Derechos de aguas: Flagrante violación a los derechos humanos.
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Francia, tierra de asilo

Rafael Luis Gumucio Rivas

Profesor de Historia. Ex director Instituto de historia Universidad Católica de Valparaíso.

Personalmente, rechazo los militares tanto de izquierda como de derecha. Durante el gobierno de la UP la ultraizquierda tiene una importante responsabilidad en la derrota del 11 de septiembre de 1973. Nunca he adherido a la postura de todas las formas de lucha, propiciadas por el PC y, después, por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, en cambio he apoyado siempre la resistencia civil manifestada en la no-violencia activa.

Nadie podrá encontrar una palabra o un texto en que haya hecho apología a raíz del asesinato de Jaime Guzmán, sin embargo, no me sumaré jamás al “proceso de beatificación” del ideólogo de la Junta Militar de Gobierno, y no cabe duda de que Guzmán, como muchos miembros del Partido Unión Demócrata Independiente especialmente han sido cómplices activos o pasivos de los asesinatos de ciudadanos por parte del ejército de ocupación.

Que a fines del siglo pasado, recién conquistada la pseudo democracia, las fuerzas del orden apelaban a apremios ilegítimos en contra de varios detenidos, entre ellos Ricardo Salamanca, y que Augusto Pinochet, el carnicero, era el inamovible general en jefe del ejército, que pretendía gobernar junto al Presidente elegido democráticamente, Patricio Aylwin, y cuando algo no le agradaba, intentaba un nuevo golpe de Estado, no cabe duda.

Denominar “estado de derecho” en Chile durante el gobierno de Aylwin, me parece una exageración, pues durante los largos 17 años de la dictadura los jueces, sobre todo los miembros de la Corte Suprema negaron, sistemáticamente los miles de recursos de amparo permitiendo, incluso, que los sicarios de Pinochet hicieran desaparecer a conciudadanos.
El senado – al igual que la justicia en dictadura – no tenía nada de democrático: nueve de ellos eran nominados, todos favorables a la derecha, y sobre los poderes clásicos del Estado se encontraban los militares, supra poder que podía auto convocarse.

La democracia francesa también ha tenido períodos históricos oscuros: el gobierno de Philippe Pétain, en Vichy, y la mayoría de los parisinos colaboraron con los nazis, además, existió la famosa Sección Especial, (muy bien caracterizada en la película de Costa Gavra, en que jueces corruptos enviaban a jóvenes de la resistencia al patíbulo).

La diferencia entre Francia y Chile es que los primeros expulsaron a los nazis y, en Chile, aún están muy enquistados en la UDI y sigue habiendo apologistas del perro tirano, entre ellos el diputado Ignacio Urrutia y la fanática de RN, Camila Flores, y otros tantos.

Es difícil pedir a un país, que es una república democrática, tierra de asilo y en que además, hay una auténtica separación de poderes, que crea que en Chile existe una democracia en forma y que hay igualdad ante la ley. A la cárcel van sólo los pobres.

Por lo demás, Armando Fernández Larios, asesino de Víctor Jara, goza de un status privilegiado en Estados Unidos sin que la derecha, o el mismo Sebastián Piñera, hayan movido un dedo para pedir a Donald Trump la extradición a Chile, para ser juzgado “conforme a derecho y respetando el debido proceso”.

Varios de los asesinos, esbirros del tirano, torturaron hasta la muerte a ciudadanos franceses y ninguno de ellos ha sido extraditado desde Chile, en consecuencia, Francia está en su derecho de exigir reciprocidad.

La OFPRA es muy seria en la calificación de refugiados y apátridas: si concedió el asilo a Palma Salamanca es porque juzgó la situación en su justo mérito. Ningún gobierno francés se atrevería a corregir a esta seria institución, validada además por la justicia de ese país.

Solo en una pseudo democracia, como la chilena, se envía a recibir algunas clases de ética a delincuentes de cuello y corbata, y a empresarios coludidos para estafar a los consumidores, pues la cárcel es sólo para delitos menores.

Cómo va a ser respetable una democracia tan imperfecta como la chilena, que permitió que el tirano Pinochet fuera salvado por un Presidente y un ministro del Interior, (Frei Ruiz-Tagle e Insulza, respectivamente), evitando así que terminara sus días, como bien se lo merecía, en una cárcel española, y murió en Chile engañando a medio mundo haciéndose el idiota y rodeado de todos los ciudadanos posibles.

¿Puede ser democrático un país donde el ministro de las culturas se da el lujo de burlarse del Museo de la Memoria y escupiendo a la cara a las víctimas de la dictadura, y que incluso haya algunos que nieguen que en Chile existió desapariciones forzosas, fusilamientos, torturas, exilio y exoneraciones? Triste es decirlo, pero el Estado chileno no califica para pedir extradición.

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2 Comentarios en Francia, tierra de asilo

  1. estando de acuerdo en mucho de lo que se expone en este articulo, queda por decir. Los Comunistas debían seguir esperando que los cazaran como corderos al sacrificio? que en las poblaciones se siguieran sometiendo a los allanamientos. detenciones y desapariciones sin que tuvieran su legitima respuesta?. Esta consagrado en la declaración de los Derechos Universales la defensa de los pueblos y si es armada ante un carnicero, como lo fue el régimen de Pinochet estaba más que justificada. Por otro lado desconocer a tantos héroes del pueblo que tuvieron la valentía de enfrentar al gorila con las armas en la mano y que de alguna forma, esa Política de Rebelión Popular de Masas no fue un gran aporte a la caída de la dictadura es una falacia histórica. Es desconocer la historia como se ha desconocido siempre de aquellos que luchan por la justeza de sus ideas y por la libertad de la que hablaba Allende. Vivimos tiempos de analistas y “pensadores” que jugaron con esta suerte de Democracia a medias, para eternizar en el poder a los hijos de los mismos que instalaron a Pinochet, y hasta el día de hoy subyugan a Chile con una economía que se basa en las enormes desigualdades y con una brutalidad abismante para aceptar tanto engaño y con Políticos entregados al capital financiero; nada se diferencian de los raspados de olla de Moreira.

  2. Directo como siempre, don Rafael Luis. Esta forma franca de decir las cosas por su nombre es muy poco usada hoy en Chile. Nos hace mucha falta que más gente, políticos sobre todo, tomen esta columna como modelo a seguir.

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