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Edwards versus Edwards

El diario “El Mercurio”, sin duda el más importante y tradicional del país, ocupará un espacio especial tanto en la historia de los medios de comunicación social como en la política nacional. Su trayectoria, ligada desde sus orígenes a la clase empresarial, está marcada por su siempre amable justificación de los graves episodios que jalonan la vida chilena y que en variadas oportunidades derivaron en la muerte de obreros y dirigentes sindicales como consecuencia de sus demandas reivindicativas.

En las últimas décadas del siglo pasado, el rotativo de propiedad de Agustín Edwards Eastman quedó marcado por dos hechos relevantes: el primero, la participación personal y directa de Agustín en la implementación y concreción del golpe de Estado de 1973 y, a partir de entonces, en su adhesión incondicional al modelo neoliberal concediendo tribuna ilimitada a políticos, académicos, think tanks y seudo expertos, quienes lo defendían como la pomada milagrosa que haría posible el desarrollo de Chile.

Tras la muerte de Agustín, muchos ingenuamente pensaron que sus herederos, aun manteniéndose dentro de la línea del periódico, virarían hacia un periodismo más moderno, abierto y comprensivo de la realidad social de Chile lo que no ocurrió. Por el contrario, el matutino se reafirmó en una pauta ideológica sesgada incapaz de comprender lo que pasaba en el país real al lado afuera de Vitacura.

El pasado domingo 18 de octubre, con ocasión del primer aniversario del estallido social de 2019, El Mercurio entrevistó al destacado economista chileno Sebastián Edwards Figueroa. Catedrático de Economía Internacional de la Universidad de California, ese mismo día el diario El Mundo de Buenos Aires lo catalogaba como “el economista chileno más reputado a nivel mundial”.

Sebastián parte señalando que en razón de la pandemia no podrá viajar a votar a Chile (para el plebiscito del día 25) pero que si viniera votaría “por el Apruebo”.

Su afirmación central es: “El modelo neoliberal está completamente muerto. Murió en octubre de 2019. La pregunta es qué va a reemplazarlo”.

Pero, como antecedente, Sebastián suelta una serie de aseveraciones que parten desde un comentario categórico: “La derecha ha cometido una multitud de errores”:

  • “El piñerismo nunca entendió que el Presidente había sido elegido con “votos prestados”. Creyeron que el resultado de la segunda vuelta les daba un mandato para llevar a cabo un programa tecnocrático, una gestión gerencial de excelencia, alejada de las verdaderas inquietudes de la gente. Más que votar por Piñera, la gente votó contra Guillier, una buena persona pero un pésimo candidato”.
  • “La elite se autosegregó en sus barrios de ultramuros y dejó de convivir con la gente y de entender las aspiraciones de las mayorías”
  • “Obvio que hubo responsabilidad de la elite. La principal es del puñado de empresarios que cometieron los abusos pero también de quienes no los denunciaron”.
  • “La gente está reclamando un trato digno y respetuoso. El asalto a la dignidad había quedado en evidencia unos meses antes, cuando un ejecutivo intentó expulsar a unas señoras sentadas a la orilla del lago Ranco, frente a su casa de descanso”.

Interrogado acerca de las causas del estallido social, Sebastián responde: “Son múltiples y complejas. En lo político, desde hacía años, y sin que casi nadie lo advirtiera, el país se encontraba en un equilibrio muy frágil. Había gran animosidad y pérdida de legitimidad de los partidos. Hay decenas de temas detrás del malestar, colusiones y abusos de ciertas empresas, impunidad de empresarios que rompían reglas, indolencia de las elites, mala provisión de servicios básicos, pensiones bajísimas, mala educación, medicamentos. Sensación de indefensión de la población frente a los “poderosos”.

Sebastián aboga por el reemplazo del modelo neoliberal por un capitalismo competitivo, tolerante,  inclusivo y moderno con provisión amplia, casi universal, de servicios sociales financiados en forma solidaria refiriéndose específicamente al caso de Nueva Zelanda país en que “los pueblos originarios juegan un rol político y económico importante”. Por ahora, lo principal, dice, es recuperar los empleaos perdidos y los miles de pequeñas empresas y negocios que forman parte del tejido social de las comunidades locales.

Independientemente de la apreciación que cada quien pueda tener acerca de la propuesta de Sebastián, es evidente que su análisis constituye una dura crítica no solo “al modelo” sino a la propia actitud que permanentemente ha tenido el diario de Agustín. Obnubilado por un espejismo ideológico que solo pudo concretarse por la fuerza sin límites de una dictadura, sostuvo y amparó sin vergüenza los privilegios y abusos de una verdadera casta, silenciando o justificando situaciones inaceptables, sin denunciarlas en caso alguno solo para jugar en defensa de grupos de interés y poder dominantes.

Sebastián ha sacado al pizarrón al diario familiar de Agustín pero sería muy de ilusos pretender que ello pudiera significar algún cambio.

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1 Comentario en Edwards versus Edwards

  1. Bueno el análisis ‘Edwards versus Edwards’ de la columna de Esteban Lobos, que destaca opiniones del economista chileno Sebastián Edwards, quién afirma que el modelo neoliberal impuesto en Chile murió en octubre de 2019. Efectivamente, así fue, pero ya venía a ‘medio morir saltando’ desde hacía varios años atrás, tal como lo explicó a los empresarios reunidos en el ENADE de noviembre 2011el destacado sociólogo Alberto Mayol. De ahí en adelante «no estaba muerto, solo andaba de parranda».

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