«La ética, la moral, las personas, la solidaridad, la justicia social y el medio ambiente, y una economía a escala humana, deben estar en primer lugar de los programas de quienes pretenden gobernarnos»

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Árboles abuelos

María Gabriela Saldías Peñafiel

Ingeniero Agrónomo- Paisajista. Investigadora y docente, Escuela Arquitectura del Paisaje, Universidad Central de Chile.

En ambientes urbanos de nuestro país encontrarse con un árbol viejo o abuelo es un suceso especial, que invita a realizar una pausa, observar, viajar por el tiempo e imaginar los cambios en el paisaje que habrán ocurrido en torno a ese árbol viejo.

Una primera aproximación al concepto árboles abuelos o viejos lleva a pensar en ejemplares añosos, longevos, que han alcanzado una cantidad considerable de años. Sin embargo, la autora del libro “Árboles viejos: guía para una buena gestión”[1] hace ver lo difícil que resulta definir con precisión lo que se entiende por “árbol viejo” ya que características como la edad, diámetro del tronco y aspecto físico en general, varían según la especie y el manejo. Por tanto, la autora propone la siguiente definición, “árbol viejo es aquel que debido a su edad, tamaño o condición, representa un interés biológico, cultural, o estético”, dejando claro que las comparaciones son válidas exclusivamente entre individuos de una misma especie, crecidos en ambientes similares.

En países destacados por la belleza de sus parques y el cuidado de sus áreas verdes, como en Inglaterra, se creó el Foro de los Árboles Antiguos (Ancient Tree Forum ATF[2]), es una organización pionera en la conservación de los árboles viejos, y la más importante de Gran Bretaña que se dedica exclusivamente a su conservación, lo que da cuenta de la valoración que se le otorga a este singular grupo de árboles en algunos países.

Volviendo al ámbito nacional, se aprecia que los escasos árboles viejos que se encuentran en ambientes urbanos son verdaderos sobrevivientes a los embates del pasado (vida rural) y luego vida ciudadana. Han sido capaces de soportar múltiples adversidades, partiendo por arraigadas prácticas de corte de madera para leña para luego sufrir con atmósferas contaminadas, asociada en ocasiones a insuficiente humedad a nivel aéreo y radicular, junto al vandalismo tan arraigado en el espacio público. Sin dejar de lado una cuota de azar al encontrarse emplazado en algún sitio marginal que no ha despertado el interés para nuevas urbanizaciones o avances de las mismas, lo que ha hecho posible que no se los haya talado.

Estos ejemplares con frecuencia los distinguimos por sus gruesos y tortuosos troncos que son testigos de la historia de esa comunidad, por tanto, forman parte del patrimonio natural y cultural de una localidad, sea ésta rural o urbana. Como ejemplo se presenta una imagen de un viejo ciprés en la comuna de Algarrobo.

Por el contrario, en las ciudades de Chile abundan los árboles jóvenes o de mediana edad pero maltrechos por el mal manejo de poda, el vandalismo y la baja fertilidad de los suelos, por tanto, encontrar árboles añosos debería ser motivo de alegría y valoración. Se esperaría también que acompañaran pautas para un cuidado especial, que involucre la existencia de señalética que aporte datos interesantes del ejemplar en cuestión, como identificación (nombre común, nombre científico y familia), lugar de origen, edad estimada y ojalá una historia asociada a su momento de plantación o bien otros hechos históricos significativos para la comunidad. Con respecto a cuidados especiales se esperaría un manejo del suelo en toda el área de proyección de la copa que asegure una buena aireación, acolchado que contribuya a la regulación térmica y a conservar de buena manera la humedad del suelo. En definitiva, los esfuerzos que ayuden a conservarlos en la etapa final de sus vidas, sean éstos unos pocos años, décadas y hasta siglos según la especie.

Hay buenos ejemplos en otras ciudades del mundo de cuidados de sus árboles notables, es el caso de la ciudad de Buenos Aires[3]. Se aprecia una tradición de reconocimiento y valoración de aquellos ejemplares arbóreos destacados entre sus pares, los que han sido registrados y se les realiza un seguimiento distinguiendo en ellos un alto valor estético, histórico y/o ambiental que entregan identidad a ese barrio y comunidad.

Quisiera destacar el esfuerzo de la Municipalidad de Providencia al identificar y registrar sus árboles valiosos en el libro “Arboles valiosos de Providencia”[4] que lamentablemente no está disponible en pdf en la web, lo que ayudaría a que muchas más personas tengan acceso a esta notable información, sirviendo de ejemplo para que otras comunas sigan sus pasos. Un tema especialmente sensible en años de sufrimiento producto de la pandemia que ha vuelto la mirada y atención preferencial en los viejos, aquellos que al igual que los árboles viejos nos cuentan de la historia y del pasado.

[1]http://www.ancienttreeforum.co.uk/wp-content/uploads/2015/08/Arboles-viejos-Entire-book_small.pdf

[2]www.ancient-tree-forum.org.uk

[3]https://www.buenosaires.gob.ar/desarrollourbano/manualdedisenourbano/paisaje-urbano-verde/vegetacion/arboles-notables-historicos

[4]https://providencia.cl/provi/site/artic/20191014/pags/20191014091816.html

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