Derechos Humanos, el mas humano de los Derechos...
Actualmente nos leen en: Alemania, Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

De emigraciones a la diáspora venezolana

Carlos José Vivas Sanchez

Médico. Especialista en Administración de Hospitales

Las migraciones de los pueblos, son tan antiguas como la historia del hombre, desde la bíblica movilización del pueblo judío liderados por Moisés, pasando por el poblamiento de nuestra américa  atribuida al paso de humanos por el estrecho de Bering.

En la actualidad, en la comunidad europea ocurre un debate por la migración de personas que huyen de escenarios de guerra en el norte de África, más específicamente Siria, donde se combinan objetivos geopolíticos entre oriente y occidente, (léase Rusia y Estados Unidos) con el componente religioso agregado.

En Latinoamérica la historia no registra procesos migratorios, de las magnitudes de la relatada en el libro  del éxodo ni en un escenario de guerra con huida de personas en embarcaciones precarias que terminan hundidas con cientos y hasta miles de muertes  como sucede en las costas mediterráneas.

En mi país (Venezuela) a inicios de la guerra de independencia ocurrió la emigración de oriente. Transcurre el año 1814, después de la campaña admirable de Simón Bolívar en 1813, se recupera el dominio del país y se instaura la segunda república, pero un asturiano de nombre José Tomás Boves va a convertirse en líder de “los pardos” (mestizos, negros, mulatos, etc.), reunirá una fuerza numerosa y sanguinaria que pondrá al servicio de la causa realista; va sumando victorias y gente a su lado, y el 15 de junio de 1814 derrota a los patriotas en el sitio de La Puerta, a escasos kilómetros de San Juan De Los Morros en el centro del país, y a unos 200 kilómetros de la capital Caracas; es así como Bolívar y sus soldados deciden abandonar la capital y dirigirse con cerca de 20.000 civiles hacia el oriente del país. Es un camino lleno de vicisitudes, mujeres, niños y ancianos fallecen en el camino mientras las huestes de Boves van persiguiéndolos; la travesía dura unos 21 días hasta Barcelona y el tributo fue de unos 12.000 muertos. Otra migración, silenciosa y en tiempo de paz ocurrió en el siglo XX sobre todo entre las décadas de los 40, 50 y 60, la aparición de petróleo y la instalación de campos de explotación del oro negro, atrajo a muchos venezolanos del medio rural a las instalaciones petroleras y hacia las ciudades más importantes, ocasionando abandono de las actividades de producción agropecuaria y creando en las grandes capitales los llamados cinturones de miseria, crecimiento desordenado de comunidades, sin planificación y por supuesto sin instalación de servicios públicos, acueductos, cloacas, electricidad, recolección de basura, planteles educativos, servicios de salud, etc.

Tradicionalmente Venezuela ha sido un receptor de migrantes; en el siglo XX, llegaron a sus costas los derrotados en la guerra civil española como la primera gran oleada, posteriormente finalizada la segunda guerra mundial, a los españoles se unen principalmente los italianos, que vienen de un país derrotado y devastado, buscando un mejor futuro, coincide con la subida al poder del dictador Marcos Pérez Jiménez, quien requiere para las obras de infraestructura de su gobierno mano de obra calificada; de igual forma para el desarrollo del campo arriban españoles (especialmente canarios) y portugueses; con el tiempo destacarán en el  comercio, educación y la industria.

En la década de los 70, con la democracia en proceso de consolidación en Venezuela, ocurre un retroceso político en Sudamérica; en Colombia la presencia de un movimiento guerrillero, hace que muchos neogranadinos huyan de la violencia y vayan a instalarse en toda la geografía, desde braceros hasta profesionales. Pero la instalación de regímenes militares en Chile, Argentina y   Brasil principalmente, hace que muchos miren a esa democracia con estabilidad económica e intentos de ser cosmopolita como el lugar que brinde buenas oportunidades, quizás México y Estados Unidos en América y España en Europa, compitan con Venezuela como destino de los emigrantes sureños.

No es desdeñable el provecho que sacará Venezuela de ese contingente humano, un alto porcentaje son profesionales, dirigentes políticos o profesores universitarios, perseguidos por sus ideas; se instalarán para aportar lo mejor de sus talentos con la esperanza de volver a su país cuando retorne la legalidad democrática, no son pocos los que ya no regresarán por decisión voluntaria. De tantos intelectuales podemos citar dos, el argentino Tomas Eloy Martínez, cuya labor en el medio periodístico hizo escuela y la chilena Isabel Allende, que atribuye a su estancia en Caracas el haber tomado la decisión de dedicarse de lleno a la creación literaria.

¡Y las cosas cambiaron! En estos momentos ocurre lo contrario, aunque el venezolano tradicionalmente ha sido apegado a su país, salvo en las tiranías de Juan Vicente Gómez y Pérez Jiménez que muchos tuvieron que tomar el camino del exilio, especialmente a México, Cuba, Colombia, Estados Unidos, y  excepcionalmente Europa.

Durante el periodo democrático, quienes se instalaban en otros países lo hacían por razones personalísimas, alguien que iba a estudiar al extranjero y era captado por la academia o quizás contraía nupcias con un nacional del país anfitrión, un destacado ejecutivo en una transnacional que era requerido por su empleador en otro país. En la actualidad la situación económica prima incluso sobre la política, para que  venezolanos tornen la decisión de irse a otro país, en un ritmo tan marcado que le vale el calificativo de diáspora.

