Quienes postulan al crecimiento económico sin restricción, sin respetar el Medio Ambiente... Desprecian la vida!!!.
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INDIFERENTES O RESIGNADOS?

En reuniones y redes sociales, en conversaciones de pasillo, en las publicaciones de Facebook, en los comentarios anónimos en diarios y en las pláticas en grupos de amigos parece haber un denominador común: la insatisfacción.

Insatisfechos con el sistema, con el gobierno y los gobernantes, con la política y los políticos, con lo logrado y lo que nos falta por lograr, con las propuestas o escasez de ellas. Insatisfechos; frustrados; desilusionados; desesperanzados.

Es triste  ver como en 25 años, una sociedad llena de ilusiones y esperanzas en un Chile mejor, más justo y solidario, se ha transformado en una sociedad frustrada, incrédula, desconfiada e individualista.

Y frente a esto resulta preocupante ver que en nuestro Chile una parte importante de la población se sume en la indiferencia. Una indiferencia ciudadana que lo tiñe todo y que se manifiesta en el desgano por informarse con mentalidad crítica, participar para aportar, opinar para construir y comprometerse para cambiar.

A este grupo le resulta más fácil o cómodo observar todo desde una indiferencia individualista; una indiferencia que busca explicaciones simplistas para autojustificarse:

  • Estoy muy ocupado; no tengo tiempo.
  • Tuve un día difícil así es que solo quiero descansar.
  • Qué latero! Podemos cambiar de tema?
  • Ya no creo en nada ni en nadie así es que no estoy ni ahí!
  • Qué saco con opinar? Nada va a cambiar, así es que para qué perder el tiempo.

Respuestas que reflejan ese estado de ánimo, mezcla de resignación e indiferencia, en la que se han ubicado un gran número de compatriotas. Muchos de ellos, no dudan un segundo en sumarse a la crítica fácil, la broma liviana o el chiste burdo y grosero; pero se escudan en las excusas antes mencionadas para auto-eximirse de su responsabilidad como chilenos de ser parte no solo de la crítica si no que de la solución.

Son muchas las causas que pudieran explicar esta actitud; más de 40 años de un sistema capitalista inspirado en una visión individualista del ser humano; las grandes expectativas generadas y muchas promesas incumplidas de estos últimos 25 años; la falta de un programa de educación cívica que le enseñe a nuestros niños y jóvenes acerca de sus derechos y deberes, etc… Todas razones válidas y meritorias de estudio pero no suficientes para justificar la inacción.

Si les dejamos la solución de nuestros problemas a los demás, especialmente a aquellos en los que decimos no confiar, entonces tengamos por seguro que la solución, o el camino que se elija para llegar a ella no nos dejará contentos.

La responsabilidad como ciudadanos de contribuir en resolver los urgentes problemas que enfrenta nuestro Chile es de cada uno de nosotros. NADIE está exento ni libre de esta responsabilidad. TODOS tenemos el deber de participar en la búsqueda de soluciones y propuestas para que como país salgamos adelante. NADIE SOBRA!

La categoría de ciudadano, dicen Bordieu y Chamboredon, consta de dos dimensiones. Una de identidad y pertenencia, considerada como pasiva ya que es independiente del sentimiento del sujeto; y una segunda de carácter dinámico que implica el compromiso, la responsabilidad y la intención de ejercer activamente los derechos y deberes que el ser ciudadano otorga. La participación en democracia es la parte medular de la ciudadanía; de tal suerte que el sujeto se construye como ciudadano en la medida en que desarrolla una práctica de participación activa y responsable.

Y esta responsabilidad a la que no podemos renunciar nos exige:

  • Informarse con mentalidad crítica. No basta con leer o escuchar todos los días las noticias de deportes o del mundo del espectáculo; tampoco es suficiente con engullir sin masticar la agenda sensacionalista e interesada de la mayor parte de los medios de comunicación. Es necesario leer con atención y con espíritu crítico; cuestionar la noticia; desafiar el mensaje; formarse una opinión y sacar nuestras propias conclusiones.
  • Participar para aportar. Una de las preguntas más comunes que escuchamos es: “y qué puedo hacer yo?” La respuesta es, participar. Buscar oportunidades a nivel familiar, de amigos, en el barrio y lugar de trabajo, para participar. Involucrarse en la comunidad para influir positivamente en ella.
  • Opinar para construir. Opinar es fácil; opinar para aportar requiere un mayor esfuerzo. Si nos hemos informado con capacidad crítica y nos hemos involucrado con nuestra comunidad, estaremos mejor preparados para aportar en la discusión de soluciones a los problemas que nos aquejan.
  • Comprometerse para cambiar. Dejemos el individualismo de lado; pasemos de la crítica fácil y mezquina a la acción constructiva. Comprometámonos con alguna idea, movimiento o candidato y trabajemos activamente por y para ello.
  • Votar. Y todo este esfuerzo tiene su momento cúlmine en la oportunidad que la democracia nos da de expresarnos a través del voto. Un voto que es la expresión máxima de nuestro compromiso como ciudadanos con nuestros compatriotas y con nuestro país.

Nos garantiza esto que lograremos que nuestros intereses personales primen o que nuestra idea o candidato gane? Con certeza no. Pero sí nos asegura que habremos dado un paso muy importante en la solución del problema de credibilidad y confianza que tan fuertemente ha golpeado a nuestro Chile.

 

Maroto, Canada.

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