«Las democracias modernas mueren principalmente a causa de lideres electos que erosionan las normas democráticas desde adentro, no por golpes de Estado. La polarización extrema, el rechazo a las reglas del juego y la deslegitimación del adversario político, son alertas claves de una tendencia autoritaria».

Steven Lepitskig

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Acerca de la Sociedad del Conocimiento: una revisión

Carlos Bonifetti Dietert

Ingeniero C. Mecánico UdeC. Ambientalista.

«La tendencia industrial es justa, es necesaria y salvadora, pero a que no se convierte en un ídolo fenicio que lance el rayo destructor contra todo lo humano, toda la cultura que ennoblece y embellece la vida“. Enrique Molina Garmendia

En los años recientes hemos estado leyendo y oyendo acerca de lo que se ha llamado La Sociedad del Conocimiento. Se dice que esto trata de la innovación explosiva en las ‘tecnologías de la información’ y en las comunicaciones y que el incremento en las transferencias de información modifica en muchos sentidos la forma en que se desarrollan muchas actividades en la sociedad moderna.

Hay una gran diferencia entre conocimiento e información. La información es solo un instrumento del conocimiento y es utilizada en todos los ámbitos, los que incluyen diversos intereses como comerciales y políticos –masificados por medio de la propaganda-, como asimismo los de la educación y de la divulgación científica. No debemos dejar de mencionar el ámbito de las informaciones deformadas o distorsionadas que se comparten en las redes sociales y las tan dañinas falsedades (“fake news”).  

El conocimiento es el saber que se ha acumulado durante muchos siglos del desarrollo de la humanidad -con la historia la filosofía y el resto de las ciencias-, que se transmitía de modo oral, desde antes de la escritura y se acumulaba solo en textos y enciclopedias hasta antes del advenimiento de la era de la computación apoyada en la electrónica.  

Se ha dicho también, que hemos dejado atrás la era en la que la fuente de las ventajas para el desarrollo de una sociedad o una organización era la disponibilidad de capital o trabajo (mano de obra), siendo reemplazada  por la “ventaja competitiva” en cuanto  capacidad para adquirir, transmitir y aplicar  los conocimientos.

Hoy en día la información se encuentra al alcance de varios millones de personas  que disponen del nivel cultural y medios económicos para usar Internet y la World Wide Web (www), que no tiene traducción al español pero podemos entender como la ‘Ancha Red Mundial’. A mediados de 2000 se podía acceder a 2.500 millones de páginas electrónicas y la base de datos crecía a una tasa de 210 millones de páginas por mes. En el ámbito de lo científico, el incremento del conocimiento es impresionante: se han multiplicado por 10 con respecto a las disponibles en la web durante a fines del siglo XX. Si tomamos como base los veinte siglos de la era cristiana, el conocimiento se duplicó por primera vez transcurridos 1.750 años, y en 2000 se duplicaba cada 5 años y en 2020, cada 75 días.

Lo anteriormente expuesto es la visión ‘universalmente aceptada y divulgada’. Sin embargo, de tanto optimismo en todo esto de la ´creación y divulgación de conocimiento’ vía las modernas tecnologías de la información, y de tanto repetirse el relato,  a la vista de los sucesos políticos, climáticos y sociales mundiales, vemos que se está transformando en algo así como un “commodity” o una “verdad indiscutible”, y además, en un distractor, que está dejando de lado importantes y vitales conocimientos existentes que no se está enseñando, comunicando y divulgando como debiese hacerse.

Son estos conocimientos los que serán indispensables de aprender, comprender y aplicar ahora, y cada día que pasa con mayor urgencia. Me refiero a los de las ciencias del Universo, de la Tierra y del Mar (Astronomía, Biología, Ecología, Oceanografía,  etc.) y de la Física y sus leyes y conceptos –antiguos y nuevos-, como: las Leyes de la Termodinámica, la ´Bomba Biótica’, los ‘Holobiontes’…

No es la competitividad de lo que deberemos preocuparnos ni ocuparnos (concepto que de tanto repetirse ya se está desgastando aceleradamente), de aquí en adelante, sino de la asociatividad, del trabajo en equipo, del compañerismo,  de la camaradería, y de seguir trabajando en la igualdad de derechos  y oportunidades para las mujeres.

Y esto constituye la parte más importante de la misión de las universidades para enfrentar los vitales desafíos indispensables de acometer para la supervivencia de la humanidad. Por nuestra soberbia y egoísmo, no supimos o no quisimos percibirlos a tiempo, a pesar de que nos habían advertido ya hace exactamente 50 años. La sociedad en el futuro, está entre nosotros, dando muestras de intolerancia y mucha incomprensión, demasiada tal vez.

Estamos a tiempo de re-aprender y de aquilatar el lema de la Universidad de Concepción (mi universidad): Por el desarrollo libre del espíritu”.

«Sin verdad ni esfuerzo no hay progreso“ Enrique Molina Garmendia

REFERENCIAS

https://es.wikipedia.org/wiki/Sociedad_del_conocimiento

https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-13372003000200001

https://laventanaciudadana.cl/cada-convencional-en-su-laberinto/

https://laventanaciudadana.cl/el-holobionte-mas-grande-de-la-tierra-bosques-primarios-parte-i/

https://laventanaciudadana.cl/es-el-tiempo-de-la-naturaleza-no-de-la-economia/

http://evpitasociologia.blogspot.com/2019/06/los-limites-del-crecimiento-de-dennis-l.html

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