«Cuántos te han robado la vida sin que tú te percataras de lo que perdías, cuánto se han llevado el dolor inútil, la alegría necia, la codicia ansiosa, la conversación huera, que poco te han dejado de lo tuyo: comprenderás que mueres prematuramente»

Séneca

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GÉNERO, INDIGENISMO Y CIUDADANÍA

Este es un tema importante por el significado que actualmente tiene, las mujeres organizadas en la década de 1980 dan a conocer lo necesario que es la democracia, siendo ellas uno de los principales actores en la redemocratización; el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y el género es una forma primaria de las relaciones significantes de poder[1]. Por dicho motivo la ciudadanía ejercida por ellas tiene una connotación especial al estar generalmente excluidas de la actividad pública.

El género es de interés de la ciudadanía y de la participación en todo sentido, al buscar la existencia de real igualdad de oportunidades entre ambos géneros; mas ello no responde a una categoría esencial en la construcción de ciudadanía, al no responder a esencialismos de cómo lo son hombre y mujer. La ciudadanía es una construcción que debe responder a una re conceptualización del individuo, es un principio que afecta a las distintas posiciones de estos y permite una pluralidad de lealtades específicas, unido al respeto de la libertad individual.

Por lo tanto el género pasa de ser algo identitario a ser uno reivindicativo, lo que se expresa en lo salarial, en la política en donde se combate la “discriminación positiva”; por su parte el Estado ha cristalizado estas iniciativas en la creación del SERNAM y en la adopción de acuerdos desde 1989 con la O.N.U. en favor de las mujeres

Otro tema importante es el indigenismo, el que desde la participación ciudadana surge por el derecho a tener derechos, no es casual que  sean un tema importante en el ámbito público ya que ellos buscan reivindicar sus derechos, tierras y autonomía; los pueblos indígenas se conforman a partir de su propia cultura y no desde el Estado al que pertenecen. Si bien reclaman los derechos al Estado Chileno, lo hacen desde lo que son primeramente: Mapuches, Aymaras Pehuenches, etc. y lo hacen como parte de la sociedad chilena.

El discurso de los indígenas trata principalmente de lo inclusivo, al hablar de que “somos ciudadanos chilenos y tenemos derecho a ser escuchados”, pero muchas veces por esto se les acusa de un doble discurso ciudadano.

No hay que olvidar que la ciudadanía se establece a partir del vínculo sujeto/Estado y es deber del último garantizar a los pueblos indígenas su sobrevivencia y su derecho a tener pueblo, como a la vez es deber de estos participar de la elaboración de políticas públicas con respecto al tema al ser los que más conocen la problemática. A pesar de esto la Ley Indígena no cumple su función real para lo que fue creada, junto con los demás acuerdos firmados para ayudar a estos pueblos en el ámbito nacional e internacional.

Todo lo anterior nos hace reflexionar sobre la identidad de género tanto femenina como la masculina al ser ambas componentes de la identidad y socialización de las personas como ciudadanos de hecho, derechos y deberes tanto políticos, sociales, culturales y económicos en la realidad social, sin embargo aún hay déficit de estas cuestiones en la sociedad chilena por diversos motivos los cuales expresan las diferencias y desigualdades de género, económicas y sociales principalmente en la sociedad chilena.

El indigenismo es también una complejo problema que aún no tiene solución en Chile en especial en la zona centro sur y sur en cuanto a sus demandas y reivindicaciones históricas, donde la solución pasa por el diálogo entre todas las partes, unido al reconocimiento como etnias autóctonas y propias de Chile, no obstante esto no deja de ser difícil al ser ya un problema socio histórico y político que afecta su identidad tanto de etnia como de género al no sentirse parte del territorio ni chilenos a pesar de ser sus primeros habitantes que hasta hoy resisten el embate de la fuerza y represión desde los conquistadores hasta los gobiernos actuales.

Por lo tanto género, indigenismo y ciudadanía son fundamentales para lograr una buena y sana convivencia entre todos los habitantes chilenos ahora unido a los inmigrantes que se suman a nueva realidad chilena a la cual haya que estar atentos e integrar adecuadamente para una correcta ciudadanía con deberes y derechos ejercidos responsablemente.


[1] Concepto emanado por Joan Scott, historiadora inglesa. 1996