen en evidencia y muestran nuestro real compromiso con un Chile mejor. La corrupción, la evasión de impuestos, la falta de ética, no son patrimonio de ricos, pobres, empresarios o políticos; por lo tanto, los juicios a los ricos por ser ricos, a los pobres por ser pobres, a los empresarios por ser empresarios o a los políticos por ser políticos, sin distinción, solo contribuyen a una polarización de nuestra sociedad y a su progresivo deterioro.

La tolerancia no es sinónimo de indiferencia ni de resignación. No es tolerante quien no presta atención o niega lo planteado por otros; como tampoco es tolerante quien se conforma o acepta pasivamente aquello que resulta diferente.

La tolerancia no es un llamado a ignorar o a ser ignorante.

La tolerancia es una manifestación fundamental de nuestra responsabilidad civil, que implica escuchar a quien piensa distinto, entender seriamente las diferencias de opinión y aceptar con respeto que disentimos.

En la medida que no hagamos un esfuerzo consciente por recuperar nuestra capacidad de ser tolerantes sin dejar de ser críticos, abandonando los fanatismos, la radicalización política y las iniciativas que fomentan la desigualdad, el ambiente social y político en Chile seguirá degradándose con consecuencias probablemente lamentables para nuestra democracia y para nuestro potencial de avanzar como país en un desarrollo humanista e integral.

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1 Comentario en TOLERANCIA 2.0

  1. Aprehender la tolerancia y practicarla; debería ser una clase en casa y en la escuela básica. Nos daría valor agregado a los ciudadanos. Gracias por escribirlo y recordarlo.

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