
EDITORIAL. Descubriendo la pobreza.
El anunciado nuevo gabinete ministerial de José A. Kast ha llamado la atención no solo por su marcado menosprecio por los partidos políticos que le acompañaron en el balotaje sino también por el notorio sesgo empresarial que caracteriza a la mayor parte de los nuevos ministros.
No se trata en el caso de formular un juicio crítico respecto de las nuevas autoridades fundado en las diversas actividades que cada una de ellas desempeñaba en el mundo privado hasta ahora para ganarse el pan de cada día, lo que sería injusto y arbitrario a todas luces. Por el contrario, este comentario tiene por objeto tener presente la relación que ha existido entre estos hombres de negocios, los gremios que los representan, los centros de estudio y las universidades que ellos sustentan y, en particular, los medios que defienden sus intereses, para poner atención en como la gestión pública confiada a estos personajes puede estar por lo que podría ser una verdadera “ideología de la riqueza”.
Si miramos este cuadro, es claro que los nuevos gobernantes carecen de una mínima aproximación a la vivencia de la pobreza. Para ellos, los pobres y los sectores vulnerables de la sociedad constituyen una cifra estadística reflejada en modernas planillas Excel, pero su mundo endogámico desconoce lo que es para un obrero o un campesino lograr la supervivencia propia y de su familia, con salarios indignos







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