La Solidaridad no es "flor de un día", tampoco un "remedio" de pandemia... La SOLIDARIDAD verdadera nace de lo más profundo de la inteligencia y bondad humana y, es una conducta permanente.
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UNA MUJER ESCRIBE

Gladys Semillán Villanueva

Embajadora por la Paz de las Naciones Unidas por la Letras UNILETRAS. Ave viajera de Semillas para la Juventud

Desde Castelar, Argentina

Una mujer estaba sentada en su banco de piedra, delante, la mesa de esa misma piedra gris, rústica que soportaba vientos y lluvias.
Cubierto su torso con una pañoleta tejida de lana gruesa, negra.
Las manos cubiertas por unos mitones para aliviar el frío que no la rondaba sino que lo llevaba dentro.

El sol se posaba sobre su cuerpo, jugaba a animarla, le encendía las plantas que la rodeaban, acentuaba los aromas de los jazmines, hacía brillar más las piedras de los senderitos que llegaban hasta la misma entrada de la casa.

Al levantar la mirada podía ver todas las ventanas abiertas gozando de esa jornada iluminada.
Las montañas cercanas estallaban con sus verdes increíbles, hasta aquella de más allá, la cantera, de donde se sacaba la piedra que los canteros utilizaban para realizar magistrales obras parecía, acentuar su brillo y blancura.
Todo demostraba que esa jornada era diferente, quizás irrepetible.

Pero ella temblaba.
Se acurrucaba, por momentos dejaba de escribir y su cuerpo se inclinaba sobra la mesa.
Cerraba los ojos y ocultaba un rictus de dolor, la pluma abandonada a un costado.
Las hojas sostenidas por la otra mano, apenas apoyada solo las puntas de los dedos que estaban al descubierto.

Cargaba el dolor de la pérdida de su salud, de la incomprensión de una lucha sostenida ante una sociedad pacata en la que solo el hombre tenía valía.
Pero a pesar de ello no se daba por vencida.
Cientos de hojas supieron de su pensamiento.
De los sentimientos que la impulsaban desde pequeña, de la soledad en compañía.

De apropiarse de la naturaleza que la rodeaba, de las gentes, de las rías, de los prados, de su iglesia y sus campanas.
Y escribía con afán profundo para llegar, para hacer notar los que otros ocultaban.

Al levantar la cabeza tus ojos en el infinito se perdían.
¿Qué mirabas mujer?
¿Acaso a una niña que fue arrancada al nacer de los brazos de su madre?

¿O quizás en ese cielo que te contenía hallabas las palabras para conmovernos un día? 
Para dejarnos un mensaje…¡¡NO CLAUDICAR!!.

Pálida piel tu cara mostraba los rizos oscuros hacían un marco dolido intuyendo.
Pero tus campanas esas que aún suenan firmes, siguen cantando tu poema que vuela por todo el universo.

Campanas de Bastabales
cando vos oio tocar
mórrome de soidade.

Cando vos oio tocar
camapaniñas, campaniñas
sin querer torno a chorar.

Cando de lonxe vos oio
penso que por min chamades
e das entrañas me doio.

Dóiome de dor ferida,
que antes tiña vida enteira
i hoxe teño media vida….y sigues mujer tu canto y nos arrimas a tu vida.

Y yo te tomo la mano y en el espacio te abrigo, y como si fueras una niña te arropo junto a mi pecho y te digo…Duerme, duerme mi pequeña GRAN ROSALÍA.

Pude elegir otra poeta…hay tantas… pero ella está prendida en mi alma.

Para ti exquisita Poeta gallega…ROSALÍA DE CASTRO.

Y desde ella a todos los Poetas del Mundo

 Día Internacional del Poeta

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