La primera campanada (o pitazo) sonó después del el domingo 7 de abril de 2002, cuando Hugo Chávez sonando un silbato cual árbitro de futbol despide a la plana mayor de PDVSA, a los 7 directivos le siguen alrededor de 20.000 trabajadores de diferente nivel y capacidad profesional. Como consecuencia, muchos países captan ese talento que les viene prácticamente gratis, es fácil imaginar al jefe de recursos humanos de una transnacional que de un día para otro consigue a la disposición un profesional con estudios de 4° nivel (maestría o PhD) con entre 6 y 10 años de experiencia en el negocio petrolero, y que puede empezar a trabajar y rendir frutos a partir del mismo día sin tener que esperar porque termine sus estudios y lo más importante, sin invertir un solo dólar en su formación, por supuesto la experiencia es un plus en el paquete, y eso fue lo que hicieron empresas de Colombia, Canadá, Estados Unidos, medio oriente, Europa, los resultados obtenidos en ambos lados de la acera son la evidencia del error cometido.

Con el tiempo no será solamente la petrolera; el ahogamiento presupuestario de las universidades hace que muchos docentes opten por buscar plaza en otros centros de conocimiento, muchos irán a las universidades donde obtuvieron títulos con calificaciones destacadas y cuyas puertas estaban abiertas de par en par. En una oportunidad en México, el vicepresidente para la época Jorge Arreaza se quejaba que el gobierno de Ecuador estaba “robando cerebros” de las universidades venezolanas, refiriéndose al Proyecto Galileo de la administración de Rafael Correa, una oferta para que docentes extranjeros se instalaran en Ecuador a desarrollar investigación y formar nuevos profesionales, otro grupo que también comenzó a llenar los aeropuertos con pasaje de ida.

Pero todavía no había empezado la verdadera avalancha, esa podemos ubicarla en los últimos tres años con un acentuamiento desde julio 2017 hasta hoy. El régimen presidido por Nicolás Maduro, enfrentó las manifestaciones de 2014 con gran despliegue de represión y terminó  con la prisión de Leopoldo López un destacado dirigente de oposición; en 2017 durante tres meses hay de nuevo protestas y 140 jóvenes pierden la vida en la calle, ante las solicitudes de cambio en las políticas económicas la respuesta es la elección de una Asamblea Nacional Constituyente el 30 de julio, que es considerada ilegal por la mayoría de los actores políticos, sin embargo se instala y asume rango supraconstitucional (poder omnímodo), en el medio de la diatriba, el país camina hacia un proceso de hiperinflación, con un parque industrial y comercial en crisis, la moneda depreciándose aceleradamente porque ante el control de cambio, se potencia la compra venta de dólares y euros en el mercado negro.

La combinación de escasez de productos, perdida de la capacidad de compra del salario, inseguridad pública y jurídica, incertidumbre política, etc., mueve a muchos venezolanos a ver la emigración como una alternativa de solución. Este proceso de salida hacia otros países, a mi entender se diferencia de las emigraciones que llegaron a Venezuela en el siglo XX, el volumen de emigrantes no era tan alto porque la gran mayoría eran perseguidos políticos. En el caso venezolano actual además de los perseguidos políticos, se suman jóvenes profesionales, personal técnico y obreros que no perciben buenas remuneraciones para mantenerse y mantener a su familia, o para pensar en un futuro con opción de desarrollar una carrera, crear un patrimonio económico mediante la adquisición de vivienda, alimentación y educación de los hijos.

Las imágenes de despedidas en los aeropuertos, se han venido acompañando de imágenes de despedidas en casi todas las ciudades de medianas a grandes, con gente que usa la vía terrestre, en viajes de miles de kilómetros y duración entre 10-15 días, a destinos tan cercanos como Colombia, o más alejados como Ecuador, Perú, Chile, Argentina y Brasil.

Todos los países tienen un nivel de captación de inmigrantes que son manejables; ya esa capacidad tiende a ser rebasada en Brasil y Colombia, los problemas de salud venezolanos empiezan a impactar a los países receptores, por ejemplo se han detectado casos de sarampión y malaria en Ecuador, Colombia y Brasil, provenientes de Venezuela, los organismo de derechos humanos hablan de una situación de ‘Emergencia humanitaria compleja’ porque no es derivada de un desastre natural, y ya se empieza a hablar de refugiados, en fin, el “problema venezolano” va más allá del escenario político.

 

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

4 Comentarios en De emigraciones a la diáspora venezolana

  1. Bien Don Carlos José por su artículo y A Carlos B. pues me tenía intrigado el bellísimo cuadro y el autor

  2. Gracias Dr. Vivas; hemos aprendido más acerca de la historia de Venezuela. Lamentamos la situación por la que está pasando el pueblo de venezolano.
    El cuadro adjunto que nos envió don Carlos es: “Emigración de Oriente” – Óleo de Tito Salas

    • Gracias por los comentarios. La ilustracion es obra de Tito Salas (1887-1974), destacado pintor con muchas obras sobre temas de la historia venezolana y de la vida de Simon Bolivar
      Saludos

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl