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EL REGRESO

Hay momentos en la vida que son inolvidables. Quiero compartir con ustedes esta pequeña historia que se quedó grabada en mi mente hasta el día de hoy.

Después de un año de terminado el régimen militar, comenzaron a regresar muchas familias chilenas que estaban en el exilio y con ellos un señor que hacia un recorrido por nuestra querida ciudad de Concepción. Para este amigo, el anhelo más grande era poder volver a entrar por las puertas del Teatro Universidad de Concepción.

Ese Día me tocó Trabajar en la puerta del Teatro cortando las entradas, labor que cumplo por más de treinta años, de repente lo veo llegar junto a su esposa e hijos, se paró frente a mí con voz muy quebrada, me saluda moviendo su cabeza y me dice:

“Amigo, yo era muy niño cuando venía de la mano de mi padre a este Teatro, tengo muchos recuerdos de este inolvidable lugar, fueron veinte años lejos de mi patria. Después del once de septiembre mi padre fue detenido y encarcelado por un lapso de dos años, luego junto a mis padres fuimos exiliados a Canadá, país que nos recibió con mucho cariño”.

Mientras pasaban los años nunca dejamos de recordar nuestro querido Concepción, el Teatro era tema de todos los días, cuántos momentos felices pasamos junto a mis viejos en este lugar. Nos deleitábamos cuando mi padre nos relataba las obras de Teatro de la compañía de Lucho Córdoba, Olvido Legías, Silvia Piñeiro y Emilio Gaete. También nos hablaba mucho de los actores locales como; Gustavo Sáez junto a Ximena Ramírez, Yoya Martínez y de la gran Brisolia Herrera, y de muchos actores que pertenecieron a la compañía de teatro el TUC.

Mi madre nos llevaba a los camarines para saludar a la señora Olga Vega, (La Camarinera del Teatro) una linda amistad nos unía a esta Gran Mujer, junto a ella, pudimos disfrutar de una once con ricos queques.

En repetidas ocasiones podía ver el rostro de mi padre cansado y triste, solo con la ayuda de Dios lograba tomar fuerzas para volver a levantarse, el amor de mi madre lo animaba a seguir adelante, él con mucha entereza nos volvía a relatar los gratos momentos que vivió en este lugar. Todos soñábamos con volver a ver las entrañables butacas de color burdeos y las cortinas aterciopeladas del escenario, que hacían de este lugar un verdadero santuario de la cultura, las raíces de amargura hacían estrago en mi corazón, pero no hay tiempo que no se cumpla.

Todo había terminado en mi país respecto al régimen militar, junto a mi esposa e hijos preparamos nuestras maletas para regresar a nuestro querido país llamado Chile. Cuando estábamos por subir al avión volví la vista atrás, mis ojos se llenaron de lágrimas al dejar Canadá, Nación que nos recibió con tanto cariño. Allá quedaron nuestras tristezas, nuestros anhelos y también mis padres se quedaron sepultados en tierras lejanas, llevándose a la tumba todos sus sueños y las esperanzas de volver a la tierra que nos vio nacer.

El instante más lindo fue cuando estábamos cruzando la Cordillera de los Andes, junto a mi esposa tomado de la mano llorábamos de alegría, nuestros corazones latían fuertemente, como un grito de esperanzas, era nuestra madre patria que nos recibía vestida de blanco como una novia ataviada. Hoy estoy junto a usted compartiendo mi historia”.

-Estimado amigo ¿usted me permitiría pasar a la sala? es solo por un instante

-Le respondí: sí señor, está usted en su casa.

Cuando esta familia ingresó a la sala, se abrazaron y lloraron juntos al sentir el inolvidable y agradable aroma del Teatro, los ojos de aquel hombre recorrían todo detalle del lugar, luego se retiraron con una satisfacción plena en sus corazones de haber cumplido un sueño que por muchos años estuvo con ellos.

De tiempo en tiempo el caballero pasa a saludarme, me entere que se había radicado en nuestra querida ciudad de Concepción junto a su esposa e hijos. Él ejerce un cargo público, donde es un gran aporte para nuestro país.

Con mucha frecuencia asiste al Teatro Universidad de Concepción para disfrutar de los maravillosos conciertos de la orquesta sinfónica y los lunes cinematográficos son imperdibles.

Así mis amigos fue como conocí a esta maravillosa familia que paso a formar parte de mi historia.

 

Juan Carlos Soto F., un artista autodidacta, escribe, pinta y sirve como el que más en sus jornadas diarias como recepcionista y colaborador en su trabajo en el Teatro Concepción.

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9 Comentarios en EL REGRESO

  1. Hermosa historia que llena los ojos de lágrimas al seguir el relato de Juan Carlos Soto. Un relato directo, pleno de emoción, en donde se hace fácil imaginar cómo iban sucediendose los hechos, el día del regreso al teatro de la UdeC.
    Una verdadera crónica de lo que fue ese negro episodio de la historia de Chile y el feliz reencuentro con la patria y con esta ciudad que una vez más acoge a los protagonistas.
    Felicitaciones a Juan Carlos

  2. Unos se fueron para cuidar su vida, millones quedamos para “ver que pasaba” y sobrevivir, lamentablemente hay los que se han aprovechado de su condición de “exiliados”, hay de todo en esta viña. Sin duda un lugar donde se nutre de cultura hay muchas historias aún silentes….

  3. Bonito relato y nostálgico.-El Teatro Concepción es un lugar de recuerdos bellos , ¿Cómo esta familia , no anhelara volver a visitar este hermoso lugar penquista ?

  4. Me gustan mucho los relatos de don Juan Carlos, tiene la facilidad de rescatar historias, costumbres y anécdotas de nuestra Ciudad.
    Realmente es un agrado su forma de escribir tan sencilla y cercana a su gente.

  5. Fabuloso relato desde el corazón histórico de la ciudad.
    ¡Gran escritor Don Juan Carlos Soto!

  6. Es una hermosa historia que acaba de compartir estimado Juan Carlos. Sin duda, gracias al teatro, se ha podido reconstruir historias ,muchas veces fragmentadas por lamentables hechos que la historia no debe olvidar. El teatro no es sólo un recinto para ver ópera, conciertos o similares, es también por cierto un lugar de reencuentro con nosotros mismos, donde las emociones se expresan de manera que uno no puede identificar.
    Por eso es importante el teatro, puede formar parte de nuestras vidas y también de toda una comunidad.

  7. Comparto emociones del relato.
    El teatro de la UdeC . tambien me recuerda momentos de la historia politica y cultural… Alli, en la galería, cpnoci a Luciano Cruz.

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