Quién soy Yo y para qué vivo???, intentar una respuesta a estas interrogantes, nos ayuda a reconocernos...
Actualmente nos leen en: Alemania, Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

¿BROTES VERDES?

René Fuentealba Prado.

La actividad política nacional, canalizada a través de los diversos partidos legalmente constituidos, ha sido persistentemente criticada,   con bastante fundamento por lo demás. Las uvas de la ira, sin embargo, sobrepasan el marco de las elites gobernantes y se manifiestan en una crítica generalizada a empresas, servicios públicos, universidades,  emprendimientos educacionales con fines de lucro, tribunales, policías, religiones, dejando un sabor amargo duro de soportar. ¿Habrá solución a la vista?

Lo antes dicho, bien puede expresarse en dos dimensiones. Por una parte, la molestia e indignación ciudadana frente a un ambiente en que se respira  el abuso, la corrupción, la ineficiencia, la inconsecuencia. Por otro lado, una actitud indolente en que se afirma,  con convicción, que todo lo que sucede en el mundo que nos rodea es culpa de otros,  sin que se asuman, en manera alguna, las propias responsabilidades individuales y colectivas.

Agustín de Hipona dijo, hace ya varios siglos: “Sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores”. Como concepto, el llamado es perfectamente válido pero debemos entenderlo no solo en cuanto implique  un cambio de conducta individual sino también como un compromiso personal a exigir de la comunidad entera, una fiscalización activa y madura.

En el campo específico de la política – actividad social imprescindible en una sociedad democrática -, tras aflorar los sucesivos escándalos de financiamiento ilegal con sus secuelas de corrupción y cohecho, hubo interés manifiesto en dar comienzo a un proceso de saneamiento y transparencia que, para decir las cosas por su nombre, avanzó parcialmente a pesar de “los señores políticos”. Recientemente, el diputado UDI Patricio Melero Abaroa, ha señalado: “”Es imperativo actuar con la mayor transparencia, incrementar la fiscalización  y estimular la probidad”, “que la sociedad en su conjunto sienta que todo quien comete una falta – sea quien sea – recibirá una sanción legal y social, justa y aleccionadora”, agregando: “En el Parlamento hemos estado avanzando en reformar la legislación que facilitó la ocurrencia de situaciones reñidas con la ética”.

El problema radica en precisar si tales afirmaciones se condicen con la realidad.

En el último tiempo, se han conocido las  elecciones internas de tres colectividades: el PPD, Renovación Nacional y la UDI (siendo este último el caso más llamativo ya que luego de casi tres décadas tuvo votaciones democráticas, simplemente por exigencia de la ley. En proceso, aparecen la Democracia Cristiana y el Partido Socialista sin que se tengan noticias respecto de los partidos Radical y Comunista.

Los procesos concluidos, han permitido sanear la situación. Los vetustos padrones de militantes han quedado en el olvido, y dan paso a  una realidad no muy estimulante. En las votaciones del PPD, votó menos de un 8% de los inscritos; en las  de Renovación Nacional, también un 8% del padrón: y en las internas de la Unión Demócrata Independiente, un 9%. Estas cifras, más o menos parejas, revelan que  un porcentaje muy bajo siente  un compromiso real  con su partido. La tarea de alcanzar en los próximos noventa días, la cantidad de empadronados que exige la ley a estos y a los demás partidos, va a ser muy, muy dura.

Hay  hechos que llaman la atención.

Los partidos no han mostrado  pudor alguno en mantener en planos privilegiados del manejo del poder interno, a figuras que han sido éticamente cuestionadas. Algunas, se han postulado a cargos con todo desparpajo arguyendo que mientras tanto las favorece el “principio de inocencia”. Otras, ya condenadas y que han reconocido culpabilidades ante la Justicia, actúan tras bambalinas montando eficaces y bien aceitadas máquinas  destinadas a impedir procesos de renovación generacional e ideológica, que simplemente no comparten. Varios de los electos para importantes funciones, si las cosas se dan tal como se vislumbran, estarán muy pronto en el banquillo de los enjuiciados en razón de haber sido cooptados por sectores empresariales para alcanzar prebendas legislativas ilícitas.

Asimismo, se ha constatado que siguen vigentes las redes cupulares, especialmente de los parlamentarios, que buscan consolidar su poder. Es decir, el objetivo primario de  promover y desarrollar la democracia al interior de las colectividades, está  lejos de alcanzarse. Mientras en muchos países la militancia política se ha incrementado, al tiempo que la vivencia interna se ha fortalecido a través de la formación política, la participación social, el trabajo programático serio y tecnificado, en Chile parece no haber real voluntad de cambio.

En las próximas elecciones de 2017, se pagarán las cuentas. Si las elecciones democráticas internas, el saneamiento de los padrones, son brotes verdes susceptibles de consolidarse en el tiempo o simples golondrinas trashumantes de verano, está por verse. Ojalá no sea demasiado tarde cuando nos veamos obligados a abrir los ojos.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl