Ciudades Sustentables... Una necesidad Urgente en el camino del desarrollo Integral del Ser Humano.
Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

¿Es racional la razón?

Yerko Strika

Psicólogo Clínico, Psicoterapeuta.

“Los días más felices son aquellos que nos hacen sabios”.

Gabriela Mistral

Desde nuestras estructuras biológicas conocemos el mundo y nos relacionamos con él.  En el momento que somos concebidos, se despliega el código genético  contenido en las células sexuales de los  progenitores y se desatan una serie de procesos que culminarán –por lo general- con el nacimiento de un ser humano.

De especial interés, para este artículo, es la conformación del sistema nervioso central y dentro de éste, el cerebro. De modo muy esquemático,  diremos que el cerebro tiene dos grandes estructuras o sistemas; uno es la corteza cerebral y el otro el sistema límbico. La primera, es la encargada de los proceso cognitivos y la segunda, de los emocionales. Resulta muy llamativo que en el desarrollo tanto de la especie como del individuo, la corteza cerebral tarde más tiempo en madurar que las estructuras asociadas a las emociones. De este modo, un recién nacido viene con un set biológico “a punto” para ejecutar conductas de apego, que es la búsqueda de protección en otro, asociado fuertemente a la lactancia y la proximidad contenedora de una figura significativa. Desde ese punto de vista, el sistema límbico busca regulación continuamente ante las demandas de satisfacción a las necesidades básicas y sobretodo,  de seguridad.

De este modo, las primeras interacciones con el ambiente, tienen que ver con alimento y seguridad, es decir, búsqueda de bienestar. Esta relación con el medio, que aparece muy básica, tiene por objetivo, ni más ni menos, que la sobrevivencia del sujeto. Haciendo un paralelo con lo que luego será la vida adulta, la cosa no sufre grandes variaciones, por cuanto se seguirá operando en el mismo sentido, es decir, proveyéndose sustento alimenticio y un lugar para vivir, matizado claro,  con la capacidad de cada cual para hacerse con los satisfactores requeridos. De tal manera pues que, el estar en el mundo sigue ligado a un  fundamento biológico emocional, sino, piense en el estrés que significa quedar sin trabajo, teniendo una familia que mantener.

Pero, ¿qué pasa con la corteza cerebral?

Si perjuicio de lo anterior y en tanto el sistema límbico realiza su función –y también va madurando-  la corteza cerebral se especializa en el lóbulo pre frontal, lugar donde se llevan a cabo los procesos cognitivos (abstracciones, pensamientos, funcionamiento intelectual en general). Como de alguna manera, estos procesos llegan tarde en relación a lo emotivo, deben adaptarse a un sustrato ya existente y operar desde la regulación afectiva-emocional presente en el individuo. El sujeto que ha logrado conocer sus emociones y aceptarlas  como estados válidos en tanto son parte de su humanidad, tendrá un mejor acercamiento a ellas y por ende mayores posibilidades de convivir en armonía con su presencia. Por el contrario, quien ha aprendido a negar “lo que le pasa”, vivirá ajeno al emocionar, pudiendo resultarle ajenos e incómodos los afectos, careciendo de vínculos profundos con otros.

La corteza cerebral, con su capacidad de razonar, está llamada a la evaluación, al análisis, al juicio crítico, a la reflexión. Sin embargo, también está llamada a poner en acciones el mundo emocional, siendo en parte y desde mi modesto punto de vista, una función al servicio de lo emotivo. Al respecto, invito a pensar en las decisiones trascendentales en la vida de un ser humano, como podría ser,  por ejemplo, el vivir en pareja, tener un hijo, desarrollar una vocación.  A la base de esas elecciones, existe un claro componente afectivo-emocional, que en términos coloquiales se podría expresar como un gusto, un deseo, unas ganas de hacer o estar en otro estado, que me hará más feliz (la felicidad, otra emoción). Entonces, desde esa motivación se activa el cerebro racional, que a partir su capacidad pragmática pone en movimiento una serie de acontecimientos para alcanzar eso que es deseado. De esta forma ¿sucumbe la razón a lo emocional? Yo diría que más bien, ayuda a  su expresión, sin desconocer que de pronto hay actos enteramente irracionales, como puede ser un crimen pasional, donde derechamente estamos frente a un grave descontrol de impulsos, posiblemente con base psicopatológica.

El caso de Ana Bolena (1).

A pesar de nunca ser descrita como hermosa, Ana Bolena acaparó la atención del rey Enrique VIII. Muchos historiadores aseguran que esto se debió a su decisión de no convertirse en amante del rey. Bolena rechazó los avances de Enrique hasta el matrimonio.

Al no conseguir la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón, Enrique VIII declaró que la iglesia de Inglaterra debía estar a su cargo y no de Roma, separándose así de la iglesia católica. Fue entonces que logró declarar su matrimonio con Catalina como inválido y desposó a Ana Bolena después de 7 años de relación.

Ella es la responsable de la introducción del protestantismo en este país a pesar de haber sido condenada a muerte por cargos de incesto y alta traición.

Este hecho histórico, tiene en su base una clara raíz afectiva y puede apreciarse como la determinación de un hombre removió hasta los cimientos de una religión, por cierto cimientos administrativos, pero cimientos al fin y al cabo; con tal de casarse con la mujer que amaba. Se puede discutir si fue capricho o mera calentura, pero el hecho es que Enrique VIII actuó muy racionalmente para lograr un objetivo emocional.

En la vida cotidiana, las personas buscan placer, buscan sentirse bien, estar más cerca de la felicidad. En función de lograr dichos estados, invierten y planifican mucho tiempo, realizando acciones concretas que podrían plasmarse en un diagrama de flujos, organizándose de manera muy ordenada. Así, si mi pasión es el fútbol y mi equipo juega en la ciudad vecina, seré capaz de realizar una serie de tareas para dejar mi trabajo al día y cumplir con otras obligaciones, con tal de tener esos noventa preciados minutos en el estadio. ¿Se subordina entonces la razón a una meta emocional?

Invito al lector a reflexionar sobre cómo se relaciona con sus emociones o a sentir qué espacio le da a la razón;  a mirarse en el juego continuo del ir y venir entre lo que quiere y lo que piensa. No es necesario llegar a conclusiones, pues cada vez más me convenzo que en el atreverse algo, surge un  proceso que trae las respuestas por sí mismo. Más bien,  la invitación es a estar atentos desde la congruencia cognitiva – afectiva que incumbe a nuestra naturaleza y como eso se puede traducir en bienestar y mejores relaciones con el entorno.

Ahora ¿le hace sentido el epígrafe?

(1)  www.actitudfem.com

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

4 Comentarios en ¿Es racional la razón?

  1. No conocemos bien ni siquiera nuestros cuerpos, menos aún, nuestras mentes.
    Elementos básicos, pero alejados de los contenidos educativos.

  2. Espectacular!!!
    ütil, necesario y digno de comentar y razonar colectivamente…
    Nuestra gran debilidad es que creemos saber mucho, sin embargo, no entendemos bien lo básico, lo elemental.
    Tampoco nos conocemos a nosotros mismos.
    Quienes somos, cómo pensamos, que queremos realmente.

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl