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COVID-19 Tiempo de epidemiólogos y estadistas

Carlos José Vivas Sanchez

Médico. Especialista en Administración de Hospitales

Desde Venezuela.

Mientras el mundo occidental se preparaba para celebrar el año nuevo (31/12/2019), desde la lejana China aparecía una noticia que era relevante para los especialistas en salud pública, los microbiólogos e infectólogos expertos, y para las autoridades de organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se encargan de coordinar esfuerzos multilaterales por mantener a la humanidad fuera de riesgos de salud hasta donde sea posible.

91 días o 14 semanas, han transcurrido desde ese primer anuncio (escribo el 1/04/2020), el reporte inicial ubicaba en Wuhan, capital de la provincia china de Hubei. La presencia de casos y muertes por una “neumonía atípica” entendiéndose como tal, que no era causada por el virus SARS causante de una epidemia en China en 2002, tampoco era  MERS aparecido en 2012 en el medio oriente, ni H1N1 originado también en el país más poblado del mundo, todas enfermedades en vigilancia estricta.

Como es de esperarse, rápidamente un ejército de profesionales se dedicó a investigar esta nueva enfermedad y este nuevo agente, tarea algo ardua porque el que comenzó llamándose nCoVi19, era muy elusivo para revelar sus secretos, reservorio (se sospecha de un murciélago), vía de transmisión (persona a persona), periodo de incubación, etc, pero entre epidemiólogos y clínicos han venido caracterizando la enfermedad. Colocaron al agente entre sus hermanos “coronavirus” y el 7 de enero ya se conocía el genoma del agente, mientras tanto aparecían nuevos casos, nuevas muertes, tanto en China como fuera de sus fronteras.

Así como el virus atravesó las fronteras entre países, también cruzó las “fronteras institucionales”. De pronto los estados y sus sistemas de salud tuvieron frente a sí un reto para el cual no estaban preparados, porque el problema va más allá de personal profesional capaz o la posibilidad de dar tratamiento, la primera “medida extrema” fue la cuarentena en Wuhan, toda una ciudad en confinamiento para intentar cortar la diseminación de la enfermedad, muchos estados cerraron sus fronteras a viajeros procedentes de China, de igual forma el virus entró.

Estados Unidos, con capacidad técnica y económica para hacer prevención y detección precoz, no pudo evitar la presencia de casos y hoy tiene la mayor incidencia 163.199 casos (31 marzo), superando a China, Italia y España que habían sido los países más golpeados. Ni que decir de los países pobres con sistemas de salud muy precarios cuya red de servicios no tiene instalaciones  para manejar casos complicados a gran escala, ¡nadie está en capacidad de hacerlo!, y así ha quedado más que evidente.

Si vemos la letalidad, que varía entre 2 y 4 muertes por cada 100 infectados, está por debajo de SARS 10%, MERS 35%; fuera de este rango están Italia con casi 12% de muertes (12.430 def/105.792 casos) y España casi 9% (8.189 def/ 94.417 casos) el problema radica en la gran cantidad de casos en tan poco tiempo, de allí la necesidad de “aplanar” la curva de contagio para disminuir la demanda de atención a los servicios sanitarios.

¿Y el día después? Pero pasemos a otros terrenos. La economía ha recibido cada día golpes muy duros, las principales bolsas han ido a la baja, el precio del petróleo ha caído sin previsiones de recuperación a corto plazo, importaciones y exportaciones a su mínima expresión, y es en este terreno donde tienen que aparecer los estadistas, los presidentes y sus gabinetes de ministros en este momento tienen al frente retos, que requieren respuestas rápidas, creativas y eficaces en un entorno volátil, con mucha incertidumbre y donde no hay garantías de éxito.

Esta semana el gobierno español endureció la cuarentena, con un paro de toda actividad económica a partir del 31 de marzo, salvo lo esencial, es decir empresas y negocios cerrados, sin ingresos, sin producción, ¿Cómo garantizan una remuneración a sus trabajadores?, y además sin producción ¿Qué van a conseguir en el mercado? Es lo que afirma en un artículo el ex-ministro de planificación de Venezuela Ricardo Hausmann, quien es el actual director del Centro para el Desarrollo Internacional (CID) de la Universidad de Harvard, 

“…A diferencia de la crisis financiera global de 2008, que condujo a un colapso en la demanda, la pandemia del covid-19 es, antes que nada, una crisis de oferta. Eso cambia todo… Si la producción colapsa porque la gente no quiere o no puede gastar, agregar        poder de compra puede ayudar… Si las empresas no están produciendo porque sus trabajadores están confinados, impulsar la demanda no hará que los productos aparezcan por arte de magia.”

En este contexto, a los gobernantes, agentes económicos, organismos financieros multilaterales, les toca hacer un esfuerzo titánico y hasta ético para la “convalecencia social”, sería una especie de “Plan Marshall” global, no hay recetas probadas.

Mientras tanto, en el terreno médico la investigación seguirá. Hay una carrera frenética por hallar una vacuna, por lo menos Estados Unidos, Francia y China, tienen líneas de investigación para su desarrollo pero no estará lista en por lo menos doce a dieciocho meses, cada día aparecen nuevos conocimientos que amplían lo que sabemos de la enfermedad, síntomas, grupos vulnerables, estrategias de tratamiento, comportamiento epidemiológico. Todo es información valiosa, pero lo más importante es que nos preparemos mejor para el siguiente ataque.

Finalmente, hay que cumplir las medidas de prevención:

1.- Quedarse en casa, la enfermedad se transmite de persona enferma a persona sana

2.- Lavarse las manos, con productos que contengan alcohol a 60%, y evite tocarse la cara

3.- Cubrirse al toser o Estornudar

4.- Si es trabajador de salud, debe usar equipo de protección personal, no olvidarlo nunca

5.- Las mascarillas (N-95) son efectivas combinadas con el lavado de manos

6.- Mantener distancia de al menos un metro con otras personas en lugares públicos

¡Ninguna precaución que tome es excesiva!

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1 Comentario en COVID-19 Tiempo de epidemiólogos y estadistas

  1. Dr. en las medidas de prevención ¿el alcohol al 60% es suficiente o debería ser mayor por el menos al 70%??

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