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DE DEMOCRACIA Y SOSPECHA

Según Raffaele Simone, la democracia se construye sobre la base de un conjunto de proposiciones irrealizables o ficciones que la hacen contenedora de un encanto irresistible, las que deben ser aceptadas por quienes participan en su juego. Esto implica que el modelo puede ser frágil, al relativizarse el concepto de autoridad y al desmitificarse la posibilidad siquiera de alcanzar los paradigmas sobre los cuales se construyen los ideales de la democracia. Más frágil es, cuando hay quienes se aprovechan de sus debilidades, con el espurio objetivo de aumentar groseramente su poder, enriquecerse a su costa y la usan para violar sistemáticamente los mínimos éticos sin los cuales este edificio se tambalea, pudiendo en cualquier momento derrumbarse, cuando no es capaz de reaccionar identificando y sancionando a estos responsables (como ocurre con la negativa del SII para colaborar en perseguir los delitos tributarios cometidos por los más acomodados e influyentes). Como respuesta, los ciudadanos pueden reaccionar con apatía, desconfianza,  abstencionismo electoral o relajándose moralmente, asumiendo con legitimidad el actuar avasallando al prójimo, tal como conciben, real o imaginariamente, que lo han hecho con ellos.

Para Simone existen tres grandes pilares sobre los que se sostiene la democracia. El primero de ellos es la institucionalidad democrática (congreso, magistratura, administración, escuelas, fuerzas armadas y de orden, etc.). Pero este no basta. Se requiere una forma colectiva de pensar, es decir, una mentalidad democrática, una cultura derivada de una sólida formación cívica que permita levantar un escudo contra toda impronta autoritaria que pretenda usurpar su lugar, so pretexto de mejores condiciones de vida. Sin embargo, esto todavía no es suficiente y se hace necesario revestirlo todo de una mitología democrática que depende de la historia de cada pueblo, que va construyendo sus héroes y villanos para generar esas pasiones y religiones políticas por medio de las que se canalizan las inquietudes ciudadanas, que los hace aglutinarse en torno a uno u otro grupo político.

Cuando esa fe democrática se pone en duda, porque los referentes en verdad eran un timo y raspando un poco la cáscara de la institucionalidad se comienzan a develar que estos paradigmas están repletos de aspectos bien dudosos que más parecen ser una manera de engañar a la ciudadanía, resulta ser al menos comprensible que se inicie un distanciamiento con todo tipo de organización tradicional, sea política, sindical o religiosa. Ya no se cree en nada ni en nadie. Todos son sospechosos.

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2 Comentarios en DE DEMOCRACIA Y SOSPECHA

  1. Buenos sus artículos señor Cruz.
    Hace falta hacer pensar a la gente, sobre todo a la juventud.
    Un gran reconocimiento a sus escritos y reflexiones.

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