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El Ministro que se fue de lengua.

Cuando el presidente Piñera dio a conocer su Gabinete, varios de sus ministros fueron criticados. Uno de los cuestionados fue Hernán Larraín Fernández,  nominado en “Justicia y Derechos Humanos”. El pasado, marcado por su  afectuosa relación con los directivos de la Colonia Dignidad (la que desconoció tozudamente a la hora en que se hicieron patentes los delitos cometidos al interior del enclave),  le complicaba para el ejercicio de un cargo que precisamente tiene que ver con la protección de los derechos de las personas. Sin embargo, nadie dudaba de su capacidad y experiencia ni menos de la habilidad con que se manejaría como Secretario de Estado. Sin embargo, a la primera de cambio, creó gratuitamente el más grave problema del primer mes del nuevo Gobierno.

Viernes 6 de abril. Punta de Tralca. Consejo General de la UDI. El ministro Larraín señala que la Derecha ha estado 4 años en el poder y la izquierda (“ellos”) 24 años, así que, por esa razón, “la mayoría de los jueces son de izquierda” pero “vamos a seguir teniendo jueces, así que ahora algo netearemos”.

“Netear” es un término usado en el mundo financiero y se refiere a la realización de las acciones necesarias para equilibrar ingresos y gastos. Es decir, junto con su acusación a la bandada, confesó su propósito explícito de designar durante su período  jueces de derecha para equilibrar la situación.

Al trascender sus palabras,  dio una explicación increíble: “Fue una opinión personal, expresada de forma privada”, lo que significa que el Secretario de Estado tiene dos caras, una que se manifiesta en el ámbito público y la otra, la verdadera, en el ámbito íntimo.

El escándalo ya estaba desatado. El  Presidente y la vocera Cecilia Pérez, llamaron al orden al  desatinado Larraín y dispusieron la emisión de un comunicado para “aclarar sus dichos”. El diario La Tercera informó: “Fuentes de gobierno reconocen en privado que las declaraciones de Larraín tuvieron una mala evaluación ya que no corresponden a su investidura de ministro y abrieron un conflicto innecesario”, pese a lo cual (obviamente por razones de presentación política) decidieron salir a respaldar “el fondo de sus palabras” precisando que él apuntó a “que se debe cambiar el sistema de nombramiento de jueces y notarios por uno que sea transparente y sin criterios políticos”.

La vocera agregó que Larraín dijo lo que dijo “en una reunión que él pensó que era privada”  (hasta aquí nadie lograba entender por qué razones una política pública que tendería a mejorar la generación de jueces y notarios, debía mantenerse en el plano reservado). Jacqueline van Rysselberghe también asumió un rol de exégeta: “A lo mejor no fue la mejor manera de expresarlo”. Acotando que lo que el ministro quiso decir es que “en esos cargos no tiene que haber una visión de izquierda o de derecha sino que sean personas que den garantías que van a actuar con transparencia”. El presidente de Renovación  Nacional, Mario Desbordes, se desmarcó sutilmente: “Yo creo que la mayoría de los jueces hacen un esfuerzo enorme todos los días por hacer justicia en Chile”.

 Los hechos antes reseñados, ameritan algunos comentarios:

1.- Pese a la gravedad que tienen, el Presidente da la República en ningún caso procederá a su destitución toda vez que ello le significaría comprarse un conflicto serio con la UDI y comprometería incluso la gobernabilidad de su gobierno para los 47 meses siguientes. La prensa oficialista así lo ha comprendido y rápidamente ha procedido a esconder la basura bajo la alfombra.

2.- El procedimiento de designación de magistrados está establecido en la Constitución, correspondiendo a la Corte Suprema un rol importante en relación con los Tribunales Superiores de Justicia. De los 20 actuales ministros de dicha Corte, 15 fueron ratificados por unanimidad por el Senado, es decir con el voto del propio Larraín y 2 con un voto en contra que no fue de Larraín precisamente. Milton Juica y Sergio Muñoz fueron aprobados con 3 y 8 votos en contra de senadores de la derecha respectivamente en razón de su indiscutido compromiso con los derechos humanos, en tanto que Gloria Chevesic tuvo 5 votos en contra de parte de quienes criticaban su investigación en el caso MOP-GATE. En cada caso, los senadores disidentes hicieron ejercicio de su legítimo derecho constitucional.

3.- La Suprema forma las ternas para Ministros de Corte de Apelaciones y éstas, a su vez,  las ternas para el cargo de juez de letras.  A partir de estas ternas acotadas formadas por el Poder Judicial, decide el Ejecutivo.

4.- Pregunta del millón: ¿Cómo supo Larraín que la inmensa mayoría de los centenares de jueces eran de izquierda? ¿Indagó a sus familias, investigó sus tendencias políticas como estudiantes? ¿Quién hizo para él este trabajo?

5.- Su confesado propósito de “netear” las designaciones es claramente inconstitucional e ilegal.

6.- Si el senador Larraín estaba en conocimiento de situaciones que afectaban la independencia de los magistrados de los tribunales superiores de justicia en  actuaciones que implicaran “notable abandono de sus deberes” ¿por qué no promovió con su partido la correspondiente acusación constitucional?

7.- Si los jueces son personalmente responsables de los delitos de cohecho, falta de observancia en materia sustancial de las leyes de  procedimiento, de denegación y torcida administración de justicia, de prevaricación…¿por qué jamás denunció un solo caso en sus 24 años de vida parlamentaria?

Tratando de hurgar a la búsqueda de las razones que motivaron sus palabras, aparecen tres situaciones que llaman la atención:

Una, que es evidente, la incomodidad suya y de su colectividad por las causas de atropello a los derechos humanos durante el gobierno del cual formaron parte durante 17 años.

Otra, la molestia por la persecución de delitos (platas electorales, evasión tributaria, boletas falsas, sobornos en ley de pesca, etc.) que afectan a personeros cercanos al ministro.

La tercera, realmente sorprendente, la dio a conocer José Miguel Aldunate, director ejecutivo del Observatorio Judicial  del Instituto Libertad y Desarrollo (think tank ligado a la UDI) cuando sin eufemismos declaró: “Las palabras de Hernán Larraín son certeras especialmente en los casos laborales en que…los jueces en su mayoría deciden a favor del trabajador” lo que “da cuenta en los magistrados de una posición de izquierda ideológica”. Aldunate concluyó: “Miramos los despidos injustificados, concretamente la causal de necesidades de la empresa y concluimos que el 90% de las veces los jueces fallan a favor del trabajador”. Eso sería todo.

El tema da para mucho más, Por ahora, basta y sobra.

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2 Comentarios en El Ministro que se fue de lengua.

  1. “Por la boca mueren los peces”. Grande es el tejado de vidrio que tiene el ministro Hernán Larraín. Creo que es dable esperar de él más comentarios del mismo estilo.

  2. Según lo indica este artículo, se vé cláramente cual es la posición del nuevo Ministro de Justicia y Derechos Humanos, Hernán Larrín fernández. Lo que significa que tanto la justicia como los derechos humanos en Chile no se respetarán como corresponde. Y solamente estamos comenzando con la nueva administración de Miguel Juan Sebastián Piñera Echeñique. Habrá que prepararse para los próximos 4 años, con un Ministro de esta clase en el Gabinete presidencial.

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