Imperativo ético: la ciudadanía y los demócratas consecuentes, deben impedir la presencia de fuerzas Neo Fascistas en Chile.
Actualmente nos leen en: Francia, Italia, España, Canadá, E.E.U.U., Argentina, Brasil, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile.

INSUFICIENTE

La pobreza urbana, en algunos aspectos, es más inhabilitante que la rural, porque la conversión rural-urbana provoca que el citadino pierda su capacidad de auto-sustentación y de paso muchas habilidades de sobrevivencia que el campo otorga a quien trabaja haciendo muchas cosas a la vez. Esto, algo que quita el sueño a muchos gobiernos, y que genera enormes volúmenes de subsidiaridad motiva a plantear la autosuficiencia urbana, al menos en la provisión de alimentos por el crecimiento urbano exponencial. La inevitable tendencia mundial a vivir en ciudades provoca que se vayan perdiendo habilidades para el auto-sustento, lo que se vuelve una carga para el estado que además debe asumir su protección social, léase subsidios. Pensemos que hace unos pocos años que el mundo, por primera vez en la historia, tiene más habitantes urbanos que rurales. La tendencia es que nadie vivirá en el campo, ni será campesino.

La especialización del trabajo, propia de las ciudades es contraria a lo que el habitante rural sabe hacer mucho mejor: diversifica sus habilidades lo que le permite más autonomía. Solía darse que el campesino lograba un saber básico de todo, desarrollando más oficios que un poblador citadino, por necesidad. Sabía cultivar la tierra, producir leche, huevos frescos, hortalizas, sabía construir, regar, reparar cercos, construir muros, techar, tapar goteras, hacer pan, embutidos, conservas, producir lana y ropa, curtir cueros, fabricar licores incluso hacer instrumentos y herramientas sin ayuda de nadie. Sin embargo, por una paradojal inercia evolutiva, esto se perdió debido a que las expectativas urbanas, que suponían una vida mejor y con más oportunidades, alejaron a la gente de la auto-sustentación manual y en definitiva abandonaron formas de trabajo en base a la auto-provisión, desapareciendo para siempre esa ética de auto-sustentabilidad.

En el transcurso de pocas generaciones, millones de campesinos se han vuelto citadinos dependientes, y por ende, numerosas muchedumbres urbanas han perdido todas esas habilidades heredadas que posibilitaban mayores capacidades de subsistencia. Hoy esta pérdida de capacidades por el reemplazo de la división del trabajo y servicios remunerados y por la mono-educación especializada, ha hecho que muchas familias se conviertan en entidades inútiles, incapaces de sobrevivir por si misma al no estar capacitadas por su escasa educación o excluidas de las redes. Si consideramos el confinamiento de las familias en reductos sin espacios productivos -léase departamentos- han agudizado su vulnerabilidad social, se puede afirmar que estamos contribuyendo a que quedemos expuestos a la atrofia del “homo faber” -uso de sus manos- lo que impide el auto-sustento y la autonomía de sobrevivencia auto-productiva.

Si uno se percata del creciente aumento de los precios de los alimentos, la disminución de las superficies cultivables, la baja de los rendimientos agrícolas, el cultivo del biodiesel y por supuesto la escasez de mano de obra agrícola y a su vez el aumento exponencial de bocas que alimentar son todos factores que alientan a pensar que tal vez, en un plazo cercano tengamos que volvernos un poco “neorrurales”. Es decir, regresemos a una ruralidad frelance, aunque sea cultivando en un patio reducido o en el techo de la casa algunas lechugas.

Recuerda que puedes seguirnos en facebook:

Déjanos tu comentario:

Su dirección de correo electrónico no será publicado.

*

Sé el primero en comentar

sertikex-servicios-informáticos www.serviciosinformaticos.cl