El orgullo en exceso, como forma de vida, da paso a la arrogancia, esta es , sin lugar a dudas un elemento contaminante en las relaciones humanas y en las comunicaciones. ...pero además, ¡¡¡ contribuyen a la soledad y generan enajenación social!!!
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+ Ernesto Cardenal Martínez

Equipo laventanaciudadana.cl

Periodismo ciudadano.

El domingo 1 de marzo, como consecuencia de una prolongada afección renal, falleció en Managua el poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal.

Nació el 20 de noviembre de 1925 en la ciudad de Granada en el país centroamericano, estudió en el colegio jesuita “Centroamérica”, realizando luego estudios superiores en Managua, México, Estados Unidos y Europa.

En 1965, fue ordenado sacerdote y se radicó a orillas del Gran Lago de Nicaragua, lugar en que organizó las primeras comunidades de pescadores. En esa época escribió “El Evangelio de Solentiname”, uno de sus poemas iniciales más conocido. Organizó a campesinos y pescadores uniéndose a la revolución que en 1979 logró el derrocamiento del dictador Anastasio Somoza. En “Los Salmos” muestra su profundo compromiso con la fe y su dura crítica a las injusticias, la opresión y el sufrimiento de los más desprotegidos.

Bajo el primer gobierno de Daniel Ortega, asumió el Ministerio de Cultura. Su cercanía a la “Teología de la Liberación” y su activo trabajo con el gobierno sandinista, le merecieron duras amonestaciones del pontífice Juan Pablo II quien le prohibió la administración de sacramentos y el ejercicio del sacerdocio.. Treinta años más tarde, el papa Francisco I le rehabilitó permitiéndole el ejercicio pleno de su actividad sacerdotal.

Cardenal se consideraba fundador de un nuevo estilo que denominaba como “la poesía científica”. En 2012, le fue otorgado el Premio Reino Sofía de Poesía Iberoamericana.

En sus noventa y cinco años de vida, se conjugaron en la persona de Ernesto Cardenal un férreo e inquebrantable compromiso con su fe religiosa puesto al servicio de los más pobres y marginados, y una acción consecuente en pro de la justicia y la libertad que lo llevó a romper con Ortega cuando él abandonó los principios de la democracia para derivar en un gobierno personalista con ribetes totalitarios.

En este recordatorio de uno de los grandes nombres de la literatura latinoamericana, <La Ventana Ciudadana> le rinde homenaje transcribiendo dos de sus poemas más destacados, en los que se encuentran la memoria de las víctimas de la opresión y la expresión sublime del amor humano.

Pensá en los que murieron.

Cuando recibáis el nombramiento, el premio, el ascenso,
pensá en los que murieron.
Cuando estés en la recepción, en la delegación, en la comisión,
pensá en los que murieron.
Cuando te aplaudan por subir a la tribuna con los dirigentes,
pensá en los que murieron.
Cuando te toca a vos el micrófono y te enfoca la televisión,
pensá en los que murieron.
 Míralos sin camisa, arrastrados, echando sangre,
con capucha, reventados, refundidos en las pilas,
con la picanas, el ojo sacado, degollados,
acribillados, botados al borde de la carretera,
en hoyos que cavaron, en fosas comunes, o simplemente sobre la tierra,
abono de plantas, de monte.
Vos los representás a ellos.
Ellos delegaron en vos,
los que murieron.

Epigrama.

Al perderte yo a ti
tú y yo hemos perdido.
Yo, porque tú eras
lo que yo más amaba.
y tú, porque yo era
el .que te amaba más.
Pero, de nosotros dos,
tú pierdes más que yo
porque yo podré amar a otras
como te amaba a ti,
pero a ti no te amarán
como te amaba yo”. 

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