El desarrollo de la nación debe estar presidido por el respeto al Medio Ambiente.
Actualmente nos leen en: Alemania, Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Rusia, Australia, Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

A MEDIO CAMINO, ENTRE EL PASADO Y EL FUTURO.

René Fuentealba Prado, abogado.

Los plazos corren. Mientras algunos cuentan los días que faltan para la próxima elección presidencial moviéndose, según el caso, entre el temor y la esperanza, otros ven que se acerca al término de un período de gobierno plagado de luces y de sombras sin poder vislumbrar lo que les depara el destino, en lo personal y en lo político. La Presidenta en ejercicio rindió el 1 de junio, su última Cuenta ante el Congreso Nacional.

Michelle Bachelet asumió la Presidencia en medio de una significativa ola de popularidad y ante el desconcierto de una Derecha política que sufrió una dura derrota electoral. Por primera vez, muchos de los cerrojos impuestos por la Constitución de 1980 eran derribados y, en general, la coalición gobernante podía disponer de una cómoda mayoría. Paradojalmente,  estas circunstancias favorables se transformarían, a poco andar, en su peor pesadilla. Con una fuerza política claramente deteriorada, la oposición concentró su accionar en el poder empresarial y en los innumerables medios de comunicación que tradicionalmente le han sido adictos. Por su lado, muchos de los socios de la coalición gobernante pensaron que el triunfo del 2013 constituía un cheque en blanco que permitía hacer y deshacer, actitud que culminó con la torpe y desatinada frase del senador Quintana anunciando que a los contrincantes se les aplicaría la “retroexcavadora”. En ese clima de soberbia y prepotencia, Bachelet entendió que su triunfo era muy, muy personal y que a los partidos aliados no les quedaba otro camino que sumarse sin remilgos a sus decisiones. Y, de esta forma, optó por constituir equipos de trabajo carentes de la suficiente experticia política y técnica como quedó demostrado a poco andar. Todo culminó con el famoso “caso Caval” que implicaba a su nuera y a su hijo y que diluyó en pocos días su gran activo: la autoridad moral y ciudadana.

Ahora, después de lo vivido, Bachelet ha señalado: “Encontré un Chile con un malestar profundo por tantas barreras invisibles que impedían el progreso de sus ciudadanos y que les ponían techos arbitrarios a su bienestar…Era necesario hacer cambios profundos, con participación de todos y mirada de largo plazo”. Mediante esa frase de su cuenta, la Mandataria buscaba posicionar su gobierno en un horizonte histórico que le permitiría rescatar la real valía de su trabajo y eludir los yerros  cotidianos y las explicaciones.

El marco definido por esa breve puntualización de lo que es posible  apreciar como “su relato” y como el relato de “su coalición”,  puede estimarse como valedero por la inmensa mayoría de un país que, a pesar de los notorios avances económicos habidos durante las más de dos décadas  precedentes, siente que forma parte de una sociedad rígidamente estructurada y que mantiene a sangre y fuego barreras de entrada y de injusticia bastante intolerables. Y ahí reside el gran error conceptual de una Derecha que,  sus propias encuestas mediante, se ha autoconvencido de que la gente rechaza las reformas tributaria y educacional orientadas a alcanzar más elevados niveles de equidad e integración en circunstancias  que el cuestionamiento apunta a las enormes deficiencias técnicas en su implementación.

Si hay algo absolutamente rescatable del segundo mandato de Bachelet es el hecho de haber contribuido a crear conciencia en la sociedad chilena acerca de realidades que objetivamente constituyen expresión de una nación socialmente fragmentada. Pese a las pertinaces voces que vienen desde la vereda contraria,  será muy difícil, por no decir imposible,  retrotraer este cambio ideológico y cultural que se ha experimentado. Pretender volver atrás en materia tributaria rebajando impuestos a los poderosos, pretender regresar a una concepción de la educación como un bien de consumo y no como un derecho social, sólo puede caber en mentes alejadas de la realidad.

Por otra parte, si hay algo absolutamente cuestionable del segundo mandato de Bachelet creemos que radica en la ineptitud de su gobierno para enfrentar, de cara al país, la necesidad de priorizar fundadamente los requerimientos de los diversos sectores de la población. Se ha dejado fluir la sensación de que las preferencias en las decisiones en materia de políticas públicas, favorecen a quienes más marchan y más gritan descuidando la atención de los sectores más vulnerables y carenciados que, desorganizados y ocultos, permanecen en silencio. El dogmatismo ideológico contenido en el eslogan de “educación pública, gratuita y de calidad  para todos”,  constituye el ejemplo más impactante de una muy mala actitud ya que, si bien este derecho debe ser de alcance universal, en el aquí y en el ahora debe limitarse a quienes más lo necesitan y lo merecen,  para poder destinar los limitados recursos  a la atención digna de párvulos e infantes que, hoy por hoy, constituyen la amplia base de la sociedad de la injusticia.

Los problemas son complejos. Las alternativas técnicas para enfrentarlos son diversas y  la opción por una u otra implica afectar a determinados grupos de poder. Una buena gestión pública, que permita ser eficaz y eficiente en el uso de los recursos, dejó de ser un consejo para transformarse en una exigencia. Aunque no se pueda hacer retroceder el reloj de la historia, sí se pueden aprender sus lecciones. Una de ellas, sin duda, es que la solución de los problemas de la gente no va a venir ni del mercado ni de la mano dadivosa del Estado sino de la responsabilidad que como personas cada uno de nosotros pueda y quiera  asumir.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

1 Comentario en A MEDIO CAMINO, ENTRE EL PASADO Y EL FUTURO.

  1. El presidente John Fidgerald Kennedy lo menciono claramente, cuando dijo: “No pregunten lo que el pais puede darles a ustedes, sino vean lo que ustedes pueden darle al pais”. Es exactamente lo que este articulo indica en resumidas cuentas, sobre el historial politico chileno. El autor nos resume con autenticidad la triste realidad actual en Chile, de lo que necesitamos seriamente aprender, para no volver a caer en los mismos problemas, y salir de una vez por todas de la mediocridad y del subdesarrollo.

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl