La Solidaridad no es "flor de un día", tampoco un "remedio" de pandemia... La SOLIDARIDAD verdadera nace de lo más profundo de la inteligencia y bondad humana y, es una conducta permanente.
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CINCO MESES DE ESTALLIDO SOCIAL (PARTE II)

En estos últimos cinco meses la única reacción del Gobierno a las demandas del pueblo,  ha sido la descalificación y la violenta represión. En su actuar ha violado en forma grave y reiterada los derechos humanos, como ha sido constatado por diversas instituciones nacionales y extranjeras. Aunque Piñera y sus partidarios lo nieguen, este Gobierno tiene sus manos manchadas con sangre y así pasará a la historia. Los muertos, los heridos, mutilados, torturados y detenidos lo certifican.

El actuar de las fuerzas armadas y de carabineros, demuestra que en estos años no se asumieron las críticas al modo de operar durante la dictadura, y no se entregaron instrucciones para su manejo en tiempos de democracia y de respeto  a los derechos de los ciudadanos. Este es un hecho muy grave, que viene a desmentir el discurso del “nunca más”, realizado por personeros de la derecha, respecto a los crímenes de la dictadura de Pinochet y que muestra todo lo que aún falta en la conciencia de nuestra sociedad en el campo de los Derechos Humanos.

El Presidente Piñera se perdió así, una gran oportunidad de tomar las demandas de los ciudadanos expresadas en la masiva movilización tras el estallido social y entrar a resolver algunos temas más sentidos en forma rápida y certera.  ¿Qué le habría costado tomar la decisión por ejemplo, de un aumento significativo del salario mínimo a $ 500.000, entregando un subsidio a las medianas y pequeñas empresas que tuvieran problemas para entregar dicho aumento? ¿Entregar un perdonazo a todos los deudores del Crédito con Aval del Estado, ya que los Bancos habían ganado lo suficiente todos estos años a costa de los estudiantes? ¿Podría haber retirado su proyecto de pensiones que sólo favorece a las AFP y abrirse a discutir un nuevo sistema de previsión social con un sistema solidario? ¿Podría fijar precios a los medicamentos y entregar a Cenabast la venta, poniendo fin a la especulación de las grandes cadenas farmacéuticas? ¿Establecer una rebaja a las cuentas de los servicios básicos (luz, agua, gas, transporte, comunicaciones) para aliviar la carga a las familias populares y  que las empresas dejaran de ganar tanto por sus servicios? ¿Proponer mayores impuestos para los sectores más ricos, ya que muchos de ellos mostraban ante el estallido social una disposición a colaborar y terminar con los privilegios?

Son todas medidas que podía haber tomado el Presidente, y que estaban en la línea de satisfacer las demandas más urgentes que el pueblo reclamaba, pero el “costo” era quedar ante sus amigos de la derecha como un traidor al no defender el modelo económico que tanto los ha enriquecido.

Por eso prefirió la alternativa de desprestigiar  al movimiento social, criminalizarlo como delincuente y “violentista” y utilizar las fuerzas represivas de carabineros, PDI, incluso sacar a las fuerzas armadas a la calle. Dejar pasar el tiempo, simular una cierta normalidad, que se fuera bajando la presión de los indignados y “ganarles por cansancio”. Finalmente la crisis sanitaria de la pandemia  del coronavirus, viene a ayudar obligadamente a la desmovilización del pueblo.

Superado por las circunstancias, su tozudez y su orgullo, Piñera ha quedado perdido en el tiempo, asediado por todos lados, imposibilitado a esta altura de dar un paso al costado y mirando con incertidumbre esos dos años que le quedan de gobierno.

Pero la gente no está por rendirse y no quiere más abusos. Sabe que el tiempo transcurrido desde el 18 de Octubre, no puede ser en vano. El esfuerzo y sufrimiento de tantos y tantas, los caídos, heridos y muertos, la pérdida de los ojos de tantos chilenos y chilenas producto de la represión, las miles de detenciones arbitrarias, no pueden pasar al olvido. La esperanza de una vida mejor está grabada en las movilizaciones masivas e históricas en la Plaza de la Dignidad de Santiago y de tantos otros lugares de ciudades a lo largo del país.

El pueblo despertó. No tiene problemas de esperar mejores condiciones para retomar sus demandas. Ante un gobierno incapaz e ineficiente, saldrá adelante frente las adversidades y ganará la batalla a la pandemia del coronavirus. Se organizará luego para el plebiscito dando su “apruebo” a una Nueva Constitución redactada por una convención constituyente, y no cesará en el logro de sus demandas sociales y políticas que han sido expresadas en estos cinco meses.

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