Existir es fácil, vivir un tanto más complejo. ...Pero vivir comprometido con un cambio de las injusticias sociales, humanas, económicas y medioambientales, eso sí es difícil, pero realmente valioso, eso es vivir de verdad!!!
Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

Un caso para tener en cuenta

En toda sociedad, la vida en común no está dividida en compartimentos estancos sino que, por el contrario, cada área de actividad está entrelazada con otra y, por consiguiente, es influenciada por innumerables factores y, a su vez, influye en otros campos.

Grave error cometen quienes creen que la política no tiene nada que ver con la economía y se mueven en un escenario de voluntarismo irresponsable. A este respecto, es bueno recordar que precisamente un ex integrante del Frente Amplio hizo presente hace un par de meses que en el seno de esta emergente coalición había una ignorancia extrema en materia económica y no se vislumbraba ni siquiera un interés por estudiarla. Asimismo, para el ideologizado extremismo económico de derecha es difícil entender que decisiones tomadas al amparo de teorías estudiadas en “universidades de elite” puedan tener consecuencias – y bastante graves – en el campo social y político.

Un ejemplo bastante explícito se puede encontrar en el Reino Unido, país que se encuentra absolutamente desorientado ante el desafío de aterrizar el Brexit y negociar con la Unión Europea medidas concretas en materia tributaria, educacional, de libre tránsito de las personas, de vigencia de tratados sobre una infinidad de asuntos: laborales, previsionales, de salud, entre otros.

A Boris Johnson, el conservador Primer Ministro del Reino, se le ha reprochado por parte de amplios sectores académicos y tecnocráticos su absoluto desconocimiento (algunos hablan hasta de ignorancia) de materias complejas que deben ir siendo abordadas y resueltas en los próximos meses a menos que, la Unión Europea acceda una vez más a ampliar los plazos correspondientes.

Ante esta situación ¿Qué hace un político de derecha, sea aquí o en Burundí? Muy simple: Restringir el gasto público. ¿En qué áreas? Más simple aún: en el área social.

Johnson procedió conforme al manual tradicional de los grupos conservadores: Decidió suprimir los recursos destinados a financiar el bono de almuerzo que se entregaba a los niños vulnerables (que en Gran Bretaña también los hay, y muchos). Nos imaginamos que en Chile, algunos políticos y algunas políticas como Mary Pepa Hoffman, habrían aplaudido la decisión ya que si no estos boys se iban a ir acostumbrando a vivir a costa del Estado.

Mientras el inefable Johnson se preparaba para recibir la embestida de sindicatos y sectores laboristas, la liebre saltó sorpresivamente por otro lado.

Un joven futbolista, Marcus Rashford (22), estrella del Manchester United y de la selección inglesa, cuyos padres son inmigrantes procedentes de San Cristóbal y Nieves, Antillas, el país más chico y menos poblado de América y cuyos habitantes son en su gran mayoría descendientes de esclavos africanos, golpeó a la opinión pública británica con el siguiente mensaje:

“Sé lo que es pasar hambre.

“Mi madre trabajaba todo el día ganando el salario mínimo para asegurarse de que siempre en la noche hubiera una comida en la mesa pero eso no era suficiente.

“Esto no es de política, sino sobre seres humanos.

“Tenemos que mirarnos al espejo y pensar si hemos hecho todo lo que está en nuestras manos para ayudar a esos niños. Dejando las afiliaciones políticas a un lado ¿no podemos estar de acuerdo todos en que ningún niño debe pasar hambre? Como hombre negro que viene de una familia pobre podría haber sido solo un número en las estadísticas”.

Rashford hizo una importante contribución personal y en pocas horas logró allegar más de 20 millones de libras esterlinas (25,2 millones de dólares) a un fondo destinado a financiar esta colación infantil.

El cuestionado y ahora avergonzado Boris Johnson tuvo que poner marcha atrás y decidió restablecer los recursos que había decidido eliminar, volviendo a entregar un vale semanal de 18,9 dólares por niño, esto es  poco más de $2.000 pesos chilenos por almuerzo.

En la prensa chilena, no hubo espacio para publicar esta noticia ni para comentarla.

En las redes sociales, tan ágiles en otros casos, casi nadie toco el tema.

En el tiempo libre que me genera el encierro pandémico, solo encontré una voz. La de Juan Jiménez, nombre falso por supuesto y ejemplar insigne de una fauna nativa caracterizada por su cobardía moral:

“otro surdito comunista, si no le gusta que se balla a jugar a corea,, del norte o cuba” (sic).

Por eso, estamos como estamos.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl