«Nuestro país requiere sumar voluntades tras el logro de cambios significativos en la sociedad. Todos los estamentos públicos y sociales, deben cambiar: egoísmo por solidaridad,  crecimiento por desarrollo, Compromiso por la displicencia y la apatía,…  Sumando a ello una visión integral de ciudadanía , la sabiduría por la ignorancia,  unidad por sobre dispersión«

Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

Un poco de Brasil: una «isla» en América Latina – Parte 2

Continuando con nuestra análisis iniciado en el último artículo, durante el siglo XX, más específicamente a principios de la década de 1960, Brasil inició una política internacional con un sesgo independiente. Es decir, no alineado automáticamente con la política estadounidense hacia América Latina, sino buscando establecer relaciones comerciales y diplomáticas basadas en intereses nacionales. En este contexto, durante el gobierno del presidente João Goulart, la diplomacia brasileña se opuso a las intenciones de Estados Unidos de excluir del sistema interamericano o realizar cualquier acción armada en la isla gobernada por Fidel Castro. Brasil mantuvo relaciones diplomáticas no solo com Habana, sino también con Moscú y Beijing, buscando lazos comerciales, especialmente con la Unión Soviética y China. Paradójicamente, esta misma diplomacia manifestó en Naciones Unidas el fortalecimiento de los lazos de amistad con Portugal, en detrimento de las aspiraciones de Angola por su independencia.

Esta experiencia culminó con el golpe cívico-militar de 1964 que, a pesar de la participación efectiva de Estados Unidos, fue conducido y llevado a cabo por las élites brasileñas para contener el proceso de profunda transformación social que se vislumbraba en el gobierno de Goulart. Basado en un proyecto de reforma estructural, entre los que destaco las reformas agrarias y tributarias y la limitación del envío de excedentes de capital (renda) al exterior por parte de empresas con sede fuera del país.

Otro momento en el que Brasil se abrió más allá del eje Estados Unidos – Europa fue durante el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), que comenzó en enero de 2003 y terminó con el impedimento de la única presidenta de Brasil hasta hoy, la presidenta Dilma Rousseff, en 2016. En este período, además de los muchos avances sociales logrados internamente, en el ámbito internacional podemos destacar algunas iniciativas en las que Brasil fue protagonista: establecimiento de políticas conjuntas de desarrollo entre las naciones latinoamericanas, especialmente en los ámbitos: político, social, económico y cultural; apertura de representaciones diplomáticas brasileñas en países africanos y fomento de las relaciones comerciales y culturales con esos países; fortalecimiento político y económico del Mercosur y establecimiento oficial del bloque integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS). Este período culminó con el impedimento antes mencionado de la presidenta Dilma, en el contexto de un proceso político que, ante la reducción de las desigualdades y las profundas transformaciones en curso, que llevaron al avance social de los segmentos más pobres de la sociedad brasileña, contó, una vez más, con la participación decisiva de las élites nacionales.

Brasil sigue isleño en un mar de similares, esperando que el barco que lo rescatará llegue nuevamente a nuestras playas desde los mares del Norte. Sin reconocerse como la nación latinoamericana que es, con más de la mitad de su población compuesta por negros y pardos. Lejos de él mismo y de sus similares. Con temor en mirar a la América Latina y África y verse obligado a enfrentar su pasado, en un proceso de construcción de una identidad nacional más allá del carnaval y el fútbol.

«Coloquio Internacional de Historia Brasil – Chile. Marinheiros: Memória, Cidadania e Direitos Humanos»


Continuando com nossa análise iniciada no último artigo, durante o século XX, mais especificamente no início dos anos 1960, o Brasil iniciou uma política internacional com viés independente. Isto é, não automaticamente alinhado à política dos EUA para a América Latina, mas buscando estabelecer relações comerciais e diplomáticas a partir dos interesses nacionais. Nesse quadro, durante o governo do Presidente João Goulart, a diplomacia brasileira se opôs às intenções dos EUA de excluir do sistema interamericano ou de realizar qualquer ação armada na ilha governada por Fidel Castro. O Brasil manteve relações diplomáticas não apenas com Havana, mas também com Moscou e Pequim, buscando aproximações comerciais, especialmente com União Soviética e China. Paradoxalmente, essa mesma diplomacia manifestou nas Nações Unidas o reforço aos laços de amizade com Portugal, em detrimento às aspirações de Angola por sua independência.

Essa experiência se encerrou com o golpe civil-militar de 1964 que, apesar da efetiva participação dos EUA, foi conduzido e efetivado pelas elites brasileiras no sentido de conter o processo de transformação social profunda que se vislumbrava no governo Goulart. Alicerçado sobre um projeto de reformas estruturais, entre as quais destaco as reformas agrária e tributária e a limitação da remessa de lucros para o exterior pelas empresas com sede fora do país.

Outro instante em que o Brasil se abriu para além do eixo EUA – Europa foi durante o governo do Partido dos Trabalhadores, iniciado em janeiro de 2003 e encerrado com o impedimento da única Presidente do Brasil até hoje, a Presidente Dilma Rousseff, em agosto de 2016. Nesse período, além dos muitos avanços sociais alcançados internamente, no campo internacional podemos destacar algumas iniciativas em que o Brasil foi protagonista:  estabelecimento de políticas de desenvolvimento conjunto entre as nações latino-americanas, especialmente nas esferas: política, social, econômica e cultural; abertura de diversas representações diplomáticas brasileiras em países africanos e o estímulo às relações comerciais e culturais com esses países; fortalecimento político e econômico do Mercosul e o estabelecimento oficial do bloco composto por Brasil, Rússia, Índia, China e África do Sul (BRICS). Esse período foi encerrado com o já mencionado impedimento da Presidente Dilma, no contexto de um processo político que – frente à redução das desigualdades e às profundas transformações em curso, que propiciaram o avanço social de segmentos mais pobres da sociedade brasileira – contou, uma vez mais, com a decisiva participação das elites nacionais.

O Brasil segue ilhado em um mar de semelhantes, esperando que o navio que o resgatará chegará, novamente, às nossas praias vindos dos mares do Norte. Sem se reconhecer enquanto a nação latino-americana que é, com mais da metade de sua população composta por pretos e pardos. Afastado de si mesmo e de seus semelhantes. Com receio de olhar para a América Latina e a África e ter que enfrentar seu passado, em um processo de construção de uma identidade nacional para além do carnaval e do futebol.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl