El desarrollo de la nación debe estar presidido por el respeto al Medio Ambiente.
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ANÁLISIS ECONÓMICO

Unos, más iguales que otros.

Esteban Lobos, analista económico.

Afirmar que el capitalismo ha sido muy eficiente para crear riqueza pero muy ineficiente para distribuirla, ha pasado a ser un lugar común. Un breve análisis de la realidad que se vive en los países más desarrollados, sirve para  aclarar ideas. Pero ¿qué pasa en Chile, nación que algunos veían a las puertas del desarrollo?

Daniel Matamala, el periodista del canal de televisión CNN, golpeó,   en diciembre de 2015, la agenda informativa local con su  libro “PODEROSO CABALLERO / El peso del dinero en la política chilena”. Su impacto pudo haber sido mayor pero, como ha sucedido ya muchas veces, los medios de comunicación tradicionales, ligados directa o indirectamente a los grandes grupos económicos del país, han optado por azotar la obra con el látigo de la indiferencia.

El título mismo, tomado del escritor español Francisco de Quevedo y Villegas, constituye de por sí un acierto pues tácitamente destaca la vigencia de la inmortal frase “poderoso caballero es Don Dinero”, A partir de ahí, el autor  trabaja en la exploración certera y documentada, de la incestuosa relación existente entre el poder económico y financiero, por una parte,  y la clase política chilena. Poner al descubierto esa telaraña es el tema central de la investigación. De esto, es mucho lo que ya se sabe pero, hoy por hoy, es harto más lo que se desconoce porque se oculta, se disfraza o se justifica.

Matamala, curiosamente, parte en su trabajo con un Capítulo Cero, sobre “Los Dueños de Chile” ilustrado con un “pensamiento” de Eduardo Matte Pérez, quien fuera Ministro de Relaciones, Culto y Colonización, de Balmaceda, y luego de Interior, de Jorge Montt: “Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo. Lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa ni como opinión ni como prestigio”.

Los datos duros de la realidad nacional, debidamente documentados, son los siguientes:

  • Tres cadenas de farmacias concentran el 95% de las ventas del rubro;
  • Cuatro bancos concentran el 65% de las colocaciones;
  • Una compañía  controla el 74% del transporte aéreo;
  • Tres proveedores comparten el 97% del mercado de la telefonía móvil;
  • Dos productores de pollos acumulan el 71% de las ventas del producto;
  • Una empresa acapara el 71% de la venta de licores;
  • Una empresa acapara el 95% del mercado de los cigarrillos;
  • Una empresa controla el 87% del mercado de las cervezas;
  • Tres empresas concentran el 74% de la generación eléctrica.

Si además se tiene presente que muchas de estas empresas están ligadas entre sí, que los ingresos de solamente 20 grupos económicos equivalen a más de la mitad del Producto Geográfico Bruto de Chile, que son frecuentes las colusiones entre estos actores para repartirse el mercado o para manipular los precios…¿Es posible afirmar, sin vergüenza, que el país tiene “una economía social de mercado”?

Pero, eso no es todo.

El país exhibe los peores datos de concentración de la riqueza. Resulta sorprendente constatar que cinco familias (Luksic, Paulmann, Matte, Angelini y Piñera) ganan, cada una de ellas, lo mismo que un millón de chilenos. Si en Estados Unidos el 1%  concentra el 21% de la riqueza;  en Canadá, el 14,7%; en Alemania, el 12,1%; en Japón, el 10,9%; y en Suecia, el 9,1%, en Chile esta cifra se eleva ¡al 30,5% de la torta!

Es frecuente escuchar, de parte de los directivos de las confederaciones empresariales, la manida frase: ”Sí, pero nosotros damos trabajo”, lo que no pasa de ser una afirmación gratuita ya que, si las empresas contratan trabajo asalariado es simplemente porque lo necesitan ya que de otra manera no podrían desarrollarse actividad.

Tras este análisis, en el cual se han escogido algunos números más impactantes, lo concreto es que el país es, sin lugar a dudas, uno de los más inequitativos del mundo.

Las personas que controlan el poder económico,  no caen en cuenta de que, a mayor inequidad, a mayor injusticia social, la consecuencia es categórica: una sociedad más inestable.

Existe la tendencia a creer que la “Economía” es una técnica o una ciencia exacta y que, por lo tanto, basta con mover una tecla para alcanzar un determinado resultado. En teoría, eso aparece como verdadero. Pero la “Economía” es una ciencia humana, social, y sus medidas tienen consecuencias en la vida concreta de las personas. En la historia de las naciones, llega el momento en que las situaciones de abuso e injusticia se hacen intolerables y esas mismas personas, que por años han soportado el dominio de los poderosos, buscan una salida que frecuentemente es trágica y dolorosa.  

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